Tesorillos de Padilla de Duero

Zona Arqueológica de Pintia (fotografía aérea: pintiavaccea.es)

 

En Padilla de Duero, una pedanía de apenas 150 habitantes perteneciente al ayuntamiento de Peñafiel (Valladolid) se han descubierto dos tesorillos documentados que contenían denarios ibéricos. Ambos han merecido sendas entradas independientes en este blog, sirviendo la presente para contextualizarlos debidamente.

Todo empezó a mediados del siglo XIX cuando era frecuente la búsqueda intensiva de yacimientos de fosfatos de origen óseo con los que nutrir la floreciente industria de estas sales utilizadas para el abono de los campos en un intento de paliar la situación de crisis económica que entonces sufrían las poblaciones rurales castellanas (Sanz y Escudero, 1995). De este modo los restos óseos de numerosos yacimientos arqueológicos de la Meseta Norte se convirtieron durante un corto espacio de tiempo en una fuente fácil de explotar al estar carentes de toda protección. Se correspondían con «establecimientos de naturaleza estable y amplias dimensiones que, en términos generales, pueden encuadrarse como de celtibero-romanos en adelante y comportó evidentemente la exhumación pareja de un nutrido conjunto de piezas y útiles arqueológicos que fueron prontamente objeto de intenso comercio» (Gómez y Sanz, 1993).

José Martí y Monsó (1840-1912) (foto BDCYL)

Un informe de 1871 revela que fueron extraídas 460 toneladas en Padilla de Duero y es en dicho documento, elaborado por la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos para inspeccionar los hallazgos ocurridos allí, donde se plasma por primera vez la naturaleza celtibero-romana del asentamiento de Las Quintanas, en Padilla de Duero (Orodea y Martí, 1873).

Años después esta actividad industrial decayó debido a la importación de guano sudamericano. Como la Comisión no obtenía fondos para realizar excavaciones la atención por yacimiento fue declinando, y no será hasta 1892 que el erudito Federico Hernández y Alejandro acometerá las mismas durante catorce años en Las Quintanas (Hernández y Alejandro, 1905-1906) por iniciativa propia.

Llega después una larga etapa de olvido, aunque se suceden varios hallazgos esporádicos. Ya en los años sesenta del pasado siglo XX se descubrió un nuevo sector arqueológico en la orilla opuesta del río Duero, en el pago de Carralaceña, que resultó ser un barrio artesanal de naturaleza fundamentalmente alfarera.

En 1974, a consecuencia de la deforestación de un pinar, se descubrió lo que resultó ser la necrópolis vaccea a unos 300 m de Las Quintanas, en el área llamada Las Ruedas, donde junto a los tocones de los pinos se extrajeron grandes cantidades de ajuares funerarios que pasaron a formar la colección que reunió su descubridor, T. Madrazo, con más de trescientos objetos metálicos e innumerables piezas cerámicas y vítreas de época celtibérica y cuya selección fue publicada pocos años después (Mañanes y Madrazo, 1978).

Ajuar funerario en una tumba de Las Ruedas (foto pintiavaccea)

Como consecuencia de la concentración parcelaria de 1984 y los planes de riego de la Confederación Hidrográfica del Duero, y con la introducción de los tractores agrícolas y las obras para la canalización del regadío, se empiezan a intensificar los hallazgos de material arqueológico pues se accede a niveles antes no alcanzados. La aparición fortuita en 1968 del primero de los tres tesorillos en el área de Las Quintanas inauguró una nueva etapa en la historia del lugar, pero es con la aparición del segundo fruto de actividades clandestinas de buscadores furtivos lo que pone en marcha la primera excavación arqueológica de urgencia en 1985 «a fin de contextualizar dicho hallazgo suntuario» (Gómez y Sanz, 1993).

A partir de ahí comenzará la investigación del conjunto arqueológico y se avanza sustancialmente en su conocimiento.

Aunque al principio se pensaba que el modelo de la celtiberización del territorio vacceo explicaba bien los hallazgos materiales presentes en los yacimientos (como la cerámica a torno anaranjada y pintada), en el III Simposio sobre Celtíberos celebrado en Daroca en 1991 quedó patente que el patrón de asentamiento vacceo es diferente que el celtíbero, y es reflejo de una distinta estructura socioeconómica (Sanz y Coria, 2019). De este modo se empezará a hablar de la Arqueología Vaccea como algo propio y no como una parte periférica del mundo celtibérico.

Tres son los tesorillos documentados aparecidos en Padilla de Duero:

  • Padilla de Duero I: compuesto por joyas y unos 150 denarios ibéricos.
  • Padilla de Duero II: compuesto por joyas y 17 denarios ibéricos.
  • Padilla de Duero III: compuesto solamente por joyas, sin la presencia de monedas.

 

Joyas del tesorillo de Padilla de Duero III. Museo de Valladolid (foto Delibes et al. 1993)

Al tesorillo de Padilla III no le dedicaremos una entrada propia debido a la ausencia de denarios en su composición, pero su historia es como sigue. En junio de 1985 se ejecutaron unas obras para la extensión del regadío a cargo de la Confederación Hidrográfica del Duero. Al excavar una zanja en la que aparecieron niveles de la II Edad del Hierro un operario descubrió un conjunto de joyas cuyo hallazgo no trascendió hasta casi un año después, cuando según rumores se pretendía ponerlo a la venta. Los arqueólogos que realizaban el seguimiento de la obra contactaron con el titular de la subcontrata, Daniel Moro, que aunque al principio negó su existencia al final se avino a llegar a un acuerdo económico para cederlo a la Junta de Castilla y León. Sin embargo, la falta de entendimiento entre las partes derivó en vía judicial y finalmente la joyas acabaron en el Museo de Valladolid en 1988 (Delibes et al., 1993) con improcedencia del pago de indemnización dadas las circunstancias del hallazgo.

