Tesorillo de Roa II

Roa, Plaza Mayor (foto Luis Ángel Martín)

Hacia 1980 apareció un tesorillo de denarios ibéricos en la localidad burgalesa de Roa de Duero. Se denomina en la bibliografía como tesorillo de Roa II, pues en 1947 había sido descubierto otro en esta misma población, y del que ya he publicado su correspondiente entrada (Tesorillo de Roa I).

Roa (foto L.A.Martín)

Las circunstancias del hallazgo no están del todo esclarecidas, pues no se tuvo conocimiento del mismo hasta su salida al mercado numismático. Al parecer, hacia 1980-81 y al realizar unas obras “casi fuera de la población” se descubrió un conjunto de monedas en un recipiente metálico, probablemente de bronce. Un lote de 24 denarios ibéricos fue ofrecido a un anticuario de Valladolid que, sospechando su origen ilícito, rehusó comprarlos. Aunque no identificó a los vendedores, en el breve transcurso de tiempo que tuvo las monedas en su poder, informó al arqueólogo Javier Moreda que realizó un rápido examen y catalogación de las mismas. A pesar de que su intención sería realizar un estudio pormenorizado y publicarlo después, parece que finalmente no lo llevó a cabo. Tampoco debió tomar fotografías o están ilocalizables.

José David Sacristán de Lama

Toda la información que hay sobre este tesorillo se debe a él, que se la cedió gentilmente a José David Sacristán de Lama para que publicase la reseña en su monografía “La Edad del Hierro en el valle medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)” (1986), del que yo he tomado, con su permiso, los datos que se exponen en esta entrada.

A pesar de que sólo se estudiaron 24 denarios el lote era con seguridad mucho mayor, pues existen noticias ciertas de algunos ejemplares de las cecas de Turiazu y Arekorata.

La composición proporcionada por Moreda es la siguiente:

  • 14 Sekobirikes
  • 9 Baskunes
  • 1 Bolskan

Lamentablemente no dispongo de más datos sobres sus tipos, pesos, etc…

Recipientes cerámicos hallados en Roa

 

La primera vez que se cita Rauda en un texto clásico es en la Geografía de Ptolomeo, donde la incluye entre la lista de 20 poblaciones de los Vacceos (Geografía II, 6, 49). En el Itinerario Antonino también se la menciona como mansio de la vía ab Asturica per Cantabriam Caesaraugustam (a pesar de su nombre, esa vía que va desde la actual Astorga a Zaragoza no atraviesa Cantabria, sino el territorio vacceo, más al sur). Sacristán de Lama precisa que es la documentación medieval la que proporciona el nexo toponímico entre Rauda y Roa, en diversos Anales y Cronicones de la época. De este modo, hoy en día su ubicación en la actual población burgalesa de Roa no ofrece dudas, que desde 1993 está declarada como Zona Arqueológica.

Pies votivos hallados en Roa

Situada en el extremo sureste del territorio vacceo y en un pequeño altozano sobre la ribera derecha del Duero nació como una aldea en la Primera Edad del Hierro, para convertirse en un oppidum vacceo de la II Edad del Hierro, perteneciente a la cultura celtibérica. Su época de esplendor finalizó abruptamente con un gran incendio que se documenta en todo su espacio urbano, lo que se relaciona con las destrucciones que provocaron los ejércitos pompeyanos en el marco del conflicto sertoriano. Aunque por suerte sobrevivió (la mitad de las poblaciones vacceas desaparecieron), Rauda no recuperaría su anterior pujanza. Se atestigua su continuidad al menos durante todo el Alto Imperio. La arqueología no ha reconocido por ahora indicios bajoimperiales, pero la existencia de una necrópolis visigoda hace sospechar que la población no desapareció del todo. Tras la etapa visigoda hay un vacío hasta la repoblación medieval en el 912.

 

 

Manuel Gozalbes cita este tesorillo de Roa II en su monografía “La ceca de Turiazu”, citando como única bibliografía la obra de Sacristán de Lama a la que me vengo refiriendo: “La Edad del Hierro en el valle medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)” (1986).

Sin embargo Villaronga no lo cita en su TMPI (1993).

Decoración zoomorfa en forma de lobo sobre una tinaja, hallada en Roa

 

Recipientes cerámicos hallados en Roa

 

 

Reiterar desde aquí mi agradecimiento a José David Sacristán de Lama por la atención desinteresada que me ha prestado y por su gentileza.
Las cerámicas mostradas en las fotografías se encuentran depositadas en el Museo de Burgos.
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Tesorillo de Roa I

Plaza Mayor, Roa (Burgos)

Este tesorillo apareció en 1947 al realizar una zanja en la Plaza Mayor de la localidad burgalesa de Roa, con motivo de las obras para una nueva traída de aguas. Se encontraba a 65 cm de profundidad, entre trozos imprecisos de cerámica celtibérica, y bajo una capa de cal de 8-10 cm y otra de cenizas con piedras, en lo que parecía corresponder a ruinas de viviendas, según le informó el padre agustino Lope Cilleruelo al investigador José Luis Monteverde.

José Luis Monteverde (1880-1966)

Para cuando José Luis Monteverde (me gustaría advertir que Luis es el primer apellido, no el nombre) visitó Roa el conjunto ya había sido dispersado, pero pudo estudiar y adquirir varios de los objetos que lo componían, y publicar “El tesorillo ibérico de Roa” en AEspA XXII, pp. 377-381 en 1949. Este artículo suyo es el primer trabajo que estudia el tesorillo que no ocupa, y en él da cuenta de las circunstancias del hallazgo, referidas anteriormente, y describe las joyas y las monedas que lo componían.

Veamos la información que aporta el investigador burgalés.

COMPOSICIÓN

Joyas:

  • Arracada de oro de 8,27 g y 30×20 mm, con forma de creciente y cuyos extremos llegan a tocarse. Es de las denominadas tipo racimo, de origen púnico seguramente.
  • Arracada de oro de 4,60 g y 22×25 mm, con forma de creciente y cuyos extremos llegan a tocarse.
  • Cadenilla de oro de 5,25 g y 65 mm.
  • Cadenilla de oro de 6 g y 47 mm, con una anilla adosada. Probablemente ambas formaban una sola.

Joyas del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

Luis Monteverde da estos pesos y dimensiones, pero en las fotografías se aprecia que la cadenilla con anilla es más larga que la otra, y no al revés.

Las cuatro joyas fueron adquiridas por José Luis Monteverde. La colección arqueológica completa de este investigador fue finalmente comprada por Eugenio Fontaneda, y se conserva en el Castillo de Ampudia (Palencia).

Belén Castillo las fotografió en b/n y las publicó en su artículo “Joyería antigua prerromana en la provincia de Burgos” publicado en Nvmantia nº 2, en 1986.

José David Sacristán de Lama tuvo ocasión de obtener nuevas fotografías con el permiso de la familia Fontaneda, su actual propietaria, y las ha publicado en el anuario Vaccea 2010, nº 4, de 2011. Le agradezco que me permita publicarlas en este blog, suministrándome las imágenes originales.

 

Denarios:

138 ejemplares, todos ellos ibéricos. Se distribuían, según su descripción, así:

  • Sekobirikes: 77 ejemplares, de cuños diversos dentro del “tipo común”. En 75 de ellos el jinete del reverso no porta clámide (ACIP 1869 al 1874), y sólo en 2 de ellos el jinete sí la porta (ACIP-1875). Uno lleva una marca añadida delante del cuello, el signo ibérico Ku.
  • Turiazu: 49 ejemplares, de los que 47 son del grupo V y 2 del grupo VI de Gozalbes.
  • Arekorata: 5 ejemplares, todos del tipo Vives lam. XLI nº 3, es decir, de leyenda en una sola fila (ACIP-1773). Todos similares, pero de distintos cuños.
  • Arsaos: 3 ejemplares, “tipo común”. ACIP-1655 ó 1656.
  • Bolskan: 3 ejemplares, de distintos cuños.
  • Baskunes: 1 ejemplar, del tipo Vives lam. XLV (él dice XLIV, pero ha de ser una errata, pues correspondería a BeLIKiOM o a BeNTiAN), nº 2, es decir ACIP-1630.

Refiere que las monedas presentaban mucho desgaste sobre todo por una cara, y lo atribuye a las condiciones del terreno más que a su circulación. Dice que buen número de ellas estaban unidas en un solo bloque debido al óxido.

En su artículo adjunta la fotografía de 5 ejemplares, que paso a analizar:

denario de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS. Anverso con busto de 6 rizos, 2? torques, y ningún punto entre cuello y busto. Reverso con jinete con clámide y dos pies visibles. Es decir, 6r-2t-0 / C-2p . Tiene la peculiaridad de presentar una marca en el anverso, delante del cuello, que representaría el signo ibérico Ku. ACIP-1875 var.

 

denario de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS. Anverso con busto de 5 rizos, 1? torques y ningún punto entre cuello y busto. Reverso con jinete sin clámide y 1 pie visible. ACIP-1869.

 

denario de TuRIAZU del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo VI de Gozalbes, el más reciente, caracterizado porque el anverso presenta los tres signos ibéricos Ka-S-Tu y las patas del caballo del reverso se apoyan en la línea del exergo. En concreto se trata del tipo 645 (anverso 386 / reverso 450). Es típico de los tesorillos sertorianos, y sería acuñado hacia el 80 a.C. aproximadamente. ACIP-1734.

 

denario de TuRIAZU del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda TuRIAZU del grupo V de Gozalbes. Es el tipo 146 (anverso 98 / reverso 106). ACIP-1722.

 

denario de AREKoRATa del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda AREKoRATa. Se trata de un ejemplar del tipo de leyenda corta, en una sola fila, ACIP-1773. Yo diría que es de la variante con busto adornado por un sólo torques y jinete de reverso con un sólo pie visible. ACIP-1773.

Arracada de tipo racimo del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

 

José Luis Monteverde adquirió los 138 denarios ibéricos que localizó y estudió. Según me informa un nieto suyo, su colección íntegra fue vendida por su viuda a la casa Cayón y Castán hacia 1969.

 

Ricardo Martín Valls

Ricardo Martín Valls, en “La circulación monetaria ibérica” de 1967, señaló la presencia de un denario de TuRIAZU inédito de este tesorillo en la colección Collantes. Lo cataloga como Vives, LI, nº 3. Hoy lo clasificaríamos como del grupo IIIb de Gozalbes o del tipo ACIP-1715. No aporta foto ni más datos. Me inclino a pensar que se trata de un error, y que más bien se trataría de un ejemplar del grupo VI de Gozalbes, pues ambos grupos presentan la peculiaridad de que el caballo apoya sus patas traseras sobre la línea del exergo, aunque se diferencian en que en este último hay tres signos ibéricos en el anverso (Ka-S-Tu) y en aquél sólo dos (Ka-Tu). En la lámina de Vives sólo aparece la foto de éste, y eso puede ser la fuente del posible error. Cronológicamente encajaría mucho mejor, además de que son más abundantes (los del grupo IIIb son muy raros).

José David Sacristán de Lama

Bastantes años después, en 1986, José David Sacristán de Lama publica “La Edad del Hierro en el Valle Medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)”, resultado de sus estudios e investigaciones para su tesis doctoral. Quiero agradecer desde aquí toda la ayuda que me ha proporcionado para elaborar esta entrada, permitiéndome reproducir texto e imágenes de su libro, y aportando nuevos detalles.

Hace constar que dada la importancia del hallazgo pudo comprobar personalmente que la población de Roa aún guardaba memoria del mismo, y fruto de sus indagaciones consiguió corroborar y añadir algunos datos:

Cadenilla del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

Efectivamente el hallazgo se produjo al abrir una zanja en la Plaza Mayor, concretamente en su esquina suroeste. Testigos presenciales coincidían en ratificar las palabras de José Luis Monteverde y precisar que bajo una masa de adobes caídos sobre un suelo duro de cal, y en un agujero, apareció un recipiente cerámico con el tesorillo. Ya Taracena en el mismo 1947 había dado noticia de la aparición de unos pendientes y cadenitas en Roa,  que serían sin duda los mismos referidos por José Luis Monteverde.

Como resultado de sus pesquisas Sacristán consiguió localizar casi 50 de los denarios entonces encontrados, en manos de diversos particulares. Sumados a los 138 adquiridos y estudiados por José Luis Monteverde, la cifra total se acercaría a los 200 ejemplares.

Aunque reconoce que no dispone de testimonio material de todos ellos juzga como totalmente fiables sus fuentes. Veamos su composición:

  • Lote de 25 denarios, de un mismo comprador. Desafortunadamente, éste los utilizó para realizar con ellos 3 pulseras de 8 ejemplares cada una, con un denario sobrante. Ya sólo conservaba una de ellas, que Sacristán pudo fotografiar. Otra pasó a manos de un familiar suyo en Ecuador. Respecto a la tercera se desprendió de ella otro miembro de la familia como regalo de bodas, y está en paradero desconocido.
  • Lote de 9 denarios, de otro particular, que igualmente tuyo la mala ocurrencia de hacer una pulsera con 8 de ellos. Dice Sacristán que recientemente se acababa de vender dicha pulsera y el denario sobrante a otra persona de fuera de Roa, pero que tiene una fotografía de mala calidad (aunque no la localiza) que al menos permite identificar sus cecas.
  • Lote de 8 denarios de otro particular, igualmente engarzados para realizar una pulsera pero que recientemente habían sido soltados. Pudo fotografiarlos y estudiarlos.
  • Lote de un número indeterminado de denarios, cuyo propietario (don Teodosio, hoy ya fallecido) confesó inicialmente que guardaba en su casa pero luego dijo que lo tenía ilocalizable y tampoco podía dar razón de su cantidad.

En total suman 42 denarios, más un número indeterminado. De ellos pudo estudiar (algunos sólo por fotografía) un total de 25.

 

Pulsera fabricada con 8 denarios de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I (foto Sacristán de Lama)

La única pulsera de 8 denarios que pudo fotografiar Sacristán de Lama pertenecía a la familia Abad. Está fabricada con 8 denarios, todos ellos de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. Se puede apreciar que hay tres tipos de reverso:

  • 4 ejemplares en los que el jinete no porta clámide y muestra un sólo pie. ACIP-1869.
  • 3 ejemplares en los que el jinete no porta clámide y muestra los dos pies. ACIP-1873.
  • 1 ejemplar en el que el jinete porta clámide y muestra los dos pies visibles. ACIP-1875.

Cadenilla con anilla del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

También publicó la fotografía de otros 7 denarios que habían formado parte de otra pulsera, pero que habían sido ya desengarzados. Son los siguientes:

Denario de leyenda TuRIAZU (tipo 190) del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo V de Gozalbes, concretamente es del tipo 190.

 

Denario de leyenda TuRIAZU (tipo 324) del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo V de Gozalbes, concretamente es del tipo 324.

 

Denario de leyenda TuRIAZU (tipo 378) del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo V de Gozalbes, concretamente es del tipo 378.

 

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. El busto del anverso parece que tiene 8 rizos, no se aprecia si uno o dos torques, y un punto tras la nuca, y el jinete de su reverso no porta clámide y muestra un sólo pie. ACIP-1870.

 

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. El busto del anverso tiene 8 rizos, 1 torques y 3 puntos tras la nuca, y el jinete de su reverso no porta clámide y muestra un sólo pie. ACIP-1872.

