Tesorillo de Mogón II

En 1914, y en el transcurso de tan sólo cuatro meses, fueron descubiertos 6 tesorillos de denarios en Mogón, pedanía de Villacarrillo (Jaén), según dejó constancia Horacio Sandars, académico honorario de la Real Academia de la Historia (Sandars, 1916; Sandars, 1917; Cazabán, 1917). Sabemos que otro más, que haría el séptimo, aparecería al año siguiente (Chaves, 2005). Uno de ellos contenía denarios ibéricos, que será al que vamos a dedicarnos en esta entrada, el denominado Mogón II.

 

H. Sandars (1852-1922)

Horace William Sandars (1852-1922) fue un ingeniero de minas y arqueólogo inglés que vino a trabajar a Linares en la New Centenillo Silver Lead Mines, donde pronto empezó a interesarse por la arqueología de la zona y la minería romana de la Bética. Entre otras actuaciones descubrió el santuario de exvotos ibéricos del Collado de los Jardines, que con su divulgación dio un gran impulso al conocimiento de la cultura ibérica en el mundo anglosajón.

Cuando publicó el hoy conocido como tesoro de Mogón I (Sandars, 1916; Sandars, 1917) originalmente en inglés “Ibero-Roman silver jewellery” y posteriormente traducido como “Joyas ibero-romanas halladas en Mogón”, aportó una serie de datos sobre los otros hallazgos en la zona. “Son seis hallazgos de denarios romanos los que se han efectuado en Mogón en el transcurso de cuatro meses del año 1914”, escribe, indicando la fecha y el número de ejemplares del siguiente modo:

  • en mayo, unas 900 monedas.
  • en junio, 1500 monedas.
  • en agosto, unas 1500 monedas.
  • en agosto, otro más, de una olla repleta de joyas y 1258 denarios romanos, que es al que dedicó su publicación. Esta fecha que señala al final de su artículo contradice lo que él mismo dice al principio del mismo: “Una rebusca de tesoros, emprendida en el otoño (¡?) de 1914, dio por resultado un notable descubrimiento.”

De los dos primeros tesoros “uno hubo de estar encerrado en alguna vasija, y posible es que el otro también estuviera”. También añade que “dos de estos hallazgos ocurrieron cerca del repecho intermedio a espaldas de Mogón, cerca del mismo sitio donde desenterraron la olla llena de joyas y monedas. Los otros dos fueron encontrados a orillas del río o muy cerca -no tengo mucha seguridad en cuanto a las circunstancias del hallazgo- pero en ambos casos parece hubieron de ser encerradas las monedas en un recipiente de bronce que se desmoronó al ser recogido en el lugar de su descubrimiento”.

Como vemos, sorprende que aunque el arqueólogo inglés primero señala 6 tesoros luego sólo habla de 4, tanto al dar fechas y composición como al indicar su localización.

Manuel Gómez-Moreno (1870-1970)

Gómez-Moreno menciona este tesorillo cuando escribe sobre los hallazgos monetales de denarios romanos e ibéricos: “El más antiguo se descubrió en Torres … los últimos en Mogón, al pie de Sierra Morena, alcanzan a ciertos denarios que se creen emitidos en virtud de la ley Papiria, hacia el año 89 a.C  – L. Senti, C. Fabi, Q. Thermi, M. Lucili Rufi -, permitiendo suponer que estos tesoros fueron soterrados durante la guerra de Sertorio”. Pero unas cuantas líneas más adelante sigue así: “En uno de los tesoros de Mogón había diez y seis de Bolscan, dos de Aregrada y únicos de Bascones, Duriasu, Arsaos, Conterbia e Icaloscen”. (Gómez-Moreno, 1934). Es este el dato fundamental que nos interesa.

De tal modo, por un lado sabemos por Sandars que en Mogón aparecieron 6 tesoros con denarios en 1914, y un séptimo en 1915 por la documentación de la RAH. Y por Gómez-Moreno (ya en 1934) que en uno de ellos, sin especificar en cuál, había 23 denarios ibéricos.

Gozalbes interpreta que el erudito granadino en ningún momento indica que estos denarios ibéricos estuviesen acompañados por denarios romanos (Gozalbes, 2009), y realmente una lectura escrupulosa así lo parece corroborar. Sin embargo, volviendo a Sandars, vemos que las cantidades de monedas que señala en todos supera esa cantidad de 23, luego el resto ha de suponerse que son denarios romanos que habrían de acompañarlos.

Considero interesante remarcar que la denominación Mogón I y II no es cronológica, pues Sandars deja claro que el que contenía joyas es el cuarto en aparecer (el segundo de los de agosto según él, aunque al parecer ocurrió a primeros de septiembre). Así, en la bibliografía se denomina Mogón I al publicado por Sandars (joyas y 1258 denarios romanos) y Mogón II al que nos ocupa. También se cita un Mogón III, cuya composición ha sido desmontada por M. Barril (Barril, 2017). Nosotros seguiremos esa nomenclatura para no confundir a los lectores.

