Tesorillo del molino del Marrubial de Córdoba

También conocido como Tesorillo de Córdoba o de Marrubiales de Córdoba. Este hallazgo, que actualmente se expone en la planta 3ª del British Museum, concretamente en la sala 50 dedicada a “Britain and Europe (800 BC-AD 43)”, fue encontrado en enero de 1915 en una parcela de terreno de las entonces afueras de Córdoba cuyo propietario era Francisco Cabrera, un “conocido arqueólogo y miembro de la agrupación local de anticuarios”, que fue el que suministró la información, ya en junio de 1916, a W. L. Hildburgh. A este autor norteamericano debemos la primera referencia escrita sobre el mismo, en marzo de 1922: “A Find of Ibero-roman Silver at Cordova”, Archaeologia 72, 1921-22.

Joyas del tesorillo de Córdoba. British Museum.

Joyas del tesorillo de Córdoba. British Museum.

Acudimos a esta fuente bibliográfica (obtenida gracias a la gentileza de Terence Volk, de la Universidad de Cambridge) para conocer las circunstancias exactas, y comprobamos que por suerte el dueño del terreno era un interesado en la arqueología y de este modo los objetos descubiertos no se dispersaron rápidamente en el mercado, “con la excepción de unas pocas de las monedas”.

Muralla del Marrubial. (Foto: Archivo municipal de Córdoba)

Muralla del Marrubial. (Foto: Archivo municipal de Córdoba)

El hallazgo tuvo lugar al cavar un agujero con el propósito de albergar un gran contenedor de aceite para el molino del Marrubial, una almazara situada frente a unos cuarteles de caballería. Por eso es conocido en la bibliografía numismática como Tesorillo del molino de Marrubial o de Marrubiales de Córdoba. Según dice, antiguamente este espacio estaba ocupado por una necrópolis romana para gente pudiente, situada a ambos lados de la calzada que llevaba a Cástulo. En la zona se conserva hoy el nombre de Ronda del Marrubial (debe su denominación a una planta aromática que abundaba en la zona) y un lienzo de muralla, además de una biblioteca y un centro cívico en el solar que hasta hace no mucho ocupó el Cuartel militar Lepanto, en pleno casco urbano de la ciudad de Córdoba. Este cuartel fue terminado de construir en 1883 para albergar la unidad de caballería Lanceros de Sagunto con el nombre de Cuartel de Alfonso XII, y ha de ser el mencionado por Hildburgh. Enfrente suyo dice que se ubicaba el susodicho molino. Pues bien, gracias a la inestimable colaboración de Ana Serrano, dra. en Historia del Arte y cordobesa, hemos podido localizarlo. Estamos convencidos de que ha de tratarse del molino que viene indicado en la hoja 923 del mapa topográfico nacional de 1896 y que ocuparía el actual solar del mercado de la Plaza de la Mosca, en la confluencia de la avda. de Rabanales con la calle Jesús Rescatado. Según la dra. Ana Serrano, se trata de un claro ejemplo de fosilización urbanística en el trazado y a nivel constructivo.

Los objetos aparecieron en su mayoría sueltos entre la tierra, salvo las monedas y dos trozos de plata que fueron encontrados en un cuenco, también de plata, y tres torques que estaban junto al cuello de ese recipiente. Para Cabrera, la naturaleza de los objetos, junto al hecho de estar doblados o rotos muchos de ellos cuando fueron enterrados, así como el poco desgaste de las monedas (así escogidas, según él, para obtener más metal) indicarían que estaríamos ante un depósito de platero escondido precipitadamente y nunca recobrado.

Señala Hildburgh que la presencia de 47 denarios acuñados entre el 102 y el 90 a.C. , siguiendo la cronología aceptada entonces, datarían la ocultación del tesorillo en una fecha poco después del 90 a.C., aunque reconoce que existen 13 ejemplares que son posteriores y que considera intrusos, de los que hablaremos más tarde. Pero añade que H. Mattingly, del British Museum, sugiere que la evidencia numismática indicaría sin embargo una fecha más temprana que el 101 a.C. Además, los acontecimientos históricos lo apoyarían, pues los pueblos teutones del norte después de sus victorias en la Galia en el 105 a.C. atacarían Hispania y no retornarían hasta el 103 a.C, dando lugar a un período propicio para la ocultación de tesoros, mientras que en los años que van del 91 al 89 a.C no hay acontecimientos que los expliquen en nuestra península. Volveremos sobre esto más adelante.