 

Denario de leyenda ARSAOS del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca vascona de leyenda ARSAOS. Es del grupo cuyo busto de anverso presenta múltiples rizos, y del tipo que denomino Palencia II, seguramente de los últimos en ser acuñados por esta ceca. ACIP-1655 var.

 

Denario de leyenda AREKoRATa del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica de leyenda AREKoRATa. Es del tipo de leyenda corta, en una sola fila. El busto de anverso se adorna con un torques, y el jinete del reverso muestra un sólo pie visible. ACIP-1773.

 

Señala este autor la presencia de otros 10 denarios ibéricos, aunque no pudo aportar su fotografía. Pertenecían a las siguientes cecas: TuRIAZU (5 ejemplares), SEKoBiRIKeS (2), AREKoRATa (1), ARSAOS (1) y BaSKuNES (1).

En resumen, de los aproximadamente 200 denarios del tesorillo se conocen 164:

  • 89 SEKoBiRIKeS: 77 (Luis Monteverde) + 12 (Sacristán de Lama)
  • 58 TuRIAZU: 49 (LM) + 8 (SL) + 1 (Martín Valls)
  • 7 AREKoRATa: 5 (LM) + 2 (SL)
  • 5 ARSAOS: 3 (LM) + 2 (SL)
  • 3 BoLSKaN: 3 (LM)
  • 2 BaSKuNES: 1 LM) + 1 (SL)

 

Si hacemos un repaso al resto de la bibliografía, hay que mencionar, aunque no aporten ningún dato nuevo, a Villaronga y a Mateu y Llopis.

Leandre Villaronga (1919-2015)

Leandre Villaronga en su TMPI le asigna el número 111 de su repertorio, encuadrándolo entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.)  con denarios ibéricos exclusivamente. En su composición sólo da cuenta de los consignados por José Luis Monteverde, faltando los 25 aportados por Sacristán de Lama y el de Martín Valls. De este modo, sólo menciona 138 denarios ibéricos, y ya sabemos que la cifra se ha de acercar a los 200 ejemplares. En cuanto a la cronología estoy completamente de acuerdo, pues, por su composición, encaja perfectamente entre los denominados tesorillo de horizonte sertoriano.

 

Felipe Mateu i Llopis (1901-1998)

Felipe Mateu y Llopis menciona este tesorillo por duplicado:

  • Por un lado en Hallazgos Monetarios V (Ampurias IX-X, 1947-48) le asigna el nº 254 y dice: “Tesorillo compuesto de 77 Secobirices, 49 Turiasu, 5 Arecoratas, 3 Arsaos, 3 Bolscan, 1 Bascunes y varias alhajas. Un denario de Secobirices tiene como resello la cu. En estudio por don José Luis Monteverde, de Burgos (1947).
  • Más tarde, en Hallazgos Monetarios VI (Ampurias XIII, 1951) le asigna el nº 486, y dice: “Tesorillo ibérico hallado en Roa, sobre el Duero, formado por 77 denarios de S-e-co-bi-r-i-ce-s, 49 de Tu-r-i-a-s-u, 5 de A-r-e-co-r-a-ta-s (Vives, lám XLI, nº 3), pero de diversos troqueles; 3 de A-r-s-a-o-s; 3 de Bo-l-s-ca-n y 1 de Ba-s-cu-n-e-s (Vives, lám XLIV, nº 2). Noticia publicada por J. L. Monteverde, en Archivo Español de Arqueología (1950), donde dice: El tipo del denarios de Duriasu, en que el caballo descansa sus patas zagueras sobre la línea, nos es conocido ya por ejemplares aparecidos en Palenzuela (pag. 378).

 

Actualmente se considera segura la ubicación de la Rauda de los vacceos en la localidad burgalesa de Roa de Duero. Rauda viene mencionada por Ptolomeo en su Geografía como ciudad vaccea, y también figura como mansio en la denominada vía de Asturica Augusta a Caesaraugusta por Cantabria (vía XXVII del Itinerario Antonino), que atraviesa el territorio vacceo (y que no cruza la actual Cantabria pese a lo que su nombre indica). Diversas actuaciones arqueológicas llevadas a cabo desde el último cuarto del pasado siglo XX empezaron a revelar el antiguo oppidum bajo la ciudad actual. Para profundizar en este asunto, recomiendo la lectura de “La Edad del Hierro en el valle medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)” de José David Sacristán de Lama, monografía fruto de su tesis doctoral.

 

 

Quiero dar las gracias a José David Sacristán de Lama por su gentileza, aportando todos los datos de su investigación sobre este tesorillo y permitiéndome reproducirlos. 
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Tesorillo de Barcus

caserío Espelia, en Barcus (Aquitania)

En marzo de 1879 la mujer de Augustin Barneix descubrió entre la tierra del patio delantero de su caserío Espelia, del barrio de Larraja, en la localidad vascofrancesa de Barcus (Barkoxe), unos pequeños discos metálicos que consideró botones. Tras recogerlos se los mostró a su marido, que inspeccionó el lugar y descubrió una vasija de barro oscuro, pequeña y de forma panzuda, quizá con un asa, a 10 cm de profundidad. Al sacarlo se agrietó y se deshizo en pedazos, que no recogió pues su interés se centró en las 1700-1800 piezas que contenía, recubiertas de una gruesa capa de carbonato de cobre. Desconociendo que se trataba de plata, no le dio mayor valor al hallazgo y regaló algunas. También le vendió una gran cantidad a un fabricante de makilas de Esquiule (Eskiula), a 10 céntimos la pieza, quien, tras limpiarlas, las usó para estos bastones tradicionales vascos en lugar de los botones de cobre comúnmente utilizados para adornar su parte superior.

Makila, bastón tradicional vasco

Émile Taillebois (1841-1892)

En mayo esta noticia llegó a oídos de Émile Taillebois , miembro fundador de la Asociación Francesa de Numismática, de la Société de Borda (en Dax) y de varias asociaciones de historia y antigüedades (también de la RAH), quien contactó con personalidades de la zona (como el sr. Touan, maestro de Barcus) recabando datos y muestras, hasta que finalmente decidió desplazarse al lugar para estudiar in situ lo que quedaba del tesoro. A él debemos la primera publicación de este tesorillo: “Le Trésor de Barcus, découverte de 1750 deniers celtibériens en argent” en el Bulletin de la Société de Borda, 3º trimestre de 1879, pp. 243-267, y fechada en Dax el 20 de agosto de 1879.

Según cuenta, el lugar del hallazgo de encuentra a 1 km de Barcus, en un promontorio que domina el valle, lugar ideal para establecer un castro. El terreno estaba constituido por capas de arcilla alternando con otras perpendiculares de esquisto. Precisamente en una capa de arcilla de unos 30 cm de espesor, entre dos esquistosas, se construyó el escondite, que originalmente estaría a más profundidad que los 10 cm en que se halló, pues las labores agrícolas lo habría ido rebajando considerablemente. El tesoro estaba aislado, y no pudo encontrar ningún resto del recipiente.

El descubrimiento era sumamente interesante desde el punto de vista arqueológico pues era la primera vez que se encontraba algo así en las provincias vascofrancesas, concretamente en Xiberua (o Zuberoa, Soule o Sola, en suletino, euskera, francés y castellano), en la región de Aquitania. Aún hoy sigue siendo el único hallazgo de denarios ibéricos fuera de la Península Ibérica.

En Barcus pudo ver y estudiar aquéllas piezas dispersas entre sus habitantes, y también las que había en Mauléon (Maule) y en Navarrenx, dos localidades cercanas.

W. Waddington (1826-1894)

Un peluquero de Navarrenx apellidado Masse, amante de la numismática, vio alguna de las makilas y enterado del origen contactó con Barneix (el dueño del caserío donde aparecieron) y le compró un millar a un precio ridículo. Más tarde, el propietario, ya bien informado, fue vendiendo las piezas mejor, y para cuando llegó Taillebois ya sólo le quedaban 400, de las que la mitad las tenía en depósito el cura de Barcus, sr. Heguiagaray,  y la otra mitad se las había enviado a W. Waddington, un erudito numismático y a la sazón presidente del Consejo de Ministros que, enterado, deseaba hacer estudiar los denarios por el Cabinet des Médailles.

Taillebois realizó un listado con el nombre de todas las personas y el número de ejemplares que habían adquirido, contabilizándose un total de 1724 denarios, a los que se les podría añadir unos 50 o más que fueron regalados o perdidos, lo que haría 1774. De esa cantidad, examinó personalmente 1080. Por su parte, W. Waddington le envió el listado de los 216 denarios que le fueron confiados. Además, muchas otras personas le suministraron información de las que ellas poseían, por lo que en total son 1375 los ejemplares sobre los que pudo establecer una descripción exacta.

 

Los 1375 denarios se distribuían así por cecas (entre paréntesis pongo la denominación original empleada, como testimonio de época):

  • 922 TuRIAZU (Turiaso -Tarazona-)
  • 298 SEKoBiRIKeS (Segobriga -Segorbe-)
  • 105 BaSKuNES (Balsio o Belsinum -cerca de Mallen-)
  • 33 ARSAOS (Arsa -cerca de Leiba-)
  • 12 AREKoRATa (Aregrat -Agreda-)
  • 5 BeNTiAN (Ontzan -Ainzon, cerca de Borja-)

TuRIAZU: 27 variedades de busto. Todos de la serie Ka-S-Tu. Pesó 40 ejemplares, que dividió en dos grupos según que el módulo fuese de 17 a 19 mm o 20-21 mm. Las de pequeño módulo pesaban 4,20 – 4,10 (2) – 3,80 (6) – 3,70 (6) – 3,50(2) – 3,40 – 3,30 – 3,20 (6) – 3,10 – 3 (5) – 2,90 – 2,80 (2). Las de módulo grande pesaban 3,50 – 3,30 – 3,20 – 3 – 2,90 – 2,80. ACIP- 1720-23.

SEKoBiRIKeS: Varios ejemplares tienen tres glóbulos detrás de la cabeza dispuestos en triángulo, otras un sólo glóbulo. Encontró 20 variantes de diseño, pero no especifica más: ni nº de rizos, ni en cuántas el jinete porta clámide (“a menudo, aunque menos frecuentemente, lleva una capa”) ni si muestra uno o dos pies. La mayoría eran de mayor módulo que las de TuRIAZU, aunque no de mayor peso. Las divide en dos módulos: 18 y 19 mm y 20 a 21 mm. Obtuvo el peso de 32 piezas: 4,20 – 4,10 – 4 – 3,90 – 3,80 (2) – 3,70 (3) – 3,50 (6) – 3,40 (3) – 3,30 (4) – 3,20 (5) – 3,10 – 3 (2) – 2,90 (2) g. El hecho de mencionar que en algunas el jinete porta clámide nos asegura la presencia de ejemplares ACIP-1875. Los de un punto detrás del cuello serían ACIP-1870, y los de tres puntos ACIP-1872. El resto han de ser ACIP-1869, 1871 y/o 1873.

BaSKuNES: 18 variantes de figuras. Pesó 23 ejemplares: 4,7 – 4,4 – 4,2 – 4,1 – 4 – 3,9 – 3,8 (2) – 3,7 (4)  -3,5 (5) – 3,3 (4) – 3,2 – 2,9. ACIP- 1630-33.

ARSAOS: Uno de los denarios está marcado con un glóbulo debajo de la cola del caballo. Describe algunas variantes de leyenda (ver abajo). Encuentra 13 variantes de busto, y obtuvo el peso de 18 ejemplares: 4,20 – 4 (4) – 3,90 – 3,80 (2) – 3,70 – 3,60 (2) – 3,50 – 3,30 (2) – 3,20 (3) – 2,90 g.

La primera leyenda que describe debería corresponder al ACIP-1663. La última, con la variante de signo R retrógrado, debería corresponder al ACIP-1659. Las ligeras variaciones en la forma de la A y de la O (aunque él lee E se considera hoy que ese signo parecido a una H se debe leer O) no implican en realidad un nuevo tipo en los denarios de esta ceca, por lo que el resto se debería tratar de ACIP- 1655-57.

AREKoRATa: Todas del tipo de leyenda corta AREKoRATa en una sóla fila. Una de las piezas está marcada con un glóbulo bajo la cola del caballo. Otras dos tienen nexados los dos últimos signos (Ta-S), en lo que señala como una variante inédita a añadir a las hasta entonces ya conocidas. No menciona si el jinete muestra uno o dos pies. Encuentra 8 variantes de busto, y pudo obtener el peso de 7 ejemplares: 4 – 3,90 (3) – 3,80 – 3,60 – 3,30 g. ACIP- 1773-74.

BeNTiAN: Encontró tres variantes de cabezas en los 5 ejemplares. Sólo obtuvo el peso en tres de ellos, que era de 3,8 – 3,9 – 4,0 g. ACIP- 1675-77.

 

Tabla pesos Barcus : He elaborado una tabla Excel con todos los pesos de los ejemplares por cecas, que pongo a vuestra disposición.

Finalmente, el autor destaca que una de las importancias del hallazgo es que el estudio de las monedas ha permitido añadir 7 nuevos signos al alfabeto celtibérico a los 121 de la tabla de Heiss: 6 a partir de las leyendas de los denarios de Arsaos y 1 de la de Arekoratas (el nexado).

Taillebois se “complace en poder ofrecer a la Societé para su Museo cuatro piezas del tesoro de Barcus, que constituyen una serie de 4 tipos diferentes: Balsio (Baskunes), Turiaso, Arsa (Arsaos) y Segobriga (Sekobirikes), faltando sólo los tipos de Ontzan (Bentian) y Aregrat (Arekoratas)”. Se refiere a la Societé de Borda, en Dax.

Hizo analizar el metal, que resultó de gran pureza: un 95% plata con un 5% de cobre. De ello se deduce que ningún ejemplar sería forrado. El rango de peso más frecuente se situó en los 3,50 – 3,90 g (con unos extremos en 2,80 g y 4,70 g). El poco grado de desgaste demostraría una escasa circulación. Habría algún ejemplar en flor de cuño, en su opinión.

El sistema de limpieza que habían empleado, poniéndolas al fuego, había estropeado parcial o totalmente algunos ejemplares.

Respecto a la gruesa capa de cobre que cubría a los denarios, la única explicación que encuentra es que el recipiente cerámico hubiese contenido también otras monedas, brazaletes o lingotes de cobre que hubiesen producido un efecto “de pila”. 

Le llama la atención el aspecto laminado del metal y que las monedas, tras ser expuestas al fuego, se dividían en dos según su plano horizontal, resultando dos piezas, una con el anverso y la otra con el reverso. También señala su tendencia a la exfoliación en láminas. La explicación que encontraron es que la plata procedería de galena y su proceso de refinamiento habría sido defectuoso.

Sólo apreció que compartiesen cuños dos ejemplares de Baskunes.

 

Poco después, en 1880, el A. de Bordenave-d´Abère, consejero del Tribunal de Apelaciones de Pau, publicó “Étude sur les monnaies celtibériennes découvertes a Barcus en 1879” en la Société des Sciences, Lettres et Arts de Pau, sesión del 12 de mayo de 1880.

Ahí expone que dicha sociedad posee desde hace poco 8 denarios celtibéricos procedentes del tesoro descubierto en Barcus, cantón de Mauléon (Bajos Pirineos, hoy Pirineos Atlánticos). Tras relatar resumidamente las circunstancias del hallazgo, pasa a describirlos, lamentablemente sin aportar fotografías.