Su composición era la siguiente:

  • 4 torques de plata. Uno de ellos había sido remitido a Madrid para su valoración y no pudo ser recuperado.
  • 2 brazaletes espiraliformes de plata.

 

Pintia (dibujo cortesía de José Ramón Hernández Correa)

 

Pintia es la mansio romana citada por Ptolomeo en su Geografía (libro II, 5) y la IV mansio de la via ab Asturica per Cantabriam Caesaraugustam del itinerario Antonino.

Se considera que las 120 hectáreas de yacimiento localizadas en los términos de Padilla de Duero y Pesquera de Duero serían el lugar de asiento del oppidum vacceo-romano de Pintia, en el que se distinguen varias áreas, siendo Las Quintanas el núcleo poblacional (Sanz y Velasco, 2003).

  • Las Quintanas: es el área residencial, de 25 Ha de terreno sobreelevado 2-3 m configurando un pequeño tell, y delimitado por el río Duero a un lado y una línea defensiva con murallas y fosos de más de un kilómetro que lo cierra. Se aprecian en él varios episodios de destrucción violenta, con hasta siete niveles de destrucción por incendios. Sería la ciudad vaccea de Pintia, que luego continuó habitada en época romana. Fue reutilizada como cementerio en tiempo de los visigodos y se abandonó con la invasión árabe.
  • Los Hoyos: en el 2000 se descubrió una muralla que debió de construirse para el asedio romano a la ciudad.
  • Las Navas: zona de configuración pantanosa.
  • Las Ruedas: Es la zona más estudiada. De unas 6 ha, es la necrópolis de cremación, con más de 300 tumbas. Tras la incineración los restos óseos del difunto junto con su ajuar se recogía en una urna cineraria y se trasladaba a un hoyo, que se señalizaba con lajas de piedra o incluso estelas.
  • Los Cenizales: hornos crematorios muy próximo a la necrópolis. Gran acumulación de depósitos cenicientos.
  • Carralaceña: De unas 9 ha y situado al otro lado del río, adonde se accede por un vado natural, ya en el municipio de Pesquera de Duero. Era el barrio artesanal, con sus propias viviendas y necrópolis, con hornos alfareros. Restos de cerámica a torno.

Se ha podido asimismo identificar la presencia de una potente muralla de grandes adobes forrada de piedra en su exterior, así como un gran foso (Sanz et al, 2014).

El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en 1993.

En el 2009 se le incluyó en la Lista Roja del Patrimonio, por su exposición a labores agrícolas y a actividades furtivas de saqueo arqueológico, como las ocurridas en 1990 con más de 1000 hoyos excavados (Sanz y Escudero, 1991) o los más de 300 en el 2004.

La Fundación en el 2001 del Centro de Estudios Vacceos «Federico Wattemberg» en Padilla de Duero, adscrito a la U. de Valladolid, dio un impulso a su conocimiento y desarrollo. Recomiendo visitar su web pintiavaccea.es de donde he podido extraer gran parte de la información para la elaboración de esta entrada.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Delibes et al., 1993: Germán Delibes de Castro, Ángel Esparza Arroyo, Ricardo Martín Valls y Carlos Sanz Domínguez: Tesoros celtibéricos de Padilla de DueroArqueología Vaccea. Estudios sobre el mundo prerromano en la cuenca media del Duero, pp. 397-470. Romero Carnicero, Sanz Mínguez, Escudero Navarro (eds.). Junta de Castilla y León. Valladolid. 1993.

Gómez y Sanz, 1993: Alicia Gómez y Carlos Sanz: El poblado vacceo de las Quintanas, Padilla de Duero (Valladolid): aproximación a su secuencia estratigráfica. Junta de CyL. 1993

Hernández y Alejandro, 1905-1906: Federico Hernández y Alejandro: Excavaciones en Las Quintanas, Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones, Tomo II, pp. 510-511. 1905-1906.

Mañanes y Madrazo, 1978: T. Mañanes y T. Madrazo: Materiales de una necrópolis vallisoletana de la Edad del Hierro, Trabajos de Prehistoria 35, 1978, pp. 425-432.

Orodea y Martí, 1873: Eduardo Orodea e Ibarra y José Martí y Monsó: Informe sobre las excavaciones en el término de Padilla de Duero. Valladolid. 1873.

Sanz y Coria, 2019: Carlos Sanz y José Carlos Coria: Zona Arqueológica Pintia y Universidad de Valladolid (1979-2019: la construcción del conocimiento científico ysu extensión a la sociedad, a cuarenta años vista. En: Excisión en claroscuro, luces y sombras. VacceArte. 2019.

Sanz y Escudero, 1991:  Carlos Sanz y Zoa Escudero: “Pintia: Un Bien de Interés Cultural por proteger”, Revista de Arqueología, 126, pp. 13-20.

Sanz y Escudero, 1995: Carlos Sanz y Zoa Escudero: El conjunto arqueológico de Padilla/Pesquera de Duero (Valladolid). Evolución del asentamiento durante la etapa indígena. Junta de CyL. 1995.

Sanz y Velasco, 2003: Carlos Sanz y Javier Velasco: Pintia. Un oppidum en los confines orientales de la región vaccea. Universidad de Valladolid. 2003.

Sanz et al, 2014: Carlos Sanz, Fernando Romero, Cristina Górriz y Roberto de Pablo: El complejo defensivo de Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid). En VII Simposio sobre los Celtíberos. Teruel. 2014.

 

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