Cuenco de plata del tesoro de Córdoba. British Museum. (foto: Jononmac46)

Cuenco de plata del tesoro de Córdoba. British Museum. (foto: Jononmac46)

Ahora veamos algunos de los objetos de plata que aparecieron.

En primer lugar, un cuenco troncocónico de base redondeada y con el exterior todo liso. Presenta el reborde engrosado.

El diámetro de su boca es de 13,7 cm, su altura 8,4 cm, y tiene poco más de 233 g de peso.

Resultó dañado al descubrirse, y presenta un agujero, así como roturas de algunos fragmentos y varias grietas.

Contenía las monedas y los dos trozos de plata.

Fragmento de vasija. British Museum. (foto: BM)

Fragmento de vasija. British Museum. (foto: BM)

Un fragmento de la parte superior de una vasija de metal fino. Su borde engrosado está adornado con una doble línea de puntos incisos.

Brazalete. British Museum. (foto: BM)

Brazalete. British Museum. (foto: BM)

Un brazalete grande o quizás un torques. Enrollado en casi dos vueltas completas para que ocupase menos espacio. Mide 56,5 cm de extremo a extremo y tiene 213 g de peso.

Lleva añadidas sendas monedas (perforadas al efecto) en sus extremos, seguramente para adaptar su uso de torques a brazalete: se trata de un denario símbolo rueda 217-197 a.C, y otro de la familia Antestia, concretamente un C. ATESTI del 172-151 a.C.

Una tercera moneda perforada del tesorillo no ha sido asociada con ningún otro objeto ornamental, y se cree que es una intrusa.

Algunos objetos de plata del Tesoro de Córdoba expuestos en el British Museum. (foto: Jononmac46)

Algunos objetos de plata del Tesoro de Córdoba expuestos en el British Museum. (foto: Jononmac46)

Tres torques de plata. Un brazalete o torques más pequeño, de 49,5 cm de extremo a extremo y 188 g. y sin monedas ni cadeneta asociadas. Tres trozos de plata.

Brazaletes. British Museum. (foto Jononmac46)

Brazaletes. British Museum. (foto Jononmac46)

Un brazalete cuyos extremos terminan en forma de cabeza de animal, posiblemente lobo, de 63,7 g.

Otro brazalete prácticamente idéntico al anterior, con el que seguramente haría pareja. Se rompió en dos al descubrirlo.

Otro brazalete más ligero, de 42 g, también con cabezas de animal en sus extremos. Se rompió en tres pedazos.

 

 

Brazaletes. British Museum. (foto: BM)

Brazaletes. British Museum. (foto: BM)

Otro brazalete, formado por una barra de sección circular terminada en cabezas de serpiente en sus extremos. Pesa 71,5 g

Otro brazalete formado por una pesada barra circular sin ornamentos que se va engrosando según avanza hacia sus extremos, que son planos. Pesa 141,5 g.

Otro brazalete similar, aunque más ligero y corto, de 102,6 g.

Torques y pasador. British Museum. (foto: BM)

Torques y pasador. British Museum. (foto: BM)

Un torques formado por una barra de sección circular que presenta en sus extremos un elemento bicónico que termina en una punta curva.

Se encontró deformado y roto en dos trozos.

Además, otro objeto bicónico que se cree que haría las funciones de pasador para ajustarlo.

Protomos de caballos y torques. British Museum. (foto:BM)

Protomos de caballos y torques. British Museum. (foto:BM)

Un fragmento compuesto por dos prótomos de caballo mirando a cada lado y unidos por una barra. Pesa 40,4 g

Un fragmento de una barra de unos 10 cm de plata fuertemente curvada, de una forma tal como si estuviera compuesta por una serie de carretes cuyos cuerpos se acoplan consecutivamente sobre rodelas, salvo los dos en ambos extremos. Presenta trazas de dorado, y pesa 15,5 g.