  • 1 denario de BaSKuNES (Balsio, en denominación de la época).
  • 4 denarios de TuRIAZU (Turiaso). Todos de la serie Ka-S-Tu.
  • 1 denario de ARSAOS (Arsa).
  • 2 denarios de SEKoBiRIKeS (Segobriga). Los dos portan clámide.

 

Jean Pierre Duvoisin, llamado Gazteluberry (1810-1891)

Casi a la vez Jean Pierre Duvoisin publicó “Antigüedades ibéricas. Cuestiones de numismática, de historia y de filología” en la Revista Euskara III, de 1880, en tres partes, que podéis leer aquí: parte 1, parte 2, parte 3.

En realidad, simplemente realiza un extenso resumen del artículo de Taillebois citándolo casi textualmente. El único interés radica en ver el punto de vista histórico y filológico que mantenían los intelectuales vascofranceses de la época.

 

Reverso de denario de Turiazu del tesorillo de Barcus. (foto: Daranatz)

En 1907, J. B. Daranatz hace una reseña de este hallazgo en “Importantes découvertes de monnaies romaines au Pays Basque” en la Revue Internationale des Études Basques” pp. 263-264 : “En mayo de 1879 se encontró en Barcus una olla llena de monedas celtibéricas, de plata, que datan de hace al menos dos mil años (cita el artículo de Taillebois). Estas monedas fueron descubiertas por el mayor de los azares. Veamos: La dueña del caserío Ezpelia, mientras bebían sus vacas en la parte trasera del establo, removió la tierra descuidadamente con la punta de una aguijada y vio una cosa blanquecina. Llamó a su esposo que estaba trabajando en el jardín y al llegar éste con su pala enseguida descubrió una olla de barro que contenía 1800 piezas de plata de diversos tamaños. Vendió un gran número a un peluquero de Navarrenx y otra cantidad a un herrero de Esquiule que los usó para … hacer makhilas vascas! Casi 200 piezas fueron enviadas al sr. Waddington entonces embajador en Inglaterra (error, no lo fue hasta 1883, entonces era Primer Ministro de Francia) , quien declaró que eran celtíberas y tenían una edad de 2.200 a 2.400 años (comunicación del sr. Héguiagaray, entonces cura de Barcus). De estas 1800 piezas, M. E. Taillebois, Archivista de la Societé de Borda, examina 1375“. Y pasa a dar la relación que aportó Taillebois. Al final añade: “La señora del caserío Ezpelia nos informó sobre un Turiaso de plata perfectamente conservado que mostraba un caballero a derecha, a galope, armado con una lanza”. Y es el ejemplar cuyo reverso fotografía y publica. Para Gozalbes este ejemplar sería del grupo V, y el tipo estaría situado en torno al nº 500 de su catálogo.

 

Jean Babelon (1889-1978)

Ya en 1957 Jean Babelon publica “Le tresor de Barcus” en el nº 12 de Numario Hispánico (pp.157-162). Tras una repetición de las ya conocidas circunstancias del hallazgo (donde nombra al caserío como Ezpilla y añade que el lugar donde bebían las vacas es un arroyo detrás del mismo) pasa a relatar el viaje que emprendió a la zona el 17 y 18 de enero de 1956 y las pesquisas que pudo realizar y que dice que presentó en el Congrès National des Sociétés Savantes de Burdeos en la primavera de 1957. Intentó localizar el mayor número posible de denarios dispersados tras el hallazgo (acontecido 78 años antes) con la ayuda del sr. Boucher, un experto prehistoriador de Mauléon (Maule). De este modo, obtuvo información de las siguientes fuentes:

  • La sra. Alzuyeta, de Mauléon, que tenía algunos ejemplares montados en un brazalete y otros expuestos en un cuadro, y gracias a su amabilidad pudo tomar sus improntas y así obtener sus moldes.
  • El sr. Etcheverry, del castillo de Aeztia, cerca de Mauléon, también puso sus ejemplares a su disposición.
  • Museo Vasco de Bayona.
  • Museo de Pau.
  • El sr. La Place Jauretche le dio un cuaderno, en Oloron, donde consigna las monedas vendidas en el país tras su descubrimiento.

De gran interés es que proporciona en su artículo 4 láminas con las imágenes de los 46 denarios a los que tuvo acceso, aunque con algún error en la asignación de las cecas.

Babelon lamina 1En la lámina 1 dice que presenta las fotografías de 12 denarios de Sekobirikes del tesoro, pero en realidad el ejemplar nº 10 es de Turiazu.

Babelon lamina 2: La lámina 2 trae las fotografías de 14 denarios de Turiazu, 3 de ellos partidos.

Babelon lamina 3: La lámina 3 presenta los siguientes ejemplares:

  • nº 1 al 6: 6 denarios de Baskunes.
  • nº 7: denario de Sekobirikes.
  • nº 9: denario de Turiazu.
  • nº 8, 10 y 11: 3 denarios de Arsaos.
  • nº 12: denario de Bolskan.

Babelon lamina 4Se reparten así por cecas:

  • nº 1: denario de Arekorata
  • nº 2 al 8: 7 denarios de Turiazu. Del nº 8 sólo fotografía el anverso.

Los ejemplares nº 1 al 8 son los que estaban montados en el brazalete. También fotografía otras tres monedas, los ejemplares nº 9 al 11, de los que dice que aunque “actualmente estén unidos a las monedas de plata no pertenecían al tesoro de Barcus”.

Castillo de Mauléon (foto lebrelblanco.com)

 

Veamos ahora su estudio por cecas (los señalaré indicando primero el nº de lámina seguido del nº de ejemplar: así el 2.1 sería el señalado en la lámina 2 con el número 1):

TURIAZU

Con 23 ejemplares es la ceca más representada en las fotografías. Entre paréntesis doy el tipo, siguiendo a Gozalbes (“La ceca de Turiazu”). También era la ceca más abundante en el tesorillo, según Taillebois.

  • Es abrumadora la mayoría de ejemplares (18 de los 23) correspondientes a la fase final del grupo V de Gozalbes, caracterizados por un busto de anverso con la mandíbula muy protrusiva. Son los 1.10 (Gozalbes tipo 595)- 2.2 (577)- 2.4 (602)- 2.6 (595)- 2.8 (589)- 2.9 (OEu) – 2.11 (548)- 2.12 (610)- 2.13 (OEt)- 2,14 (569)- 3.9 (552)- 4.2 (577)- 4.3 (546)- 4.4 (541)- 4.5 (610B)- 4.6 (610)- 4.7 (556)- 4.8 (OEf). Se clasifican como ACIP-1723.
  • Hay tres ejemplares algo anteriores, pero también del grupo V: el 2.1 – 2.10 – 2.3. Son ACIP-1722. Gozalbes tipo 414 – 434 – 442, respectivamente.
  • Y hay otros dos posteriores, del grupo VI de Gozalbes, en el que las patas traseras del caballo apoyan sobre la línea del exergo en lugar de tenerlas recogidas sobre la leyenda. Se clasifican como ACIP-1734. Se trata de los ejemplares 2.5 (Gozalbes tipo 650) y 2.7 (Gozalbes tipo 651).

SEKOBIRIKES

12 denarios de esta ceca fueron fotografiados. Sigo mi clasificación basada en nº rizos – nº torques – nº puntos tras el cuello / clámide (con o sin) – nº pies. Dada la calidad de las fotos no se puede apreciar la presencia o no de puntos tras el cuello.

  • 5r – 1t / s -1: Un ejemplar de 5 rizos, 1 torques, jinete sin clámide y un solo pie visible. ACIP-1869 Var. Se trata del 1.4
  • 6r – 1t / s -1: Un ejemplar, igual pero con 6 rizos. ACIP-1869 Var. Es el 1.5
  • 6r – 2t / s -2: Cinco ejemplares. El busto es grande y tiene 6 rizos y 2 torques y el jinete muestra los 2 pies. ACIP-1873. Son los ejemplares 1.1 – 1.3 – 1.8 – 1.11 y quizá el 1.12 (apenas visibles sus características).
  • 6r – 2t / c -2: Dos ejemplares. Características iguales al anterior grupo, pero el jinete porta clámide, y el estilo del busto es muy distinto y más pequeño. ACIP-1875. Son el 1.9 y el 3.7
  • 6r ½½ – 1t / s -2: La clasificación del ejemplar 1.7 ofrece muchas dudas debido a lo poco visible que resultan sus características, pero podría ser esta, con 6 rizos y dos medios rizos. ACIP-1873 Var.
  • 8r -1t / s -1: Dos ejemplares con busto de 8 rizos y 1 torques, y jinete sin clámide y un solo pie visible. ACIP-1869 al 1872 (no se ve si hay puntos tras la nuca). Son el 1.2 y el 1.6

BASKUNES

6 ejemplares de esta ceca fueron fotografiados. Todos son del estilo tosco, igual o próximo al que denomino tipo Usategi. ACIP-1630. Son los ejemplares 3.1 -3.2 – 3.3 – 3.4 – 3.5 y 3.6

ARSAOS

3 ejemplares de esta ceca fotografiados, todos de la variante de busto con muchos rizos. ACIP-1655. De ellos, el 3.8 es del que denomino tipo Palencia II, de los últimos en ser emitidos por esta ceca. Los otros dos ejemplares son el 3.10 y 3.11

AREKORATA

1 ejemplar solamente fotografiado. Es del tipo de leyenda corta AREKoRATa en una sola fila. El jinete muestra un sólo pie visible. ACIP-1773. Es el ejemplar 4.1

BOLSKAN

Babelon publica la foto de un ejemplar de Bolskan (el 3.12), del tipo Jenkins III. ACIP-1417. Teniendo en cuenta que también fotografió tres ejemplares que reconoce que no pertenecían al tesoro (4.9 – 4.10 y 4.11) pero que se encontraban “en ese momento junto a las monedas de plata”, pienso que es probable que con este denario ocurra lo mismo y se trate de una moneda intrusa, pues en la relación de Taillebois no viene mencionado ningún ejemplar de esta ceca. La otra posibilidad es que se deba a un error de Taillebois, o más probablemente de Waddington o de alguno de los otros propietarios que le suministraron la información de aquellos ejemplares a los que no tuvo acceso, que no supieron reconocer el denario de esta ceca.

 

Analizando las características del tesorillo sitúa cronológicamente su ocultación en tiempos de las Guerras Sertorianas.

 

Pere Pau Ripollès y Manuel Gozalbes

En 1997 Pere Pau Ripollès (U. de Valencia) y Manuel Gozalbes (Museo de Prehistoria de Valencia) realizaron una completa revisión de la bibliografía de este tesorillo y presentaron 5 nuevos ejemplares en su artículo “Nouvelles pièces ibériques provenant du trésor de Barcus (Pyrénées-Atlantiques)” publicado en la revista anual Antiquités Nationales 29, de 1997. Estos denarios se encuentran en el Musée des Antiquités Nationales de Saint-Germain-en-Laye, hoy Musée d´Archéologie Nationale et Domaine National de esta ciudad cercana a París.

Os remito al enlace a su artículo para que leáis su detallado y completo análisis de las publicaciones precedentes sobre este tesoro.

A continuación relatan cómo la visita de Ripollès al citado Museo le permitió descubrir entre sus fondos 5 denarios pertenecientes al tesorillo de Barcus:

  • TuRIAZU: 2 ejemplares
  • SEKoBiRIKeS: 2 ejemplares
  • BaSKuNES: 1 ejemplar

Gracias a su gentileza publico aquí las fotografías de los moldes de yeso de esos denarios, y paso a estudiarlos:

Denario de TuRIAZU (tipo 218) del tesorillo de Barcus (foto Ripollès)

Denario de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU, del grupo V de Gozalbes, concretamente del tipo 218. ACIP-1722. Es el ejemplar más antiguo de esta ceca presente en el tesorillo del que hay constancia.

 

Denario de TuRIAZU (tipo 578) del tesorillo de Barcus (foto Ripollès)

Denario de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU, del grupo V de Gozalbes, concretamente del tipo 578. ACIP-1723.

 

Denario de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Barcus (foto Ripollès)

Denario de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. El anverso presenta un busto con 6 rizos y un torques, y el reverso un jinete sin clámide y un sólo pie visible. Es decir del grupo 6r – 1t / s – 1. ACIP-1869.

 

Denario de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Barcus (foto Ripollès)

Denario de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. El anverso presenta un busto con 6 rizos y dos torques, y el reverso un jinete con clámide y los dos pies visibles. Es decir, del grupo 6r – 2t / c – 2. ACIP-1875.

 

Denario de BaSKuNES del tesorillo de Barcus (foto Ripollès)

Denario de la ceca vascona de leyenda BaSKuNES. ACIP-1630.

 

Consideran que la ausencia de denarios romanos impiden datar de modo preciso el momento de la ocultación del tesorillo, pero dada su composición y por comparación con otros depósitos suponen que debió producirse en el período de las guerras sertorianas (80-72 a.C), aunque ciertamente el lugar donde fue descubierto no parece, en principio, que se encontrase afectado por dicho conflicto. Del mismo modo, indican que los contextos estratigráficos de algunos tesoros semejantes de la Meseta norte parecen indicar que el momento en el que fueron escondidos no guardaba relación con las guerras sertorianas. Así que, en definitiva, aunque por sus características sería un típico tesorillo sertoriano es imposible datarlo con seguridad, pues incluso su propietario pudo conservarlas y esconderlas bastantes años después de que fuesen acuñadas.

 

Musée de Borda, Dax.

Pero la historia de este tesorillo no acaba aquí. En su monografía “La ceca de Turiazu” (2009), Gozalbes ofrece un preciso resumen del tesorillo y una puesta al día con los nuevos ejemplares identificados, ofreciendo una clasificación de los mismos, y añade 4 ejemplares de esta ceca que están depositados en el Museo de Borda, en Dax. Le agradezco que me haya dado permiso para reproducir sus fotografías aquí. Resulta que Taillebois había dejado constancia de la donación por su parte de 4 denarios del tesorillo a este museo, pero indicaba claramente que se trataba de un ejemplar de cada una de estas cecas: TuRIAZU, BaSKuNES, ARSAOS y SEKoBiRIKeS. Así que supongo que esa institución obtuvo nuevas piezas posteriormente.

Esos 4 ejemplares de la ceca de TuRIAZU son los siguientes:

Denario de TuRIAZU (tipo 590) del tesorillo de Barcus. Museo de Borda, Dax

Denario de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU, del grupo V de Gozalbes, concretamente del tipo 590. ACIP-1723.

 

Denario de TuRIAZU (tipo 595) del tesorillo de Barcus. Museo de Borda, Dax

Denario de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU, del grupo V de Gozalbes, concretamente del tipo 595. ACIP-1723.

 

Denario de TuRIAZU (tipo 603) del tesorillo de Barcus. Museo de Borda, Dax

Denario de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU, del grupo V de Gozalbes, concretamente del tipo 603. ACIP-1723.

 

Denario de TuRIAZU (tipo 639) del tesorillo de Barcus. Museo de Borda, Dax

Denario de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU, del grupo VI de Gozalbes, concretamente del tipo 639. ACIP-1734.

Vemos que estos cuatro ejemplares concuerdan perfectamente con la tipología de los precedentes, perteneciendo tres a la última fase del grupo V y el cuarto restante al grupo VI, el último en acuñar denarios en esta ceca.

 

Leandre Villaronga (1919-2015)

Leandre Villaronga, en su obra “Tresors monetaris de la Península Ibèrica” (TMPI) le asigna el número 101 de su repertorio, y lo encuadra entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C) con denarios ibéricos exclusivamente. Da la composición que ofreció Taillebois.

 

En RESUMEN:

En 1879 se encontró un tesorillo en Barcus (Francia) de 1700-1800 denarios ibéricos, que se dispersaron rápidamente.

Émile Taillebois consiguió examinar personalmente 1080. A estos hay que sumar la descripción que le aportaron tanto el sr. Waddington (216) como algunos otros propietarios, con lo que consiguió la clasificación de 1375 en total.

Además dice que hizo un listado consignando el nombre de cada propietario y los ejemplares que tenía, y de este modo contabilizó 1724, a los que habría que añadir unos 50 o más que sabe que fueron regalados o perdidos. Aunque el listado como tal no lo publicó, y no sé nada de su paradero, del texto de su artículo y de los distintos autores citados anteriormente se puede deducir lo siguiente:

  • La dueña del caserío Espelia, descubridora del tesorillo, seguía poseyendo al menos un ejemplar de Turiazu (cuya foto publicó Daranatz).
  • El fabricante de makilas de Esquiule adquirió gran cantidad.
  • El sr. Masse, peluquero de Navarrenx adquirió un millar.
  • El sr. Heguiagaray, cura de Barcus tenía unos 200.
  • El sr. Waddington, primer Ministro de Francia entonces y luego embajador en Londres, adquirió 216.
  • En el Museo de Borda (Dax) fueron depositados 4 ejemplares donados por E. Taillebois: 1 Baskunes, 1 Turiazu, 1 Arsaos y 1 Sekobirikes. Gozalbes, por otro lado, publica 4 denarios de Turiazu que aparecen fotografiados en las láminas de “La ceca de Turiazu”.
  • A. de Bordenave d´Abere dice que había 8 ejemplares en el museo de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Pau: 4 Turiasu, 2 Sekobirikes, 1 Baskunes y 1 Arsaos.
  • La sra. Alzuyeta, de Mauleon tenía algunos ejemplares montados en un brazalete y otros en un cuadro, según testimonio de J. Babelon.
  • El sr. Etcheverry, del castillo de Aeztia (cerca de Mauleon) también tenía algunos ejemplares, según J. Babelon.
  • Museo Vasco de Bayona: J. Babelon lo cita como fuente de sus investigaciones. No queda claro si había ejemplares depositados en él.
  • Museo de Pau: Citado también por Babelon, quizá sea el mismo que el referido por Bordenave d´Abere.
  • El sr. La Place Jauretche le dio a Babelon un cuaderno, en Oloron, con el listado de los denarios vendidos en el país. Pero no lo publicó en su artículo.
  • En el Museo de Saint-Germain-en-Laye el profesor Ripollès localizó 5 denarios: 2 Turiazu, 2 Sekobirikes y 1 Baskunes.

 

Han transcurrido muchos años, pero se podrían seguir muchas pistas aún. ¿Qué fue de los listados con las monedas y sus propietarios, elaborados tanto por Taillebois como por La Place Jauretche? ¿Seguirán los denarios en poder de los herederos de las personas citadas ahí, o en las otras nombradas antes? ¿Qué fue de los 216 ejemplares del Primer Ministro francés? ¿Hay denarios de este tesorillo en el Museo Vasco de Bayona? ¿Están localizados los de Pau? ¿Y los de las restantes cecas donados al de Dax? ¿Dónde estarán las mil monedas que adquirió el peluquero de Navarrenx? ¿Alguien ha visto alguna makila adornada con un denario ibérico?

He conseguido localizar la zona del hallazgo. Como se ve en el mapa, en un cruce de la carretera local D59 salen los accesos por un lado a “Espel” (Espel significa boj en euskera, y el nombre del caserío era Espelia) y por el otro a “Barneich” (y Barneix era el apellido del dueño del caserío, y es típicamente vasco el hecho de que el caserío dé nombre al apellido, y que un apellido identifique coloquialmente al caserío).

Quiero agradecer a Maite Múgica su imprescindible ayuda traduciendo varios artículos originales en francés. 
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Tesorillo de Crevillente

Fonteta del Sarso. (foto: danisendadolsa)

El primero en dar noticia de este tesorillo fue Felipe Mateu y Llopis (1901-1998) en “Hallazgos monetarios VI” publicado en la revista Ampurias en 1951. Con el número 350 de su repertorio nos dice: “Hallazgo de 22 denarios tardorrepublicanos e ibéricos, ocurrido hace muchos años, en una cantera en el término El Pla, a 1 km de Crevillente, junto a la fuente El Sarso. Al explotar un barreno, se hallaron las monedas más un cuchillo de piedra, que, según informes, cortaba magníficamente, y se encontraban a profundidad de 6 m de la superficie de la cantera”. Referencias de don J. Lledó Sánchez, en 1949, quien amablemente ha facilitado la relación de las seis piezas conservadas en su poder”. Sin embargo seguidamente sólo describirá cinco, 4 denarios romanos y 1 ibérico , que, con los criterios actuales de clasificación y datación, son:

  • Denario romano de Marcus Sergius Silus. RRC 286/1, del 116-115 a.C.
  • Denario romano de Cn. Cornelius Blasio. RRC 296/1, del 112-111 a.C.
  • Denario romano de L. Torius Balbus. RRC 316/1, del 105 a.C.
  • Denario romano de P. Cornelius Lentulus Marcelinus. RRC 329/1, del 100 a.C.
  • Denario ibérico de IKaLKuSKeN

Como vemos, olvida la descripción del sexto denario o quizá la errata estaba al indicar que eran seis.

nº 350. Hallazgos Monetarios VI. Mateu y Llopis

 

Bastantes años después, en 1975, Vicente Gozálvez Pérez, publicó “Notas sobre el poblamiento antiguo en el término de Crevillente” en el Archivo de Prehistoria Levantina XIV, donde realiza una exposición de los cuatro yacimientos conocidos en esa comarca. Uno de ellos es La Fonteta del Sarso, nombre debido a la pequeña fuente que hay en unos terrenos cuyo propietario era así apodado, situado a un km al NO del núcleo urbano “en el cauce de una pequeña hondonada, a manera de barranco, que desemboca al de la Rambla”.

RRC 235/1 no perteneciente al tesorillo (col. Venus)

El cauce fue cultivado desde antiguo, en forma de bancales escalonados. “Los materiales procedentes de este lugar fueron hallados por el propietario del terreno hacia 1920, con ocasión de labores de nivelado, habiéndose conservado parte de ellos y habiendo desaparecido los restantes en varias donaciones particulares”. Y pasa a describir 6 objetos de piedra, entre ellos un cuchillo de sílex (que seguramente correspondería al mencionado por Mateu y Llopis), y 4 metálicos: dos hachas de cobre (una de ella es un fragmento) y dos denarios romanos de los que ofrece una pobre descripción.

  • “Denario romano republicano; a) cabeza de Roma galeada, b) Loba amamantando a Rómulo y Remo, tres palmas cruzadas y la leyenda SEXT”. Podemos clasificarlo como de Sexto Pompeius Fostulus, RRC 235/1, del 137 a.C.
  • “Denario romano republicano, a) cabeza masculina a la derecha, rodeada de gráfila;  r) cuádriga y en el exergo inscripción”. A pesar de los pocos datos que aporta se puede comprobar que no hay ningún denario de estas características anterior al RRC 342/4 y 342/5 de C. Vibius Pansa, ambos del 90 a.C.

RRC 342/5b no perteneciente al tesorillo (col. Venus)

Es interesante que añade: “Estos dos denarios son los únicos que conserva el propietario, de un total de una veintena que aparecieron”. Parece evidente que estamos ante el mismo hallazgo descrito por Mateu y Llopis, con la única pequeña discordancia de si el lugar se trataba de una cantera o de un terreno de labranza.

Por último, dice “Según información oral de los descendientes del descubridor, fueron hallados y destruidos de 8 a 10 esqueletos humanos así como diversos recipientes cerámicos, que se deshicieron al intentar extraerlos del suelo”.

En conclusión, podríamos decir que el tesorillo de Crevillente apareció en la Fonteta del Sarso hacia 1920. Constaba de 22 denarios, y algunos otros objetos. El propietario sólo conservó 2 denarios romanos y hay constancia de que J. Lledó Sánchez se hizo con otros 5, cuatro romanos y uno de IKaLKuSKeN , y quizá con otro denario no identificado. Respecto a su cronología, hasta ahora se le databa como ocultado en el 100 a.C. en base al denario romano más antiguo en poder del sr. Lledó, pero a la vista de que uno de los ejemplares que se quedó el propietario no puede ser anterior al 90 a.C. hemos de adelantar la fecha al menos hasta ese año.

Denario de IKaLKuSKeN no perteneciente al tesorillo

P. P. Ripollès en “La circulación monetaria en la Tarraconense mediterránea” 1982, p. 34, dice, en su Corpus de hallazgos aparecidos en esta zona: “Crevillent (Alacant): En la Fonteta del Sarso, en el término municipal de Crevillent, apareció un tesoro de 22 denarios, de los que sólo se conocen 7 piezas”. Y da la misma composición y clasificación señalada antes, con 5 denarios romanos republicanos clasificados siguiendo a Crawford como RRC 235/1 , RRC 286/1 , RRC 296/1 , RRC 316/1 , y RRC 319, más otro no identificado, y un denario ibérico de IKaLKuSKeN. Lo data como de la primera década del s. I a.C.

RRC 316/1 no perteneciente al tesorillo (col. Venus)

Villaronga, en “Els denaris iberics d´Ikalkusken” (1988), p.53, entre los “Hallazgos aislados” cita el de Crevillent (Alacant) : “22 denarios de los cuales se conocen 7, uno de ellos de Ikalkusken” y da como referencia la citada obra de Ripollès.

Este mismo autor en su TMPI le asigna el nº 57 de su repertorio y lo engloba entre los ocultados desde finales del siglo II hasta el 98-94 a.C con denarios ibéricos y romanos.

RRC 329/1a no perteneciente al tesorillo. (Ars Classica auction 40, lote 440).

El RRCH (Roman Republican Coin Hoards) le asigna el nº 206 de su repertorio.

El CHRR Online lo consigna con el nombre de Crevillente (Spain; CRE) , pero erróneamente sólo contabiliza los 5  denarios descritos por Mateu y Llopis, y además lo data en el 101 a.C. a pesar de que al RRC 329/1 lo fecha en el 100 a.C.

RRC 286/1 no perteneciente al tesorillo (col. Siredv)

RRC 296/1 no perteneciente al tesorillo (col. Rosae)

 

Basándome en el plano que aporta Vicente Gozálvez en su artículo he situado el lugar de aparición del tesorillo en el siguiente mapa:

 

plano de situación de los yacimientos del término de Crevillente. Autor: V. Gozálvez

Quiero agradecer a Manuel Pina y a José Ramón Hernández Correa su ayuda para poder clasificar los denarios romanos del lote que quedó en manos del propietario del terreno. Del mismo modo, a Siredv, Rosae y Ray, por cederme fotos de sus ejemplares. Un lujo tenerlos a todos ellos como amigos.
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Hallazgos de Poza de la Sal

Poza de la Sal (foto L.A. Martín)

Poza de la Sal es una población burgalesa de la comarca de La Bureba en cuyo término municipal, en concreto en el Cerro del Milagro, a un par de km de la actual villa, se ubica el yacimiento prerromano autrigón de Salionca. Tiempo después, en sus inmediaciones, en concreto en el entorno de la Granja la Vieja, surgiría la romana Flavia Augusta. Sin duda la explotación de sus salinas fueron decisivas en su inicial poblamiento y posterior auge romano. Hay restos de la calzada romana y del acueducto, y se han encontrado varias estelas funerarias y esculturas, destacando las urnas funerarias en forma de casa (oikomorfas) . Durante las obras del ferrocarril Santander-Mediterráneo, en 1928, “afloraron y se destruyeron -hay que entender que de forma consciente- importantes restos arqueológicos de la antigua ciudad romana de Flavia Augusta”, según nos relata el interesante blog de Jaime Urcelay al respecto de los hallazgos. En él y en el de Miguel Zález se puede ampliar la información sobre la zona de un modo muy ameno.

Destrucción de la termas durante las obras del ferrocarril (foto Santa-Olalla)

Cerro del Milagro (foto M.A. Zález)

Entre la gran cantidad de monedas que han ido apareciendo esporádicamente en la zona, son sólo 4 los denarios ibéricos que hay documentados hasta la fecha. Esto es lógico pues no hablamos de un tesorillo en el que se escondían las piezas de mayor valor, sino de hallazgos sueltos de monedas que fueron perdidas por los pobladores de la época, y se trataría sobre todo de ejemplares de bronce, de un uso más cotidiano. Se trata de 2 denarios de la ceca de leyenda TuRIAZU, 1 de SEKoBiRIKeS y 1 de AREKoRATa. Voy a seguir el orden cronológico de su publicación para comentar lo que se sabe de ellos.

Para empezar, sabemos que hace muchos años se dieron dos hallazgos de denarios ibéricos independientes entre sí. Ambos fueron publicados por el erudito jesuita Fidel Fita (1835-1918) en el Boletín de la Real Academia de la Historia.

Poza de la Sal (foto L.A. Martín)

 

El primero de ellos se trata de un denario de TuRIAZU que fue dado a conocer por Fita con fecha de 17 de diciembre de 1915 en su artículo “Nueva inscripción romana de Poza de la Sal, villa del partido de Briviesca en la provincia de Burgos” publicado en el BRAH, tomo LXVIII, de 1916.

En él nos dice que “A los monumentos lapidarios que manifiestan la importancia que tuvo Poza de la Sal a partir del primer siglo de la era cristiana, conviene agregar las monedas que en su distrito municipal frecuentemente se descubren. Entre ellas, D. Juan Rodríguez, secretario actual del ayuntamiento, ha recogido y posee tres denarios de plata”. Damos por hecho de que se trata de hallazgos independientes, pues se trata de uno ibérico, otro romano republicano del 81 a.C. y el otro de Marco Aurelio del 161 d.C.

Respecto al denario ibérico indica que se trata de un ejemplar “de Tarazona, con indicación de otras dos ciudades sus aliadas, donde también corría esta moneda, y tal vez eran Calahorra y Sigüenza”.

Pasa a ofrecer su descripción:

  • “Anverso: cabeza barbuda y vedijoso cabello, mirando a derecha. Un torques, o viria celtibérica engalana su cuello, que rodean por debajo de él las letras iniciales de los nombres de las tres ciudades. Ka – S – Tu (en caracteres ibéricos). Esta leyenda es rarísima variación de la que Hübner y Zóbel conocieron estampando y leyendo Ka – Tu – S , si bien da el mismo sentido”.
  • “Reverso: jinete vibrando una lanza y galopando a la derecha. Debajo el nombre ibérico de Tarazona TuRIASU”.

Añade: “No se acuñó este denario con posterioridad al año 151 a.C. Es de gran valor, en razón de la leyenda de su anverso, notabilísima.