 

Monedas del Tesoro de Córdoba expuestas en el British Museum. (foto: Jononmac46)

Monedas del Tesoro de Córdoba expuestas en el British Museum. (foto: Jononmac46)

Respecto a las monedas, Hildburgh dice que el sr. Cabrera le mostró en 1916 la totalidad de las que acompañaban al hallazgo, salvo aproximadamente una docena de las que se deshizo por estar duplicadas. Se trataba de 317 1/2, y las remitió al British Museum para su examen.

Allí, en un informe preliminar, E.S.G. Robinson señaló: “… con el tesoro venían 14 monedas (es una errata: al contarlas salen 13, como veremos ahora) propuestas como pertenecientes al mismo, pero con toda probabilidad deben ser consideradas como ajenas teniendo en cuenta su datación, así como su estado y apariencia. Se trata de 10 denarios imperiales que van de Augusto a Septimio Severo, 1 denario de Barbatius de Marco Antonio (41 a.C.), otro de L. Rubrius Dossenus (86 a.C.) y un quinario de M. Cato (90 a.C.) tan desgastado que era casi ilegible.” A continuación da la siguiente clasificación cronológica (hoy en día obsoleta) de las monedas republicanas (221 denarios y 1 victoriato):

  • Anteriores al 97 a.C: 15 denarios (incluyendo 8 sin símbolos ni letras).
  • 196 -173 a.C.: 5 denarios y 1 victoriato.
  • 172 -151 a.C.: 49 denarios.
  • 150 – 125 a.C.: 64 denarios.
  • 124 – 103 a.C.: 41 denarios.
  • 102 – 90 a.C.: 47 denarios.

Añade Robinson que “no hay ninguna moneda de después del 90 a.C., mientras que las más antiguas, dos ejemplares con el símbolo corona, parecen ser anteriores al 240 a.C. ; ambas están en muy buen estado, y característicamente en este tesoro resulta que las más antiguas no están mucho más desgastadas que las más recientes.”

Sigue diciendo: “El hallazgo también contenía 82 1/2  denarios celtibéricos, la mayoría en buen estado. Verdaderamente, si sus emisiones finalizaron en el 133 a.C. como es generalmente aceptado, para monedas que al menos han debido circular 40 años su conservación es inusual.” (Hoy esta cronología está obsoleta, pero es digno de mención su sagacidad al intuir que finalizaron mucho más tarde).

En resumen, Hilburgh dice claramente que remitió 317 1/2 monedas al British Museum para su estudio:

  • 221 denarios romanos republicanos
  • 1 victoriato
  • 82 1/2 denarios ibéricos
  • 13 monedas romanas (12 denarios y 1 quinario) consideradas “intrusas”, ajenas al tesorillo.

Respecto a las monedas consideradas ajenas al tesorillo, según observa, presentan una conservación y un aspecto distinto al resto, estando más ennegrecidas. Para Hildburgh, la explicación a la presencia de monedas intrusas sería que aunque Cabrera se deshizo de los objetos de plata y de algunas de las monedas en 1916, retuvo hasta verano de 1919 la mayoría de éstas y durante este ínterin o incluso antes de 1916, sería normal que las monedas sueltas que fuesen apareciendo en sus terrenos hubiesen sido guardadas por él (recordemos que había una calzada y una necrópolis romana) y mezcladas con las del tesoro. Así, cuando en 1919 se desprendió de las otras 238 1/2 monedas quizá olvidara o no considerara importante mencionarlo, o simplemente decidió pasarlo por alto.

Denario romano RRC 305/1 perteneciente al tesorillo de Córdoba. British Museum. (foto:BM)

Denario romano RRC 305/1 perteneciente al tesorillo de Córdoba. British Museum. (foto:BM)

Robinson, el autor del informe del BM, coincide con la idea de Hildburgh respecto a la datación del tesoro antes del año 90 a.C.  Mattingly corrobora también la opinión de Hildburgh, situándolo incluso justo antes del 101-100 a.C, debido a la ausencia de denarios romanos muy comunes en esas fechas (como el de Piso o el de Caepio), y apostando por la revisión de la datación de los que en principio eran considerados más recientes. Efectivamente, hoy en día se propone como fecha de ocultación del tesorillo el 109-108 a.C por el denario romano más reciente, que es el RRC 305/1 de L. LVTATI CERCO. Del mismo modo están presentes sendos ejemplares RRC 304/1 y RRC 302/1 datados igualmente en el 109-108 a.C.