Poza de la Sal (foto L.A. Martín)

La mención a las “ciudades aliadas” de Calahorra y Sigüenza es propio del desconocimiento que sobre estas monedas se tenía en la época (y hemos de reconocer que aún estamos lejos de descifrar muchísimas cosas sobre ellas, como por ejemplo el significado de esas letras Ka, S y Tu). Pero donde comete un absoluto error el jesuita es al considerar una “rarísima variante” el ejemplar que conoció y describió. De hecho, es el tipo más frecuente de los denarios de TuRIAZU, que muestra, en caracteres ibéricos, los signos Ka – S- Tu en el anverso. Su error se debe a que realiza una mala lectura de la obra de Emil Hübner y de Zobel de Zangróniz: el signo ibérico que representa el sonido S (cuyo trazo es similar a nuestra M), cuando aparece lo hace siempre debajo del cuello del busto del anverso, y se lee en 2º lugar. No hay ningún ejemplar conocido que se lea Ka – Tu – S, es decir, con el signo Tu debajo del cuello y el de la S delante. Y Hübner y Zóbel nunca lo dibujaron así.

J. Zobel. “Estudio histórico de la moneda antigua española desde su origen hasta el imperio romano”. 1878. Lámina VII, nº 7.

Hoy en día lo clasificaríamos, según la monografía “La Ceca de Turiazu” de Manuel Gozalbes, como un ejemplar del grupo V.

 

Denarios de TuRIAZU, no perteneciente al hallazgo (col. F. Suárez)

 

El otro denario ibérico aparecido en el término de Poza de la Sal descrito también por Fidel Fita pertenece a la ceca de leyenda SEKoBiRIKeS. Lo hizo en “Antigüedades romanas de Poza de la Sal, en el partido de Briviesca, provincia de Burgos“, con fecha de 9 de junio de 1916 y publicado en el BRAH tomo LXIX, sept-oct 1916, donde dice “Tres denarios de plata hallados en Poza expliqué en el tomo LXVIII  del Boletín, págs. 72 y 73”. “Igual procedencia tienen las monedas siguientes, que adquirió en su mayor parte y ha llevado el P. Herrera al gabinete numismático del Colegio de Oña”.

Seguidamente pasa a describir nueve ejemplares, de los sólo el primero es un denario ibérico:

“Denario ibérico en poder del presbítero D. Fermín España, de Segóbriga (Cabeza del Griego, al sur Uclés).

  • Anverso: Cabeza imberbe a derecha. Detrás de su espalda un cuadrante lunar. Debajo S.
  • Reverso: jinete a galope, enristrando lanza. Debajo SEKoBiRIKe”.

En aquel entonces se consideraba que esta ceca estaba situada en el yacimiento de Segóbriga en Cabeza de Griego (Saelices, Cuenca). Hoy sabemos que no es así, y que se ha de situar bastante más al norte, posiblemente en el Alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte (Burgos).

En su descripción de la leyenda del reverso falta el último signo, una S, posiblemente no presente a causa del descentrado habitual en estos denarios o debido al desgaste, como en el ejemplo de la foto.

 

Denario de SEKoBiRIKeS, no perteneciente al hallazgo (col. F. Suárez)

 

En 1932, Julio Martínez Santa-Olalla (1905-1972) publicó “Antigüedades romanas de Poza de la Sal (Burgos)” en el Anuario de Prehistoria Madrileña vol. II-III (1931-32). En este artículo nos dice, en el apartado de monedas halladas: “Los campos han sido pródigos en moneda, ya que pasan de dos centenares las que, procedentes de ellos, he visto. En general, andan dispersas en manos de los labradores que las encuentran, o bien van a parar a coleccionistas o curiosos, con lo cual se pierde la procedencia y el interés máximo que pueden tener. De pocas monedas se puede dar su actual paradero, por lo que en este epígrafe hemos de limitarnos a tratar de las de mi colección -la más nutrida de tal procedencia- y algunos ejemplares del Colegio de Jesuitas de Oña, o de algún particular”.

De las 6 monedas ibéricas que pasa a describir, 4 son denarios ibéricos (nº 3 al 6).

Extracto de “Antigüedades romanas de Poza de la Sal (Burgos)” de Martínez Santa-Olalla.

Con toda probabilidad uno de los dos ejemplares de TuRIAZU y el de SEKoBiRIKeS deberían ser los ya descritos por Fidel Fita. Comprobamos que en el de TuRIAZU coincide que está en manos de un particular (Juan Rodríguez, según Fita) y que el busto presenta un sólo torques. En el de SEKoBiRIKeS también coincide que está en manos de un particular (Fermín España, según Fita) y que en la leyenda el último signo (S) no se ve.

El otro ejemplar de TuRIAZU indica que está en su colección, y tenemos la suerte de que lo fotografió y publicó en el artículo citado. Indica además que está muy bien conservado y que apareció en una viña de Milagro. Vemos que lo podemos clasificar también en el grupo V de Gozalbes. Debería estar depositado en el MAN, aunque en http://www.ceres.mcu.es no aparece fotografiado, como más adelante indico.

Denario de TuRIAZU hallado en Poza de la Sal (foto: Mtnez. Santa-Olalla)

 

Por último, el 4º denario ibérico conocido como procedente de Poza de la Sal es de la ceca de leyenda AREKoRATa, según su descripción en buen estado de conservación, con la leyenda corta y en una sola fila, y con el signo Ku en al anverso. Señala que está en manos de un particular.

Denario de AREKoRATa, no perteneciente al hallazgo (col. F. Suárez)

 

Poza de la Sal (foto L.A. Martín)

Siguiendo con la prospección bibliográfica, es interesante comentar la publicación de Carmen Alfaro en “Monedas con indicación de procedencia recientemente integradas en la sección de Numismática del MAN, I”, Boletín del MAN, tomo III, nº 2, de 1985, donde dice que “J. Martínez Santa-Olalla … reseñó el hallazgo de más de 200 monedas recogidas esporádicamente por labradores en los campos de aquella zona que se dispersaron en distintas manos; de estas monedas pudo describir un total de 65, la mayoría de su colección, junto a alguno de los ejemplares del Colegio de los Jesuitas de Oña y otras de particulares”. Su colección de monedas, junto a la de objetos arqueológicos y biblioteca, fue adquirida por el Estado y depositada en el MAN. De ellas, 37 procedían de Poza de la Sal y se encuentran en el Gabinete Numismático de este Museo. “A este lote hemos de añadir otro de 26 monedas de la misma procedencia y colección del que no conocemos ningún otro dato complementario, aunque es de prever que su hallazgo sería posterior al de las monedas publicadas…”. Estas monedas son las que pasa a describir en su artículo. Ninguna de ellas es un denario ibérico. Es más, ninguna es de plata. Llama la atención la presencia de un ejemplar de bronce de Ebusus del 214-150 a.C. , que es precisamente la única que viene fotografiada en el repertorio de http://www.ceres.mcu.es con procedencia de Poza de la Sal.

Ruinas de edificación en la Granja La Vieja (foto Santa-Olalla)

Granja la Vieja desde el Cerro del Milagro (foto J. Urcelay)

Cerro del Milagro desde la carretera a Salas (foto Urcelay)

Cerro del Milagro desde Poza de la Sal (foto Urcelay)

Plano de la zona (autor: Jaime Urcelay)

 

Quiero agradecer a Jaime Urcelay, responsable de un estupendo blog, la ayuda prestada tanto con las fotografías como con la ubicación del Cerro de los Milagros y la Granja la Vieja. Igualmente a Miguel Ángel Zález, por las mismas razones y también autor de un magnífico blog. Ya me gustaría tener el talento y el éxito de ambos en este mundo blogger. Y por último, a mi amigo Luis Ángel Martín. Siempre dispuesto a ayudar y siempre dando ánimos, es el autor de algunas de las preciosas fotografías de esta entrada. A él se le quiero dedicar.
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Tesorillo de Salamanca

“En junio de 1973”, entre el “material procedente de los cimientos de una casa de la calle Libreros”, en Salamanca, apareció este tesorillo compuesto por 32 denarios ibéricos. Estos escombros habían sido descargados para ser utilizados “como relleno en las obras de remodelación de la plaza” de Anaya, junto a la Catedral, situada “apenas a cien metros” del lugar donde había sido ocultado.

Aunque los ejemplares se los “repartieron entre los obreros, fueron recuperados gracias a la labor del profesor Francisco Jordá”, catedrático de Arqueología de la U. de Salamanca, y el estudio del hallazgo corrió a cargo de Mª Paz García-Bellido, que lo publicó en la revista Zephyrus XXV de 1974 con el título “«Tesorillo» Salmantino de Denarios Ibéricos“. Quiero agradecer desde aquí la gentileza de esta investigadora al permitirme utilizar su trabajo y proporcionarme los negativos de las fotografías para esta entrada del blog. Los entrecomillados son citas de su artículo, y todos los datos de la introducción están sacados del mismo. Es imprescindible su lectura.

 

No se pudieron encontrar los restos del recipiente que, según testimonio de los obreros, contenía las monedas. Tampoco se consiguió precisar con exactitud el solar del que provenían, pues, como suele ser frecuente en estos casos, las contradicciones se repetían. Según he podido averiguar, una probable ubicación sería el lugar actualmente ocupado por la Biblioteca Santa María de los Ángeles en lo que fue Colegio Menor del mismo nombre, que era propiedad de la familia Arteaga y en 1972 acababa de ser adquirido mediante permuta por la Universidad para construir dicha biblioteca. Del inmueble original solamente se conservaba la fachada gótica tardía (que se mantiene hoy, restaurada) y un patio gótico (desaparecido) como únicos vestigios de su fábrica primitiva. Hay indicios de que pudo provenir de ahí, aunque ya sabemos que apareció en la plaza de Anaya entre escombros. No fue posible dar contexto arqueológico al hallazgo, pues finalmente no se llevó a cabo una excavación científica al no aparecer más material indicativo, según las fuentes. Ya se conocía que en la zona alta de la ciudad de Salamanca había restos de haber estado habitada en tiempos anteriores a los romanos, y parece que hay evidencias celtibéricas en la calle Libreros.

El tesorillo contenía 32 denarios ibéricos. Uno de ellos acabó en paradero desconocido, y tiene una curiosa historia. En Salamanca, poco antes de que el descubrimiento saliese a la luz, “un joven” se interesó en repetidas ocasiones por conocer los detalles y “posible valor” de una moneda que “le habían enseñado” y que, por la “detallada descripción” que daba, se trataba de un denario de Arsaos. La misma Mª Paz García-Bellido le realizó una “ficha completa”, aunque reconoce que no llegó a verla. La investigadora dedujo posteriormente que se trataba de un ejemplar del tesorillo que nos ocupa.

Los restantes 31 denarios ibéricos fueron recuperados de manos de los operarios, que fueron recompensados por el Estado, y depositados en el Museo de Salamanca. Debido a la acción del óxido se había formado una auténtica costra sobre las monedas, que dificultó su limpieza. Se distribuían del siguiente modo:

  • 16 SEKoBiRIKeS
  • 8 TuRIAZU
  • 4 AREKoRATa
  • 2 ARSAOS
  • 1 BoLSKaN

Pero un suceso deplorable vino a acontecer en la historia del tesorillo que nos ocupa.

La noche del 9 al 10 de marzo de 1983 unos ladrones penetraron por una ventana lateral del torreón de la Casa de los Doctores de la Reina, donde se ubica el Museo de Salamanca, y robaron 8 cuadros, diversos objetos de plata, 31.000 pts y los 31 denarios ibéricos. El museo no disponía de medidas de seguridad a pesar de sus reiteradas solicitudes al respecto ante la Administración. Las primeras investigaciones ya llevaron a sospechar de que se trataba de un grupo inexperto, pues se dejaron las obras más valiosas.

 

Y de hecho, pocos días después, los cuadros aparecieron en un descampado de las afueras de la ciudad tras una llamada anónima al 091 avisando de su paradero. Lamentablemente, el dinero, los objetos de plata y los 31 denarios ibéricos nunca más aparecieron.

 

De este modo, esta entrada no sólo tiene por objeto divulgar el hallazgo, el estudio y la composición del tesorillo, sino como documento que pueda servir para la identificación de los ejemplares robados y facilitar su recuperación. Ojalá así sea. Añadir que el Museo de Salamanca también hizo lo propio en diciembre de 2010.

 

TuRIAZU

 

Ejemplar nº 18 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 18 del tesorillo es el más antiguo de los 8 denarios de esta ceca presentes en el mismo. Pertenece al grupo IV b de Gozalbes, en concreto del tipo 52 (anverso 40/reverso 44), caracterizado por presentar la creciente lunar bajo el busto del anverso, además de los signos Ka y Tu por detrás y delante del cuello. En el reverso, las patas del caballo van recogidas, sobre la leyenda. Pesa 3,73 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

 

Ejemplar nº 24 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 24 del tesorillo pertenece ya, como el resto, al grupo V de Gozalbes, el más numeroso de esta ceca lusona. Es del tipo 162 (anverso 110/reverso 117). Pesa 3,52 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

 

Ejemplar nº 23 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 23 pertenece al grupo V, tipo 191 (anverso 125/reverso 135). Pesa 3,53 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

 

Ejemplar nº 20 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 20 pertenece al grupo V, tipo 232 (anverso 148/ reverso 156), igual que el ejemplar del tesorillo de Pozalmuro. Pesa 3,66 g y tiene el eje de cuños a las 3h.

 

Ejemplar nº 19 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 19 pertenece al grupo V, tipo 282 (anverso 168/reverso 191), igual que el ejemplar del tesorillo del Cerro del Berrueco. Pesa 3,70 g y tiene el eje de cuños a las 10h.

 

Ejemplar nº 17 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 17 pertenece al grupo V, tipo 297 (anverso 177/reverso 197). Pesa 3,79 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

 

Ejemplar nº 21 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 21 pertenece al grupo V, tipo 306 (anverso 181/reverso 204). Pesa 3,57 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

 

Ejemplar nº 22 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 22 pertenece al grupo V, tipo 356 (anverso 208/reverso 240). Pesa 3,55 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

Como podemos observar, el último ejemplar de la ceca de TuRIAZU se encuentra cronológicamente hacia la mitad de la extensa producción del grupo V de Gozalbes, no habiendo ninguno de la segunda mitad ni final (caracterizados éstos últimos por un busto de estilo peculiar, con prognatismo mandibular), ni tampoco del grupo VI.

A falta de denarios romanos que nos hubieran servido para datar la fecha del ocultamiento, podríamos echar mano del último denario de esta ceca, la única con un estudio monográfico que ha podido fijar unos intervalos cronológicos de emisión. Me refiero al trabajo de Manuel Gozalbes “La ceca de Turiazu“, que tras el estudio de cuños correspondiente estima que el grupo V debió de acuñarse entre el 120 a.C y el 80 a.C. Dada la falta de ejemplares de la segunda mitad de la producción, podríamos estar hablando de un tesorillo ocultado hacia el 100 a.C. aproximadamente.

 

AREKoRATa

Ejemplar nº 25 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 25 del tesorillo, siguiendo la numeración de la autora, pertenece a la ceca de leyenda AREKoRATa. Presenta dicha leyenda en su variante corta, en una sola fila. El busto del anverso se adorna con un solo torques, y no se aprecia el signo Ku de detrás del cuello seguramente por desgaste. También es indistinguible si el jinete del reverso muestra uno o los dos pies, pues está en muy mal estado. Pesa 4,06 g, y tiene su eje de cuños a las 12h. ACIP-1773.

 

Ejemplar nº 26 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 26 también presenta la leyenda AREKoRATa, corta y en una sola fila. Su busto es de estilo peculiar, diferente al más habitual de esta ceca. Además se adorna de dos torques. Para la autora parece haber dos círculos concéntricos en lugar de uno sólo para formar el signo ibérico Ku de detrás del busto del anverso. El jinete del reverso presenta un sólo pie visible. Pesa 3,82 g y tiene el eje de cuños a las 12h. ACIP-1773.