mattingly

El siguiente trabajo publicado respecto a este tesoro se lo debemos a Harold Mattingly: “Miscellanea. Some Roman Hoards. Cordova” en Numismatic Chronicle, 1925, páginas 395-396, en el que da la relación de monedas que llegaron para su estudio al British Museum: 223 denarios romanos, 1 victoriato, 82 1/2 denarios ibéricos y 13 ejemplares considerados intrusos (1 quinario y 12 denarios romanos) . Si Hildburgh dijo que habían sido 317 1/2 ahora constatamos que salen 319 1/2, en concreto 2 denarios romanos republicanos de más. Respecto a los denarios ibéricos vemos que por lo menos sí se respeta la cifra dada. En la relación de cecas hay que cambiar la interpretación que daban a las leyendas entonces por la actual (pongo entre paréntesis la obsoleta, como testimonio de época):

  • 45 IKaLKuSKeN (Iliberis)
  • 23 1/2 BoLSKaN (Osca)
  • 3 BaSKuNES (Balsio)
  • 2 AREKoRATa (Aregrat)
  • 1 KoNTeRBiA KaRBiKa (Carabaca)
  • 1 ARSAOS (Arsa)
  • 1 KeSE (Cose)
  • 1 TuRIAZU (Turiaso)
  • 1 ILTiRTaSALIRBaN (Ilerda)
  • 1 ARSKiTaR (Arse)
  • 3 inciertas

Años más tarde, ya en 1933, Reginald A. Smith publicó “Ibero-Roman Silver from Cordova” en el The British Museum Quarterly, vol 7, nº 3, 1933. En él hace constar que para entonces varios de los objetos de plata del tesorillo conservados en el British Museum habían sido restaurados, y muestra en una lámina varias joyas del mismo. Hace un relato de las circunstancias del hallazgo, citando los artículos precedentes de Hilburgh y Mattingly, y corroborando la opinión de que se trata de un depósito de platero. Dice que el total de los objetos de plata, junto con las monedas, venía a pesar unos 5 kg.

Pero será G.K. Jenkins quien, en 1958, publique un pormenorizado estudio de los denarios ibéricos de este tesorillo con el título “Notes on Iberian Denarii from the Cordova Hoard”, en Museum Notes VIII, 1958, pp. 57-70 editado en New York por la American Numismatic Society. Es interesante señalar que poco después, en el mismo año 1958, publicó “A celtiberian hoard from Granada”, que le permitió establecer su clasificación de los denarios de la ceca de BoLSKaN.

Señala Jenkins que sólo una selección de los denarios romanos del tesorillo fueron adquiridos por el British Museum, y que el más reciente data del 105 a.C. (aunque hoy sabemos que se trata del RRC 305/1, del 109-108 a.C.).

En este artículo zanja y descarta definitivamente la posibilidad de que el denominado “argentum oscense” citado por Tito Livio pudiera referirse a los denarios ibéricos, con argumentos cronológicos.

Sólo localiza 80 1/2 denarios, frente a los 82 1/2 referidos por Hildburgh y por Mattingly:

  • 45 IKaLKuSKeN
  • 23 1/2 BoLSKaN
  • 3 BaSKuNES
  • 2 TuRIAZU
  • 2 AREKoRATa
  • 1 ILTiRTaSALIRBaN
  • 1 KeSE
  • 1 ARSKiTaR
  • 1 KoNTeRBiA KaRBiKa
  • 1 ARSAOS

 

Denario de ILTiRTaSALIRBaN del tesorillo. (foto: Jenkins)

Denario de ILTiRTaSALIRBaN del tesorillo. (foto: Jenkins)

El denario de leyenda ILTiRTaSALIRBaN (1934,1010.45) es el más desgastado de todos, y es el que considera como el más antiguo. Pesa 3,90 g. Eje: 6h. ACIP-1233, posiblemente.