 

Ejemplar nº 27 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 27 es de leyenda AREKoRATa corta y en una sola fila. Su busto tampoco es el habitual de esta ceca, y parece adornarse de un sólo torques (aunque su estado de conservación no permiten asegurarlo). El jinete del reverso presenta los dos pies visibles. Pesa 3,60 g y tiene el eje de cuños a las 10h. ACIP-1774.

 

Ejemplar nº 28 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

El ejemplar nº 28 es de leyenda AREKoRATa corta y en una sola fila, igualmente. El busto del anverso presenta un sólo torques y es el del estilo más convencional de los cuatro para esta ceca. El jinete del reverso muestra un sólo pie visible. Pesa 3,41 g y tiene el eje de cuños a las 10h. ACIP-1773.

 

ARSAOS

Ejemplar nº 29 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 29, denario ibérico de la ceca vascona de leyenda ARSAOS. El busto del anverso presenta un peinado de múltiples rizos. Pesa 3,69 g y tiene el eje de cuños a las 2h. ACIP-1655.

 

Ejemplar nº 30 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 30. Denario ibérico de la ceca vascona de leyenda ARSAOS. El busto del anverso también es de la variante con el peinado de múltiples rizos. Pesa 3,63 g y tiene el eje de cuños a las 12h. ACIP-1655.

 

El tercer ejemplar de ARSAOS nunca llegó al Museo, ni siquiera a manos de la investigadora como he dicho.

 

BoLSKaN

Ejemplar nº 31 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 31. Denario ibérico de la ceca suessetana de leyenda BoLSKaN. Está muy mal conservado, pero parece tratarse de un tipo Jenkins III. Pesa 3,80 g y no consta la posición del eje de cuños. ACIP-1417.

 

SEKoBiRIKeS

Sigo mi propia clasificación, basada por un lado en el número de rizos del busto de anverso (r), número de torques (t) y número de puntos entre nuca y creciente (0, 1, 2, 3), y por otro en el jinete del reverso: si porta o no clámide (con/sin, representados por c/s) y si muestra uno o dos pies (1, 2)

5 RIZOS:

Ejemplar nº 12 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 6 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 11 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Estos tres ejemplares (nº 12, 6 y 11) presentan 5 rizos. Todos ellos tienes un sólo torques, y el jinete sin clámide y con un pie visible. El nº 12 no tiene ningún punto entre nuca y creciente, pero el nº 6 y el 11 sí. Su peso respectivo es 3,17 – 3,80 – 3,40 g  y su eje de cuños a las 12 – 10 – 12 h.

6 RIZOS:

Son 9 los ejemplares de 6 rizos. Hay que fijarse sobre todo en el jinete del reverso para subagruparlos: según porte o no clámide y muestre uno o ambos pies.

Ejemplar nº 3 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 10 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 4 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Estos tres ejemplares ( nº 3, 10 y 4) presentan cuños parecidos de anverso y de reverso, pero yo diría que no comparten ninguno. Sus característica comunes son los 6 rizos y el jinete sin clámide y con un sólo pie visible. Aunque en el primero no se aprecia, los otros dos tiene un torques y parece que un punto entre nuca y creciente. Serían 6r 1t ¿?/ s 1. Pesan, respectivamente, 3,95 – 3,62 – 3,93  y tienen el eje de cuños a las 12 – 2 – 12 h.

 

Ejemplar nº 5 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 8 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Estos dos ejemplares (nº 5 y 8) son 6r 2t 0 / s 2 , es decir con 6 rizos, 2 torques, sin punto, y jinete sin clámide y los dos pies visibles. Parece que ambos podrían compartir el cuño de reverso. Pesan 3,83 y 3,85 g respectivamente, y tiene el eje de cuños a las 12 y 2 h.

 

Ejemplar nº 16 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 13 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 14 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 15 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Estos últimos cuatro ejemplares (nº 16, 13, 14 y 15) de 6 rizos son 6r 2t 0 / c 2 , es decir, 6 rizos, 2 torques, sin punto entre nuca y creciente, y con jinete con clámide y 2 pies visibles. Comprobamos que todos son de cuños distintos. Sus pesos son de 3,14 – 3,67 – 3,60 – 3,17 g.  y sus ejes de cuños están a las 12 – 2 -12- 12 h.

 

Hay otro ejemplar (nº 2) que presenta 6 rizos y dos medios rizos. Como sabemos, el característico rizo celtibérico consta de dos medios rizos afrontados, formados cada uno por una serie de semicírculos concéntricos. Hablamos de medio rizo cuando el otro medio rizo afrontado no está presente). Veamos su foto:

Ejemplar nº 2 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Parece que presenta 2 torques y un punto entre nuca y creciente, aunque estas características no son muy visibles. Sí que está claro que el jinete del reverso no porta clámide y sólo muestra un pie. Sería un 6 ½ ½ r, 2t, 1 / s, 1. Pesa 3,99 g y tiene el eje de cuños a las 2h.

 

Ejemplar nº 9 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Este ejemplar (nº 9) tiene 7 rizos y medio, 1 torques y no presenta punto entre creciente y nuca. Su jinete no porta clámide y tiene un sólo pie visible. Es un 7½ r 1t 0 / s 1. Pesa 3,63 g y su eje de cuños está a las 12h. 

 

Ejemplar nº 7 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 7 del tesorillo, con 8 rizos, 1 torques, tres puntos entre nuca y creciente, y jinete sin clámide y un pie visible. Pesa 3,67 g y tiene el eje de cuños a las 2h.

 

Ejemplar nº 1 del tesorillo de Salamanca (foto: M Paz García-Bellido)

Ejemplar nº 1 del tesorillo, con 8 rizos y medio, 1 torques y ningún punto entre creciente y nuca. Jinete de reverso sin clámide y un pie visible. 8½ r 1t 0 / s 1. Pesa 3,99 g y tiene el eje de cuños a las 6h.

Hoy se admite la localización de Segobriga, ciudad romana de época imperial, en el cerro de Cabeza de Griego, en Saelices (Cuenca). Pero ahí no ha aparecido ninguna moneda de leyenda SEKoBiRIKeS. En el artículo citado, Mª Paz García-Bellido realiza un excelente estudio de la distribución por cecas de los hallazgos monetarios de época republicana romana. Comprobando la ausencia de denarios de SEKoBiRIKeS en el tesorillo de Salvacañete, próximo a Saelices, y su escasísima presencia en los de Granada, Azuel y El Centenillo, y nula en los de Córdoba y Los Villares, que deberían estar en su zona de influencia, constata que “la suma de argumentos negativos hace muy improbable la pretendida ubicación de la ceca de SEKoBiRIKeS en Cabeza de Griego”. Pero es que además pasa a esgrimir “argumentos positivos importantes”, pues la alta presencia de esta ceca en los tesorillos de Palenzuela, Amaya, Roa I y II, Palencia II y III, Langa de Duero, … le hacen considerar como posible ubicación de la misma al “triángulo formado por el alto Duero y el Pisuerga … sin descartar sin embargo el curso medio del Ebro”. En cualquier caso, en la Meseta Norte y no en Cuenca. Hoy se admite como probable su localización en el alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte (Burgos).

Se apoya también la autora en “argumentos de tipo estilístico” debido a sus semejanzas con monedas de SEKoTiAZ y ARKaILIKoS que seguramente se ubican en Langa de Duero y Osma.

También hace notar la investigadora que “los hallazgos de TuRIAZU coinciden casi siempre con los de SEKoBiRIKeS, no sólo por el lugar sino por la cantidad de piezas, numerosas en la mitad norte y escasas, uno o dos ejemplares, al sur”.

Plaza de Anaya, Salamanca

 

En cuanto a la datación del tesorillo, Mª Paz García-Bellido indica que “se trata en conclusión de un tesorillo más de época sertoriana, que contiene sólo denarios ibéricos, hecho que por su frecuencia nos hace preguntarnos si realmente el ejército romano no fue en muchas casos pagado con denarios ibéricos, pues la ausencia de plata romana en zonas donde se desarrolló gran parte de las guerras sertorianas no tiene otra justificación. Refuerza esta hipótesis el tesoro de Barcus que parece haber sido escondido en una de las anuales marchas de los ejércitos pompeyanos a las Galias para invernar, y que consta sólo denarios ibéricos, en su mayoría TuRIAZU y SEKoBiRIKeS, y, hecho muy significativo, un sólo ejemplar de la sertoriana BoLSKaN”.

Considera esta autora que debido a “el pequeño número de monedas que lo componen y su escasez de series” debió de ser “ocultado con prisa” conteniendo así la moneda circulante del momento lo que permitiría admitir una “coetaneidad de sus series”.

Villaronga, en su obra “Tresors Monetaris de la Península Ibérica” (TMPI), asigna a este tesorillo que nos ocupa el número 112 de su repertorio, englobándolo entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.), con denarios ibéricos exclusivamente. Al dar la composición no menciona el denario de Arsaos que Mª Paz García-Bellido sí incluirá como muy probablemente perteneciente al mismo.

 

 

Quiero expresar mi agradecimiento a Mª Paz García-Bellido por su gentileza al cederme la copia digitalizada de los negativos de las fotos que tomó en su momento. Ha sido para mí un verdadero placer conocerla. Esta entrada es deudora de su trabajo y de su generosidad. Todos los entrecomillados son citas de su artículo “Tesorillo salmantino de denarios ibéricos”.
También quiero agradecer el patrocinio de esta entrada a Jesús Vico, que, a propuesta mía, ha corrido con los gastos de dicha digitalización de los clichés. Se trata de algo excepcional en mi blog, pero, como ya he explicado en alguna ocasión, mi intención es dedicarle a él mi tiempo, esfuerzo y dedicación de modo desinteresado y sin ánimo de lucro, pero sin que ello me suponga ningún gasto económico.
Por último, a Javier García, siempre dispuesto a contar rizos, y a Vicente Manso, salmantino de pro, que me ha ayudado con la posible ubicación original del solar donde fue enterrado el tesorillo. Muchas gracias a ambos.

 

                                                       Esta entrada ha sido patrocinada por Jesús Vico S.A.
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Tesorillo de Montedor

Faro de Montedor (foto Natalia Lago)

Este tesorillo fue descubierto en noviembre de 1990 en Montedor, un barrio de la freguesia (pedanía) de Carreço perteneciente a Viana do Castelo (Portugal), al abrir una zanja con motivo de unas obras de saneamiento. En total alcanzaba un peso de casi 1 kg de plata, pero estaba dividido en muchos pedazos de diferentes formas y tamaños, así como 38 denarios romanos e ibéricos también fragmentados.

El lugar del hallazgo se encuentra emplazado sobre una pequeña loma junto al mar en la que se atestiguan vestigios de la Edad del Bronce y del inicio del dominio romano en la región. En su parte más alta hubo un poblado castreño, que lamentablemente fue destruido por completo cuando se edificó el faro de Montedor en 1910. La relación del ocultamiento con el desaparecido castro parece obvia.

Fue publicado por Rui M. S. Centeno en “Notas sobre o inicio da circulaçao da moeda no noroeste peninsular: os denarios do tesouro de Montedor (Portugal)” (Rutas, ciudades y moneda en Hispania. Actas del II Encuentro Peninsular de Numismática Antigua, Porto, marzo de 1997, en Anejos de AEspA XX, en 1999), de donde he extraído gran parte de la información para elaborar esta entrada.

Comprobamos en este artículo que el autor pudo estudiar y pesar los ejemplares, pero nada dice de su destino final. Desde luego no está depositado en ningún museo portugués ni español, por lo que hemos de considerarlo en paradero desconocido. Lamentablemente en el artículo tampoco se incluye ninguna fotografía. He realizado una recreación hipotética de los ejemplares de los denarios ibéricos que contenía siguiendo la catalogación que ofrece, que sigue el CNH (Corpvs Nummvm Hispaniae) y que yo he actualizado al ACIP (Ancient Coinage of the Iberian Peninsula). Ninguno de los ejemplares mostrados pertenece pues al tesorillo.

Reconstrucción hipotética de las monedas del tesorillo (fotomontaje: Emi Gómez)

Composición:

  • 113 piezas de plata de formas y tamaños variados: bolas, lingotes y fragmentos de alambres, chapas y recipientes.
  • 38 denarios, casi todos fragmentados: 29 romanos republicanos, 8 ibéricos y 1 ilegible.

Todas las piezas del tesoro se encontraban en un recipiente de cerámica micácea con perfil en S que se partió en el momento del hallazgo. Los objetos y los denarios estaban intencionadamente fragmentados o, en el caso de algunas monedas y bolas, marcados con unas incisiones profundas para facilitar su división por lo general en dos partes, circunstancia que indujo a los halladores a partir algunos ejemplares.

Para Centeno no se trataría de un depósito de platero, sino de un sistema de ahorro, de acumulación de riqueza, que consideraría a la moneda como un pedazo de plata más. Es decir, que los pueblos del noroeste de Hispania a pesar de tener contacto con la moneda no la utilizarían como tal todavía, dándole el mismo tratamiento que a cualquier trozo del preciado metal.

Este investigador portugués plantea la hipótesis de que un habitante del castro de Montedor, tras participar en algún acontecimiento de las guerras sertorianas en algún lugar de la Meseta norte, habría regresado a su tierra con una pequeña fortuna fruto del pago por sus servicios o quizás del saqueo, pues le parece que por su composición hubo de ser conformado lejos del lugar donde apareció.

Petroglifo, en Montedor (foto Natalia Lago)

El denario romano más reciente es de la familia Postumia, un RRC 394/1 del 74 a.C. Se trata de medio ejemplar (1,55 g). Es el que nos servirá para datar el ocultamiento, en la fase final de la guerra sertoriana, que acabaría en el 72 a.C.

El más antiguo es de la familia Renia, un RRC 231/1 del 138 a.C. También se trata de medio ejemplar.

Sólo estaban íntegros tres ejemplares romanos (RRC 319/1 , RRC 341/2 y RRC 366/1b) y uno ibérico (SEKoBiRIKeS CNH 5).

Denarios ibéricos del tesorillo:

AREKoRATa: un ejemplar, dividido en dos fragmentos, y cuyo peso total es de 3,70 g. CNH 26. ACIP-1773. Es decir, se trataría del tipo de leyenda en una sola fila, y con el jinete mostrando sólo un pie.

               

Foto: recreación hipotética de los dos fragmentos del denario de AREKoRATa.

 

TuRIAZU: Tres ejemplares, CNH 33. ACIP-1722. Es decir, deberían ser del grupo V de Gozalbes, el más común.

  • dividido en ¾ y ¼, con un peso total de 3,17 g
  • medio denario, de 1,24 g
  • medio denario, de 2,02

      

Foto: recreación hipotética de los 3 ejemplares (4 fragmentos) de TuRIAZU.

 

SEKoBiRIKeS: cuatro ejemplares.

  • Un denario de 2,49 g, CNH 5. ACIP-1869.
  • Un denario dividido en dos mitades, con un peso total de 1,72 g (?) (este peso debe ser una errata).  CNH 5. ACIP-1869.
  • medio denario, 1,59 g CNH 5-10. ACIP-1869/1875.
  • ¼ denario, 0,87 g, CNH 9-10. ACIP-1873/1875.

Foto: recreación hipotética de los 4 ejemplares (5 fragmentos) de SEKoBiRIKeS.