 

Denario forrado de leyenda KeSE del tesorillo. (foto: Jenkins)

Denario forrado de leyenda KeSE del tesorillo. (foto: Jenkins)

El denario de KeSE (1934,1010.42) está casi tan desgastado como el anterior. Es forrado. Su peso es de 2,66 g. Eje: 9h. ACIP-1122.

 

Dracma de leyenda ARSKiTaR del tesorillo. (foto: Jenkins)

Dracma de leyenda ARSKiTaR del tesorillo. (foto: Jenkins)

El ejemplar de leyenda ARSKiTaR (1921,1211.1), acuñado en la actual Sagunto, es considerado hoy una dracma (seguramente es la pieza a la que más adelante se referirá Crawford como “victoriato ibérico”, como veremos). Pesa 2,79 g. Eje: 10h. ACIP-1966 seguramente.

 

Denario de BoLSKaN (1934,1010.55). British Museum (foto:BM)

Denario de BoLSKaN tipo III (1934,1010.55). British Museum (foto:BM)

Denario de BoLSKaN (1934,1010.24). British Museum (foto:BM)

Denario de BoLSKaN tipo III (1934,1010.24). British Museum (foto:BM)

Al estudiar Jenkins los 23 1/2 ejemplares de los denarios de leyenda BoLSKaN llega a interesantes conclusiones, algunas de las cuales permanecen plenamente vigentes hoy en día. Nota que las piezas más desgastadas de esta ceca parecen estarlo casi tanto como las de ILTiRTaSALIRBaN y KeSE, y que las demás lo están en mayor medida que las de las cecas tardías del tesoro (BasKuNEZ, AREKoRaTa, ARSAOS, TuRIAZU y K. KaRBiKa) por lo que le parecen que “serían anteriores a la caída de Numancia” (133 a.C.). Asimismo, constata que no están presentes en el tesorillo ninguno de los tipos más modernos, presentes en el tesorillo de Palenzuela ocultado hacia el 73 a.C. De este modo da carta de naturaleza a este tipo de denario de BoLSKaN que seguimos considerando hoy en día, el tipo Palenzuela, ACIP-1423. Piensa que dejaron de emitirse con el fin del conflicto sertoriano, y que no hay evidencia de que ningún denario ibérico fuese tampoco acuñado con posterioridad. Dice que aunque es tentador pensar en un resurgimiento de los denarios de BoLSKaN con Sertorio desde luego no se puede hablar de un apogeo de los mismos, pues otras cecas como SEKoBiRIKeS y TuRIAZU se imponen en los tesorillo de la época. El hecho de datar los del tipo Palenzuela hacia el 73 a.C. y considerar los de los tipos más antiguos como abundantes antes del 133 a.C. le lleva a pensar que tesoros como Aluenda, Huesca, y Quintana Redonda que no incluyen denarios romanos y tienen gran preponderancia en denarios de BoLSKaN no concuerdan con el patrón de ocultamientos sertorianos sino que tendrían relación con las guerras de Viriato o Numancia. “No sabemos nada de la situación política de Osca durante las guerras de mediados del siglo II a.C. ni es conocido a qué nivel pudo haberse visto afectada por la caída de Numancia. Sin embargo parece claro que de las ciudades interiores sólo Osca (con, por supuesto, sus íntimos socios Segia y Sesars, quienes hicieron pequeñas emisiones de denarios en ese momento) tuvo prácticamente un monopolio de la emisión de denarios: pero ese monopolio después de la caída de Numancia desapareció, y las emisiones de otras cecas sobrevivieron.

 

Láminas de las pp. 13 y 14 de "Notes on iberian denarii from the Cordova hoard", G.K.Jenkins

Láminas de las pp. 13 y 14 de “Notes on iberian denarii from the Cordova hoard”, G.K.Jenkins

No será hasta unos meses más tarde, al publicar el tesorillo de Granada, cuando Jenkins clasifique los denarios de BoLSKaN en lo que luego Villaronga llamaría tipos I, II y III de Jenkins. Pero yo seguiré aquí esa clasificación, hoy en vigor. En mi opinión, los ejemplares 4, 5 y 6 son del tipo I (conservan un rizo de gancho sobre la oreja), el 7 es del tipo II (estilo parecido al I, pero sin rizo de gancho), y el resto del tipo III. Podemos afirmar entonces que el tipo III de Jenkins estaba ya en circulación en el 108 a.C. El nº 27 es el ejemplar partido (el famoso 1/2 denario citado por todos). El 22 y el 23 comparten cuño de anverso. Da la relación de pesos en una lista seguida: 4,05; 4,14; 4,31; 4,00; 4,23; 4,07; 3,88; 4,04; 4,45; 4,11; 3,50; 4,10; 3,90 (forrada?); 3,58; 4,30; 4,00; 4,02; 3,60; 3,97; 2,60 (forrada); 3,57; 4,29; 2,37 (partida). Comprobamos que falta un peso, y deduzco que es del ejemplar 21 al comparar con los que da el British Museum.

 

Denarios de BaSKuNES. (foto: Jenkins)

Denarios de leyenda BaSKuNES. (foto: Jenkins)

Tres ejemplares de la ceca de leyenda BaSKuNES. Los tres de distintos estilos, ninguno es del tipo Usategi . El primero (1929,0410.3) es de buen estilo, pesa 3,41 g y tiene el eje a las 12h. El segundo (1929,0410.2) es de los de arte parecido a los de leyenda BeNTiAN, y pesa 4,29 g y eje a las 12h. El tercero (1934,1010.43) es de los que parecen de un estilo diferente o algo degenerado, y con el último signo de la leyenda anómalo, pesando 3,69 g y con eje a las 12h. A los dos primeros Villaronga no los diferencia en tipo y les asigna el ACIP-1630, mientras que al tercero le clasifica como ACIP-1631.

 

Denarios de la ceca de leyenda AREKoRATa. (foto: Jenkins)

Denarios de la ceca de leyenda AREKoRATa. (foto: Jenkins)

Dos ejemplares de la ceca de leyenda AREKoRATa (nº 31 y 32 del tesorillo) (nº del museo 1929,0410.12 y 1934,1010.25). Ambos presentan el jinete del reverso mostrando los dos pies visibles, aunque en el primero el busto del anverso luce un solo torques, y en el otro dos. Pesan 4,06 g y 4,32 g respectivamente y tienen el eje de cuños ambos a las 12h. (Jenkins da los pesos a la inversa pero doy por buenos los del museo). ACIP-1774.

 

Denario de TuRIAZU del tesorillo de Córdoba. Tipo 45. British Museum. (foto: Gozalbes)

Denario de TuRIAZU del tesorillo de Córdoba. Tipo 45. British Museum. (foto: Gozalbes)

Ejemplar de la ceca de leyenda TuRIAZU, del grupo IVb, tipo 45 (anverso 35, reverso 38), caracterizado por el creciente lunar bajo el busto del anverso, y el caballo del reverso con las patas traseras recogidas por encima de la leyenda. Pesa 4,02 g. Eje: 12h. Según recoge Gozalbes, donado por Hildburgh al British Museum en 1929 (1929,0410.1), y en su etiqueta se indica “coin find” y “Cordova”. Dice Gozalbes que al revisar Crawford el tesoro en 1969 expresó alguna duda de su pertenencia al conjunto, aunque “al tratarse de la más antigua de las dos no altera ningún aspecto esencial de la interpretación del tesoro”. 

Denario de TuRIAZU del tesorillo de Córdoba. Tipo 85. British Museum. (foto: Gozalbes)

Denario de TuRIAZU del tesorillo de Córdoba. Tipo 85. British Museum. (foto: Gozalbes)

Ejemplar de la ceca de leyenda TuRIAZU del grupo V, también llamado del grupo Ka-S-Tu, tipo 85 (anverso 60, reverso 65). Pesa 4,34 g. Eje: 11h. Fue donado por Hildburgh al British Museum en el año 1934 (1934,1010.44). En la etiqueta se indica “Cordova hoard”. Su presencia en el tesorillo “es significativa porque demuestra que el grupo de los denarios Ka-S-Tu (grupo V) ya se encontraba en circulación cuando se perdió el conjunto”, señala Gozalbes en “La ceca de Turiazu”.