Por la catalogación dada, los dos primeros, CNH-5, tendrían el reverso con el jinete sin clámide y un solo pie visible. En el tercero parece que no se apreciaría si tiene uno o dos pies visibles, ni si tiene o no clámide. En el cuarto parece que no se aprecia si tiene o no clámide, pero sí que tiene los dos pies visibles. Recordemos que son sólo fragmentos de denario.

 

Este tesorillo no viene registrado en el CHRR OnLine.

Tampoco en el “Tresors Monetaris de la Peninsula Iberica” (TMPI) de Villaronga. Esta obra es de 1993 y el tesorillo se descubrió en 1990, pero la noticia la da Centeno en Oporto en 1997 en el II Encuentro Peninsular de Numismática Antigua, y sus Actas se publicaron en 1999.

 

Los fotomontajes que recrean los fragmentos del tesorillo son obra de Emi Gómez, a la que agradezco enormemente su labor. También quiero agradecer a Natalia Lago el haberme permitido utilizar las bonitas fotos de su blog.
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Tesorillo de Catalunya

Un tesorillo compuesto por 90 denarios fue encontrado en un lugar indeterminado de Cataluña en unas circunstancias que no pudieron ser precisadas, e ingresó en el Gabinet Numismàtic de Catalunya (nº inventario del 105.001 – 105.090) en una fecha anterior a 1939. Del hallazgo da cuenta Marta Campo en “Tesorillo de denarios romano-republicanos hallado en Catalunya” publicado en la revista Saguntum 18, pp. 229-248, en 1984, de donde he podido extraer la información necesaria para elaborar esta entrada.

Aunque no se sabe seguro si aparecieron dentro de algún recipiente resultaría algo muy probable puesto que formaban una masa compacta. Por esa misma razón se piensa que el hallazgo llegó íntegro a los investigadores. El conjunto presentaba evidentes señales de haber sido afectado por el fuego y fue restaurado por el equipo del Instituto de Arqueología y Prehistoria de la U. de Barcelona bajo la dirección de Angels Jorba.

Todos los ejemplares han podido ser clasificados. No había ejemplares partidos (los que presentan falta de algún fragmento se debe a accidentes modernos), ni forrados (fueron analizados mediante sistemas no invasivos de transmisión neutrónica). Ningún ejemplar comparte cuños, ni tampoco presenta contramarcas.

Denario romano RRC 480/5b no perteneciente al tesorillo (Nomos Auction 17/05/17)

Composición de los 90 denarios:

  • 89 denarios romanos, el más reciente el RRC 480-5b de P.SEPVLLIVS MACER, acuñado en Roma en el 44 a.C., que sirve para datar el ocultamiento.
  • 1 denario de KeSE.

Debido a la acción del fuego y al proceso de restauración, las monedas presentan alteraciones en su peso. En la tabla del inventario, Marta Campo señala el peso de cada ejemplar antes y después de su restauración. Además, proporciona la lista con su clasificación según Crawford (RRC), leyenda, ceca y año de acuñación, por lo que os remito a la publicación original, en el enlace arriba señalado.

Aunque se desconoce el lugar exacto y el contexto arqueológico del tesorillo, se puede deducir que quizá un incendio casual destruyó el lugar donde se ocultaba, pues en el 44 a.C. no se conocen acontecimientos bélicos en la región al haber finalizado ya la II guerra civil, la contienda que enfrentó a Julio César y Pompeyo.

En palabras de Marta Campo el tesorillo de Catalunya “refleja bastante bien lo que debió ser la circulación de la moneda de plata en torno al 44 a.C. en el nordeste de la Península Ibérica. En este momento todavía existirá una circulación residual del denario ibérico y continuará circulando la plata romana del siglo II a.C. además -naturalmente- de los denarios de la primera mitad del siglo I a.C.”

Denario romano RRC 443/1 no perteneciente al tesorillo. (Col. Cardamas. ExCNG 2003)

Añade que “el hecho más destacable será que como consecuencia de la guerra civil entre César y los pompeyanos entrará en circulación una considerable cantidad de moneda, especialmente de la emisión RRC 443/1, que hay que relacionar con la campaña de Ilerda del 49 a.C.”. A pesar de que dicha campaña fue de corta duración (de mayo a agosto del 49 a.C.), Julio César movilizó una importante cantidad de tropas que debieron ser sufragadas con la enorme emisión (la primera de carácter militar realizada por él, en el 49-48 a.C, cuando se inicia la guerra civil contra Pompeyo) de este tipo de denario, el más representado en el tesorillo, con 16 ejemplares.

Realiza la autora un extraordinario estudio de la circulación monetaria de aquél momento, que viene a corroborar el trabajo de Ripollès en “La circulación monetaria de la tarraconense mediterránea” de 1982. Como es lógico, el protagonismo es para los denarios romanos, por lo que se sale del ámbito de este blog. Pero ambos son de imprescindible lectura.

En el CHRR OnLine este tesorillo viene consignado como Catalunya (Spain;CAT)

Villaronga no lo cita en su monografía “Les monedes ibèriques de Tàrraco” pues esta obra es de 1983 y el hallazgo se publicó en 1984, pero sí lo incluye en su repertorio TMPI (de 1993) con el nº 130, entre los compuestos por denarios ibéricos y romanos ocultados con motivo de las guerras pompeyanas. Sin embargo ya he dicho que parece que es algo posterior. Aunque Pompeyo había sido asesinado en el 48 a.C. la segunda guerra civil continuó, pues dos de sus hijos, junto con Tito Labieno, llegaron a Hispania y se hicieron con el control de la Ulterior hasta ser derrotados en la batalla de Munda en el 45 a.C. Como el denario más reciente del tesorillo es del 44 a.C. significa que ha de ser un poco posterior a las guerras pompeyanas.

Denario de KeSE del tesorillo de Catalunya, depositado en el GNC del MNAC (nº inv 105.001). (Foto: Irati Markuleta)

El único denario ibérico presente en el tesorillo es este ejemplar de leyenda KeSE. Quiero agradecer al Gabinet Numismàtic de Catalunya las facilidades prestadas tanto para realizar la fotografía como para su publicación en este blog.

Su catalogación es ACIP-1122. Su peso es de 3,37 g. y por la forma del cospel se deduce que su eje de cuños está a las 3h. Sobre todo en el reverso se aprecia el mencionado deterioro debido a la acción del fuego.

Fue acuñado en el primer cuarto del siglo II a.C. Recordemos que la ceca de KeSE fue la primera en acuñar denarios ibéricos, en la actual Tarragona. Como ya hemos dicho, su presencia en este tesorillo del 44 a.C. reflejaría que aún circularían residualmente en el nordeste peninsular tantos años más tarde.

 

Quiero agradecer al Gabinet Numismàtic de Catalunya y al MNAC su gentileza dando todo tipo de facilidades para consultar y fotografiar los fondos solicitados. A Irati Markuleta y a Irene Suárez por la fotografía del denario de KeSE. Y a Toni Sendra por el tratamiento de la imagen y, sobre todo, por su permanente disposición a echar una mano.
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Tesorillo de Segaró

A principios de febrero de 1881 unos pastores hallaron un conjunto de monedas entre unas piedras desprendidas en una zona montañosa llamada campo del Solá, situada en la vertiente este de la sierra del Mont y perteneciente al término de Segaró (hoy Segueró), en Girona. Las malvendieron en el pueblo de Lladó a un estanquero y a un tratante de carbones y acabaron en Figueras en manos del titular de una casa de reventa, el sr. Ridaura, y de un platero, el sr. Lluch.

Sierra del Mont (Alta Garrotxa, Girona)

De todo ello dio cuenta el historiador y numismático gerundense Celestino Pujol y Camps (1843-1891) en su artículo El tesoro de Segaró, publicado a modo de informe para T. Mommsen en la Revista de Ciencias Históricas III, de 1881.

Nos cuenta Celestino Pujol que se encontraba casualmente en Figueras en aquel momento cuando vio 4 dracmas emporitanas que acababa de comprar el sr. Ridaura en su casa de reventa “a un labriego”. Seguidamente vio otras 30 en la platería de Lluch compradas “a un menestral”, y entonces sospechó que se acababa de producir el hallazgo de un tesorillo, avisando de que seguramente saldrían a la luz más piezas. Efectivamente, al poco el menestral volvió y vendió las 448 monedas que llevaba al platero, y el labriego le llevó a Ridaura un “notable acopio” de ellas, quien adquirió los 262 ejemplares que había “del Pegaso” pero desestimó unos pocos denarios romanos y dos de KeSE.

Anuncio de la platería Lluch en “El Ampurdanés”

Pujol y Camps, ya de vuelta en su casa de Gerona, recibió la visita de Ridaura y le compró 306 dracmas emporitanas: las 266 del labriego más otras 40 “con símbolos” que le había vendido Lluch. Al conocer que este platero tenía aún más monedas, entre ellas denarios romanos republicanos, decidió volver a Figueras para realizar su estudio. Así, pudo analizar 30 ejemplares más, pues el resto había sido ya vendido en Barcelona. Aprovechando el viaje, se puso a investigar las circunstancias y el lugar del hallazgo, y subió personalmente a la montaña de la Virgen del Mont (hoy conocida como Mare de Déu del Mont), no hallando ningún rastro de construcción ni vestigios antiguos en el llamado campo del Solá. Sólo le llamó la atención un peñasco que descollaba sobre el suelo pedregoso donde se halló el tesoro, y dedujo que las lluvias y heladas de las últimas semanas habían desgajado su cúspide, donde habría sido escondido en origen.

Siguió con sus pesquisas tras las monedas encontradas, y logró localizar 47 ejemplares más que no habían llegado a manos de los dos intermediarios de Lladó, entre ellos un denario romano de Curtia y otro ibérico de KeSE. Circulaban rumores sobre tres monedas de oro, pero le confirmaron que resultaron ser de bronce, aunque no llegó a verlas.

Paraje en Mare de Deu del Mont (foto: C.Llovet)

También le llegaron noticias de que el hijo del propietario de la finca del Solá, Raimundo de Falgás, se había personado en el lugar del hallazgo para organizar una batida y había encontrado 219 monedas más. Para cuando se enteró ya se habían dispersado, pero contó con la colaboración del numismático Botet y Sisó que había podido examinar el conjunto, comprar 28 dracmas emporitanas y clasificar 12 denarios romanos. Pujol incluso llegó a ver 4 de estos últimos montados en gemelos y agujas, y además 77 dracmas emporitanas.

En resumen:

  • Lluch compró dos lotes de 30 y 448 monedas respectivamente. Le vendió 40 a Ridaura: 438.
  • Ridaura compró dos lotes de 4 y 262 monedas, y otro de 40 a Lluch: 306.
  • Pujol y Camps localizó 47 (entre ellos 1 denario de KeSE).
  • Falgás encontró 219.
  • vistas en Beuda: 3 monedas de bronce
  • vistas por Ridaura: unos pocos denarios romanos y 2 denarios de KeSE.

Suman más de 1015 ejemplares. De ellos, Pujol y Camps dice que pudo examinar 873:

  • 834 dracmas emporitanos
  • 38 denarios republicanos romanos
  • 1 denario de KeSE

DRACMAS EMPORITANAS

Los 834 ejemplares son clasificados así por Villaronga en su libro “Tresor Monetaris de la Peninsula Ibèrica” (TMPI):

  • 9 ejemplares Amorós III, MPER IX
  • 122 ejemplares Amorós V, MPER VIII-III
  • 300 ejemplares Amorós VI, MPER VIII-IV
  • 354 ejemplares Amorós VII, MPER VIII-V
  • 5 ejemplares Amorós VIII, MPER VIII-V
  • 28 ejemplares con símbolo, MPER XI
  • 15 ejemplares indeterminados
  • 1 dracma ibérica de imitación emporitana

Esta clasificación hoy merecería una revisión, que se sale del ámbito de este blog.

En “Les monedes iberiques de Tarraco” Villaronga habla de “unos 1000 dracmas emporitanos”. Igualmente, en el CHRR OnLine indican un número de 963.

Dracma emporitana, no perteneciente al tesorillo (col. Numisma)

 

DENARIOS ROMANOS REPUBLICANOS

Pujol y Camps detalla la relación de los 35 ejemplares que examinó inicialmente. Después, dice que de los 12 que estudió Botet y Sisó (de entre las 219 monedas que encontró Falgás), pudo ver 4. Sumarían 39, aunque había señalado que eran 38 en total.

Villaronga dice que eran 50 (desconozco el motivo). El CHRR OnLine también da una relación de 50 denarios (posiblemente siguiendo a Villaronga), clasificándolos según el Crawford (RRC).

Los denarios más antiguos serían dos anónimos del tipo RRC 44/5 del 211 a.C., mientras que los más recientes, y que servirían para datar el tesorillo, son dos ejemplares de la familia Caesia RRC 298/1 acuñados entre el 112-111 a.C.

Denario romano RRC 298/1 no perteneciente al tesorillo (cortesía http://www.tesorillo.com)

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DENARIOS IBÉRICOS

La única ceca de denarios ibéricos presente es la que acuñó con la leyenda KeSE.

Aquí creo que cabe rectificar la cantidad de dos ejemplares que señalan Villaronga y el CHRR.

En su publicación, Pujol y Camps indica, hablando de las adquisiciones del sr. Ridaura, “el labriego presentaba en casa Ridaura otro notable acopio del cual dicho señor adquirió tan sólo los 262 ejemplares que había con el Pegaso, dejando desgraciadamente de comprar unas pocas monedas consulares (romanas republicanas) y dos denarios de Cosse (KeSE)”. Pero más adelante señala:  Mis pesquisas tras de las piezas que se dispersaron antes de que intervinieran en el asunto los dos industriales de Lladó, han dado por resultado el encontrar 47 monedas más, y entre ellas una de la familia Curtia y un denario de Cosse (KeSE)”.

Es decir, son 3 los ejemplares de KeSE conocidos en este tesorillo, pues este tercero no puede ser uno de los dos ofrecidos a Ridaura al haberse dispersado antes de llegar a manos de los de Lladó. Es precisamente este el único que vio y estudió Pujol, indicando que se encontraba gastado por el roce (letra G de “gastado” en su tabla) y que pesaba 3,72 g.

Denario de KeSE, no perteneciente al tesorillo (col. Suárez)

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Villaronga asigna a este tesorillo el número 47 de su repertorio en su imprescindible obra “Tresors monetaris de la Península Ibèrica…” (TMPI), con el nombre de “Tesorillo de Segueró (Beuda, Girona), encuadrándolo entre los ocultados con motivo del paso de los Cimbrios (104 a.C.), con moneda romana, emporitana e ibérica. Como ya he comentado, cataloga las 834 dracmas emporitanas, y en su composición señala también que había 50 denarios republicanos romanos y 2 de KeSE (pero en realidad eran 3).

El CHRR Online, catálogo online de tesoros con moneda republicana romana le asigna el número 180, con el nombre de Segaro (Spain; SEG). En él podéis consultar los tipos de los 50 ejemplares que dice que estaban presentes en el tesorillo.

Como ya he señalado, el denario romano más reciente es el RRC 298/1 de la familia Caesia (dos ejemplares), acuñado en el 112-111 a.C. La presencia del denario ibérico de KeSE obedece a una circulación residual.

Respecto al destino de las monedas de este tesorillo,  lo único que sabemos con seguridad es que, por un lado, Pujol y Camps compró 306 dracmas emporitanas al sr. Ridaura, pues cuando se refiere al resto de monedas que vio o estudió en ningún momento menciona que las adquiriese, y por otro que Joaquim Botet y Sisó compró a su vez 28 dracmas emporitanas a Falgás.