 

Denario de KoNTeRBiA KaRBiKa. British Museum. (foto: Jenkins)

Denario de KoNTeRBiA KaRBiKa. British Museum (1934,1011.41bis). (foto: Jenkins)

El ejemplar de KoNTeRBiA KaRBiKa es un ACIP-1827, pues el peinado del busto del anverso está distribuido en tres niveles. Tipo 2 de Ripollés (“Las monedas de Konterbia Karbika”). Pesa 4,13 g. Eje: 11h. 

Recordemos que la otra variante conocida de denarios de esta ceca es la que tiene el peinado distribuido en dos niveles.

Se cree que ambas variantes fueron acuñadas en una misma emisión, que tuvo seguramente lugar entre el 133 a.C. y el inicio del siglo I a.C. para Villaronga, o entre el 155 a.C. y el 133 a.C. para Ripollés (que sugiere su posible relación con los acontecimientos bélicos de la Celtiberia en esas fechas).

 

Denarios de ARSAOS. British Museum. (foto: BM)

Denario de ARSAOS. British Museum (1929,0410.4). (foto: BM)

El ejemplar de la ceca de leyenda ARSAOS pertenece a la variante de busto con peinado de múltiples rizos. ACIP-1655. Pesa 4,03 g. Eje: 12h. Donado por Hildburgh en 1929.

 

Láminas XV a XVIII del artículo de Jenkins

Láminas de las pp. XV a XVIII del artículo de Jenkins

La ceca más representada en el tesorillo es la de leyenda IKaLKuSKeN, con 45 ejemplares. No debe sorprendernos, pues su localización (aunque no sea segura se admite que sea Iniesta, en Cuenca) es la más cercana al lugar de aparición, Córdoba. Se distribuyen así, según la clasificación de Villaronga:

  • 10 de la clase I
  • 10 de la clase II
  • 2 de la clase III
  • 23 de la clase IV

No hay ningún ejemplar de clase V, por lo que deducimos que en el 108 a.C aún no se había iniciado su acuñación.

Denario de leyenda IKaLKuSKeN. British Museum (1934,1010.15) (foto BM).

Ejemplar nº 80 del tesorillo (nº 1934,1010.15 del British Museum). Pertenece a la clase II de Villaronga, con leyenda IKaLKuSKeN (sin signo N intercalado), signo S inclinado y Ku romboidal. Es del tipo 23 (anverso 10, reverso 14). Pesa 3,83 g y su eje de cuños está a las 6h.

 

Denario de leyenda IKaLKuSKeN. British Museum (1934,1010.52). Foto BM.

Ejemplar nº 77 del tesorillo (nº 1934,1010.52 del British Museum). Pertenece a la clase II de Villaronga, con leyenda IKaLKuSKeN (sin signo N intercalado), signo S inclinado y Ku romboidal. Es del tipo 24 (anverso 11, reverso 14). Comparte cuño de reverso con el anterior. Pesa 3,64 g y su eje de cuños está a las 6h.

Denario de leyenda IKaLKuNSKeN. British Museum (1934,1010.13). Foto BM.

Ejemplar nº 53 del tesorillo (nº 1934,1010.13 del British Museum). Pertenece a la clase IV de Villaronga, con leyenda IKaLKuNSKeN (con signo N intercalado), signo S vertical y Ku redondo. Es del tipo 64 (anverso 29, reverso 35). Pesa 3,98 g y su eje de cuños está a las 5h.

 

Comprobamos que no hay ningún ejemplar de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. Se podría aventurar que aún no habrían sido emitidos en el 108 a.C. Aunque para justificar su ausencia pudieran esgrimirse, con cierta razón, criterios geográficos (pues la lejanía es evidente) o de ámbito de circulación, no es menos cierto que vendría a apoyar la hipótesis de que estas monedas no habrían sido acuñadas en el 110 a.C. como sugeríamos en el estudio del Tesorillo de Alagón.

Los dos denarios de la ceca de Arekorata son de la variante cuyo jinete del reverso muestra los dos pies visibles, por lo que en el 108 a.C. ya estaban en circulación. No llega a contradecir la hipótesis (ver tesorillo de Alagón) de que en el 110 a.C. quizá aun no habían sido acuñados, pero el margen que queda es muy pequeño ciertamente.

La siguiente referencia a este tesorillo en la bibliografía la dio Crawford en 1969 en “The financial organization of republican Spain” Numismatic Chronicle, vol. 9., en el que hace hincapié en las desconcertantes vicisitudes que sufrieron las monedas y la necesidad de su revisión y reconstrucción. Considera que su estudio arroja una nueva luz en la historia monetaria y financiera de la Hispania Republicana. Así, constata que los últimos y mejor conservados denarios republicanos están claramente más desgastados que los mejores denarios ibéricos, lo que sugiere que hubo un lapso de varios años entre su acuñación y su llegada a la Península. Esto lo corrobora con otros estudios realizados en los campamentos de Numancia y Castra Caecilia. Confecciona una tabla con los denarios romanos, revisando su clasificación.

En la addenda de este artículo señala minuciosamente todos los avatares ocurridos respecto a las diferentes donaciones de Hildburgh y a la composición del mismo, asunto de gran complejidad. Pero lo importante para nosotros es que afirma que no hay razones para dudar de que todos los denarios ibéricos proceden del tesorillo.

En 1993, en el libro “Tresors monetaris de la Península Ibèrica…” (TMPI), Villaronga lo cataloga por error por duplicado. Vemos que le asigna los nº 54 y 55 de su repertorio. Por la composición y la bibliografía que aporta en ambos se puede comprobar que se trata del mismo tesorillo, aunque con algunas pequeñas erratas que seguramente le llevaron a considerarlos como diferentes hallazgos.

En el Roman Republican Coin Hoards le asignan el número RRCH 184, denominándolo (Spain; CO2).

En “Los tesoros en el sur de Hispania” (1996), de F. Chaves, esta autora le asigna el nº 7 de su repertorio, con el nombre de “Marrubiales de Córdoba (1916)”. Aporta una excelente reseña de su bibliografía. También dice, refiriéndose a lo confuso de su composición, “Hildburgh  fue entregando al British Museum desde 1922 hasta 1932 lotes de monedas que decía procedentes de este tesoro y de un lote “de Madrid”, a la vez que otras imperiales con toda seguridad ajenas al conjunto. A ello se añade que parte quedó en el Department of Coins and Medals y parte en el Medieval Department.”

Según mis datos esas fechas no coinciden exactamente, aunque siguen corroborando la complejidad de su estudio:

Los denarios ibéricos fueron entregados por Hildburgh al BM en tres años distintos: 1921, 1929 y 1934. Recabando datos del British Museum, comprobamos que en el Museo existen ejemplares de denarios romanos que consta que fueron transferidos del British and Medieval Department al Department of Coins and Medals en fechas tan lejanas a la del hallazgo como 1968.

He elaborado una tabla con los datos de todas las monedas de este tesorillo conservadas en el British Museum que creo que puede resultar de utilidad, comparando datos aportados por Jenkins con datos del Museo, así como actualizando la catalogación de los ejemplares: Tesorillo del Marrubial .

En la web del British Museum podéis ver las fotos de casi todos los ejemplares romanos, y de alguno de los ibéricos (aunque éstas ya aparecen en esta entrada).

Para finalizar, añadir que existen otros dos tesoros de Córdoba:

  • Uno hallado en 1834 en un lugar no precisado de la provincia, y que no contenía denarios ibéricos. Es el RRCH 404.
  • Otro hallado en 1959, también en un lugar sin determinar de la provincia, compuesto por 187 denarios romanos y 147 denarios ibéricos. Es el TMPI 56, y le dedicaremos su entrada correspondiente, aunque son muy escasos los datos conocidos.

Quiero expresar mi agradecimiento al profesor Volk por facilitarme la publicación de Hildburgh, primera referencia bibliográfica a este tesorillo e imprescindible para hacer posible la búsqueda del emplazamiento donde se halló, el molino del Marrubial. Y a Ana Serrano, responsable del blog http://wearenumismatics.com/ , que con un poco de mi ayuda consiguió dar con él en los mapas antiguos. A ella le dedico esta entrada.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Tesorillos y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Tesorillo del molino del Marrubial de Córdoba

  1. Miguel Ángel dijo:

    Extraordinaria entrada, Francis. Muchas gracias a ti y a quienes te han ayudado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s