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Tesorillo de El Cerro del Berrueco

En el yacimiento de Los Tejares de la zona arqueológica del Cerro del Berrueco, en la provincia de Salamanca, se halló, no más tarde de 1921, un tesorillo de 283 denarios en una vasija de barro. Sólo unos pocos pudieron ser estudiados antes de su dispersión.

Cerro del Berrueco (foto bejar.biz)

La zona arqueológica de El Cerro del Berrueco se halla en el linde de la provincia de Salamanca con la de Ávila. La casi totalidad de sus terrenos pertenecen al término municipal de El Tejado (Salamanca), pero una pequeña parte es de Puente del Congosto (Salamanca) y de Medinilla (Ávila). Se trata de un relieve granítico y abrupto con dos elevaciones, la Atalaya y El Berroquillo y, entre ambas, una tercera más alta, El Berrueco, que alcanza los 1354 m en su punto más elevado, la Casa del Santo. Por su emplazamiento y por sus materiales se trata de un yacimiento importantísimo para el estudio de los contactos de la Meseta norte con la zona meridional de la Península en la Antigüedad. Según nos cuenta E. Sánchez Moreno en su obra “Vettones: historia y arqueología de un pueblo prerromano” el yacimiento se conocía desde antiguo por numerosos hallazgos dispersos en colecciones particulares y por las noticias exageradas sobre su riqueza. Fue excavado en los años 20 del pasado siglo por el padre César Morán, y estudiados los materiales posteriormente por Maluquer, quien también realizó excavaciones en los años 50. A mediados de los años 80 se reemprendieron las labores de campo bajo la dirección de F. Fabián. En su extensa y montañosa área arqueológica se pueden considerar al menos seis yacimientos: La Dehesa, La Mariselva, Cancho Enamorado, Las Paredejas o Santa Lucía, Los Tejares y El Hontanar.

Cerro del Berrueco (foto bejar.biz)

Fue en Los Tejares (así llamado pues los lugareños encontraban trozos de las vasijas desechadas por los antiguos pobladores y los identificaban con tejas, según nos explica Fabián aquí), en una meseta al pie del Berroquillo, donde apareció el tesorillo que nos ocupa. El poblado parece estar en conexión con el abandono del asentamiento de Las Paredejas o Santa Lucía a partir del siglo III a.C. y funcionaría como un poblado indígena afectado ya por la romanización (hasta los siglos II-III d.C.). Su época de plenitud seguramente transcurrió en los siglos I a.C y I d.C. En su superficie aparecieron numerosos restos cerámicos del tipo “a peine” y molinos de mano barquiformes.

Cerro del Berrueco (foto C. Morán)

El padre agustino César Morán (1882-1951) publicó “Excavaciones arqueológicas en el Cerro del Berrueco. Memoria de los trabajos realizados en 1923“, donde constata que los niveles arqueológicos estaban todos revueltos y los objetos rotos sistemáticamente. Hubo una población desde el neolítico hasta época romana, fortificada con fuertes murallas, que desapareció violentamente por acción del fuego, quedando un santuario en la cumbre que fue cristianizado más tarde con el nombre de San Cristóbal  o Casa del Santo.

Informa de que casi todas las monedas que se han encontrado en El Berrueco “proceden de un depósito hallado por dos vecinos de El Tejado, Emilio Sánchez Izquierdo y Luciano Izquierdo Frutos. Estaban cuidadosamente colocadas en una vasija escondida entre dos peñas. Todas las monedas así encontradas son diferentes. Fueron vendidas en pequeños lotes en Barco de Ávila, en Béjar y en Salamanca. He visto algunas adquiridas por don Esteban Jiménez y, efectivamente, son todas distintas.” Seguidamente, expone una curiosa teoría: “Cabe sospechar que hubiese en esta población, y en los lejanos tiempos que precedieron a la conquista romana, un coleccionista de monedas. Al avaro poco le importa que las monedas sean iguales o diferentes, con tal que sean muchas; al artista, al hombre de estudio, ya le interesa que los ejemplares sean distintos. Y si se puede hablar de un monetario, de un numismático, también se podrá decir que había cultivadores de la Historia natural, de la Medicina y de otras ciencias“.

Retrato del padre César Morán, por J.M. González Ubierna. Museo de Salamanca (foto Asoagusa)

A continuación da el listado de los ejemplares que han llegado a sus manos, que hacen un total de 18. Y finalmente añade: “El número de monedas hallado de aquel tesoro era de unas 200, y la vasija que las contenía era de las antiguas; aquí las conocen muy bien porque están acostumbrados a verlas todos los días“. “Las monedas están en poder de los hijos de don Esteban Jiménez, profesor que fue de la Universidad de Salamanca“.

De la relación que ofrece (ver el enlace a la publicación) he corregido en la siguiente tabla tanto su clasificación como su datación siguiendo los criterios actuales. Indica que el nº 18 no pertenece al tesorillo. Supongo que la pieza 17, el bronce de Bilbilis, tampoco. Los ejemplares 3, 5 y 7 fueron adquiridos por el autor y regalados al Museo, según hace constar.

Tabla de monedas del Tesorillo del Cerro del Berrueco

Juan Maluquer de Motes (1915-1988) (foto UdL)

Años después Maluquer de Motes realizó excavaciones en estos yacimientos y las publicó en 1958, pero antes, en la Carta Arqueológica de Salamanca de 1956, dice: “Según informes verbales en la parte alta de Los Tejares aparecieron hace unos treinta años 283 denarios republicanos que se repartieron entre los que se hallaban presentes. Aparecieron en el interior de un cacharrillo cerámico que no se conservó. Parte de ellos fueron publicados por el padre Morán. Se trata de un típico tesorillo de ocultación de la época de las guerras civiles (siglo I a.C.).” Llama la atención la cifra tan precisa que aporta, 283 ejemplares, obtenida por información oral. No difiere mucho de la que dio Morán, de “unas 200”.

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Algunos de los objetos metálicos aparecidos en el Cerro del Berrueco (foto C. Morán)

J. Francisco Fabián publicó El bronce final y la edad del hierro en el Cerro del Berrueco (Ávila-Salamanca), 1984. En palabras del autor se trata de “uno de los yacimientos más visitados, famosos y saqueados de toda la provincia de Salamanca“. La riqueza y vistosidad de sus hallazgos ha determinado que se le dedicase una especial atención, pero “más de coleccionistas, chatarreros o pastores intermediarios que de quienes tenían medios y conocimientos necesarios para dedicársela y sacarle el fruto que un yacimiento de sus características e importancia merecía y aun merece“. Posiblemente los hallazgos de Los Tejares hayan sido los que más fama hayan dado al Cerro del Berrueco, sobre todo los metálicos, pertenecientes a la última fase de La Tène y a la época romana. Era algo habitual para los lugareños cada vez que se araba y la lluvia lavaba los terrenos. También abundaban los restos cerámicos, tanto a mano como a torno, aunque es significativa la ausencia de terra sigillata. El origen del yacimiento de Los Tejares parece estar en relación con el abandono del de Las Paredejas a partir del III a.C., correspondiendo su plenitud al período I a.C-I d.C. De nuestro hallazgo sólo indica que “destacable es el tesorillo romano de monedas republicanas que se fecha entre el 174 a.C y el 43 a.C.

Se puede comprobar que ha tomado la cronología aportada por el padre Morán. Yo, sin embargo, actualizando los datos aportados por el agustino con los criterios actuales, creo que el denario republicano más antiguo sería del 148 a.C (RRC 216/1), y el más reciente del 42 a.C. (RRC 494/23).

Cerro del Berrueco (foto Asociación Trochas Viejas)

Carmen Alfaro Asins en 1985, en el Boletín del MAN III, publicó un interesante trabajo titulado “Monedas con indicación de procedencia recientemente integradas en la sección de Numismática del MAN, I“. En él da a conocer una serie de monedas que han ido apareciendo entre los materiales de sus almacenes, es decir, no integrados en los fondos numismáticos, pero con la indicación de su procedencia (la mayoría fruto de excavaciones o de hallazgos casuales antiguos). En lo que respecta al Cerro del Berrueco consigna 5 monedas. De ellas señala que “de las 5 monedas conservadas en el MAN sólo 2 pudieran pertenecer al tesorillo (nº 2 y nº 16 de la relación de C. Morán), no correspondiéndose las otras tres con ninguna de las relacionadas, como veremos“.

Las cinco monedas son las siguientes:

  • TuRIAZU grupo V, tipo 282. (podría corresponder al nº 16 de C. Morán)
  • RRC 231/1, del 138 a.C. (podría corresponder al nº 2 de C. Morán)
  • RRC 412, del 64 a.C.
  • RIC I 4a, del 25-23 a.C, forrado.
  • RIC 5b 97, del 263 d.C, ¿falso?

Sin embargo, el asunto es mucho más complicado. En primer lugar creo que pasa por alto que las 16 monedas (recordemos que de las 18 que pudo examinar el agustino dos no pertenecerían al conjunto) representan sólo una pequeña parte de las 283 que constituían el total. Él solamente estudió las que “están en poder de los hijos de Esteban Jiménez, profesor que fue de la Universidad de Salamanca“, y ya dice que tras el hallazgo del tesorillo las monedas “fueron vendidas en pequeños lotes en Barco de Ávila, en Béjar y en Salamanca. He visto algunas adquiridas por don Esteban Jiménez“.

Además, resulta que ninguna de las dos que indica C. Alfaro (la nº 2 es el denario de la familia Renia RRC 231/1 y el nº 16 es el denario de TuRIAZU) son del lote de los tres ejemplares que Morán compró y cedió al Museo (por cierto, sin especificar a qué Museo; aunque probablemente sea el MAN podría ser el de Salamanca), pues estos eran los nº 3, 5 y 7 (RRC 236/1a , RRC 317/2 y RRC 319/1), no el 2 ni el 16. Es decir, que si perteneciesen al tesorillo y fuesen los ejemplares que estudió el religioso hubieron de llegar por otra vía distinta que esa donación, o sea por medio de los hijos del profesor Jiménez.

Sin embargo, es cierto que la cronología de este pequeño lote de 5 monedas no concuerda en absoluto con la que aportan los ejemplares conocidos. Si el denario más reciente era del 42 a.C, ahora tenemos uno del 25-23 a.C. y otro incluso del 263 d.C.

En definitiva, hay motivos para dudar del origen de estas cinco monedas como pertenecientes al tesorillo que nos ocupa. Y todo indica que tampoco son un conjunto homogéneo, sino que podrían ser sucesivos hallazgos aislados en el yacimiento o procedentes de la excavaciones. Creo que es importante tener en cuenta la anotación que hizo Morán en su publicación: “Las monedas están en poder de los hijos de don Esteban Jiménez … ; los objetos que han salido antes de 1923 están en la colección del autor a disposición de los estudiosos; los procedentes de las últimas excavaciones se mandan ahora al Museo Arqueológico Nacional“. Creo que en esta última frase puede estar la clave del origen de esos 5 denarios.

El dilema que se nos plantea ahora en lo que a la temática de este blog se refiere es que:

  • El denario de TuRIAZU del MAN sea un hallazgo aislado en el Cerro del Berrueco y no pertenezca al tesorillo.
  • El denario de TuRIAZU del MAN pertenezca al tesorillo y sea el ejemplar de Esteban Jiménez. Habría llegado al museo a través de sus hijos, pues sabemos que no era ninguno de los tres donados por Morán.
  • El denario de TuRIAZU del MAN pertenezca al tesorillo, pero no sea el comprado por Esteban Jiménez, sino otro de los dispersados inicialmente por Béjar, Barco de Ávila o Salamanca. En este caso habría dos ejemplares al menos de esta ceca celtibérica en el tesorillo. En contra de esta hipótesis está que inicialmente se dijo que todas las monedas eran distintas, y, aunque Morán sólo pudo examinar 18, estas efectivamente lo eran. Pero realmente no tenemos la certeza respecto de los doscientos y pico restantes que no llegó a ver.

Denario de TuRIAZU del Cerro del Berrueco. MAN (1924/28/M-2) (foto Martínez Levas )

El denario de TuRIAZU conservado en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) y fotografiado por Ángel Martínez Levas tiene el nº inventario 1924/28/M-2. Desde aquí agradezco al personal del dpto. de Numismática del MAN así como al de Reproducciones por facilitarme su fotografía y el permiso para publicarla en este blog. Un ejemplo de apoyo a las iniciativas privadas sin ánimo de lucro para la divulgación del patrimonio de todos.

Dicho ejemplar pertenece al grupo V de Gozalbes, en concreto se trata del tipo 282 (anverso 168/reverso 191). Pesa 3,65 g  y tiene el eje de cuños a las 2h. Su estado de conservación no pasa de MBC -.

Desde el Cerro (foto Asociación Trochas Viejas)

Este tesorillo viene catalogado con el nº 150 del repertorio que da Villaronga en su TMPI, encuadrándolo entre los ocultados a finales del siglo I a.C y con denarios ibéricos y romanos. Señala que estaba compuesto de 1 denario de TuRIAZU y 15 romanos, el último el RRC 494, del 42 a.C. La cronología es acertada, pero en su composición vemos que sólo incluye los denarios estudiados por Morán, no los 283 que cita Maluquer.

El CHRR OnLine lo denomina, con errata incluida, como Cerro del Barrueco (Spain; CDB)

Gozalbes realiza un magnífico resumen del hallazgo en su libro “La ceca de Turiazu“.

fragmento de placa que quizá represente a Astarté, hallada en el Cerro del Berrueco. Museo Arq. de Sevilla. (www.ceres.es)

Entre los objetos metálicos que se fueron encontrando en el Cerro del Berrueco merece especial consideración las placas de bronce que representa una figura alada, la llamada Astarté del Berrueco, sobre las que existe documentación en la RAH y un artículo de Antonio García y Bellido. Además existe un fragmento idéntico a estas placas en el Museo Arq. de Sevilla.

Respecto al área arqueológica del Cerro del Berrueco, os recomiendo la lectura de los artículos de López Jiménez y Martínez Calvo en academia.edu y en Proyecto Berrueco de Arqueoweb.

Santuario rupestre de Cerro del Berrueco (foto M. Serna)

RESUMEN

  • En el yacimiento de Los Tejares de la zona arqueológica del Cerro del Berrueco, en la provincia de Salamanca, se halló un tesorillo de 283 denarios, al parecer todos diferentes, en una vasija de barro.
  • Sólo uno (o quizás dos) era ibérico, de la ceca celtibérica de TuRIAZU.
  • Sólo 16 ejemplares pudieron ser estudiados. De ellos, el denario más reciente es el RRC 494/23 del 42 a.C.
  • La fecha del hallazgo no se ha concretado, pero ha de ser no más tarde de 1921, pues consta que D. Esteban Jiménez de la Flor García, catedrático de Derecho Romano en la U. Salamanca, compró algunas (las que fueron estudiadas por C. Morán), y sabemos que falleció en ese año.
  • La primera publicación al respecto la realizó César Morán en 1923: Excavaciones arqueológicas en el Cerro del Berrueco. Memoria de los trabajos realizados en 1923.
  • El conjunto se disgregó en pequeños lotes en Barco de Ávila, Béjar y Salamanca.
  • Los ejemplares se encuentran en paradero desconocido. En el MAN se conservan un denario romano RRC 231/1 y un denario de TuRIAZU procedentes del Cerro del Berrueco que podrían haber formado parte del tesorillo.

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