Mogón, Villacarrillo (Jaén)

El resto de la bibliografía simplemente recoge lo escrito por Sandars y Gómez-Moreno:

– Villaronga (TMPI) le asigna el número 62 de su repertorio y lo encuadra entre los tesorillos ocultados desde finales del siglo II a.C hasta el 98-94 a.C. , con denarios ibéricos y romanos. Curiosamente sólo menciona 19 ejemplares: 16 Bolskan, 1 Arekorata y 1 Ikalkusken, tratándose probablemente de una errata.

– En el repertorio de Francisca Chaves viene referenciado con el número 30 (Chaves, 1996).

– En el CHRR Online se le cita como Mogon II (Spain; MGO).

 

“El domador de caballos”. Escultura ibérica hallada en Mogón. Museo de Jaén. (Foto J.L. Martínez) http://www.ceres.mcu.es

Conclusiones

  • Sabemos por Sandars que en 1914 aparecieron 6 tesoros con denarios en Mogón, aunque seguidamente sólo se referirá a cuatro. Indica las cantidades, pero no su composición, salvo la de aquél que contiene joyas (al que dedica su artículo). No menciona que ninguno contuviera denarios ibéricos.
  • Un séptimo tesoro apareció en 1915, según la documentación de la RAH, con 184 “monedas de plata de tiempo de la República Romana”.
  • Gómez-Moreno, ya en 1934, señala que en uno de ellos, sin especificar en cuál, había 23 denarios ibéricos, y da la siguiente composición: 16 Bolskan, 2 Arekorata, 1 Baskunes, 1 Turiazu, 1 Arsaos, 1 Konterbia Karbika y 1 Ikalkusken.
  • La denominación Mogón I, II y III no es cronológica respecto a sus hallazgos.
  • El tesorillo de Mogón I se descubrió en agosto (o septiembre) de 1914 y sería el cuarto (o sexto) en aparecer. Fue publicado por Sandars y es el único en el que se estudió su composición: varias joyas y 1258 denarios romanos republicanos. No contenía denarios ibéricos. Se conserva en el MAN.
  • El tesorillo de Mogón II es el que nos ocupa. Descubierto en 1914 (no sabemos si en mayo, junio o agosto), contenía 23 denarios ibéricos entre los 900 ó 1500 denarios totales (según a cuál de los tesoros lo pudiésemos asignar).
  • El tesorillo de Mogón III, denominado así por Raddatz (Raddatz, 1969), en realidad está compuesto por elementos de distinta procedencia, y debería descartarse esa adscripción (Barril, 2017).
  • El tesorillo de Mogón de 1915: Sabemos, por la documentación de la RAH CAJ/9/7958/39(1-3) , que Ambrosio Garreta ofreció a la Academia 184 monedas de plata de tiempo de la república romana encontradas en esa localidad el 29 de marzo de 1915 dentro de un ánfora de barro verde, dejando como apoderado a Francisco Uceda. Antonio Vives fue el encargado de estudiarlas e informó de la palabra a la RAH que no procedía su adquisición y le fuesen devueltas a su propietario, por medio de Uceda, sin dejar un listado de su composición (Chaves, 2005).

En cuanto a su cronología, no podemos establecerla con certeza al no disponer de la datación del más reciente de los denarios romanos que debían acompañar a los 23 ibéricos. Tampoco podemos clasificar por tipos a estos. Basándonos solamente en su distribución por cecas se podría sugerir su ocultamiento entre finales del siglo II a.C y el 94 a.C, siguiendo a Villaronga (TMPI).

 

Medallón y broche, pertenecientes al tesoro de Mogón I. MAN. (Foto A. Martínez) http://www.ceres.mcu.es

 

En Mogón se localiza el poblado de Los Castellones, un oppidum ibérico que controla desde lo alto de la confluencia del río Aguascebas con el Guadalquivir una zona de amplias terrazas fluviales.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Barril, 2017: Barril, Magdalena, “Desmontando el tesoro de Mogón III. Un error a corregir”. Lvcentvm 36, pp. 93-104, 2017.

Cazabán, 1917: Cazabán, Alfredo. “Un estudio de Mister Sandars acerca del tesoro de Mogón“, Revista Don Lope de Sosa, pp. 331-336, Jaén, 1917.

Chaves, 1996: Chaves, F. “Los Tesoros en el Sur de Hispania”, Sevilla, 1996.

Chaves, 2005: Chaves, Francisca, “Monedas Romanas I. República”, RAH Catálogo del Gabinete de Antigüedades, p. 41, 2005.

CHRR Online: http://numismatics.org/chrr/id/MGO

Gómez-Moreno, 1934: Gómez-Moreno, M. “Notas sobre numismática hispana”, pp 16 y 18. Separata del Anuario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, bibliotecarios y Arqueólogos, Vol II, Madrid 1934. En su reedición en “Misceláneas. Historia, Arte y Arqueología” de 1949, solamente enmienda la denominación de alguna ceca, como Bascunes por Bascones.

Gozalbes, 2009: Gozalbes, M. “La ceca de Turiazu: monedas celtibéricas en la Hispania republicana”, p. 72. Diputación de Valencia, 2009.

Raddatz, 1969: Raddatz, Klaus. “Die Schatzfunde der Iberischen Halbinse”. Berlín. 1969.

Sandars, 1916: Sandars, Horace. “Ibero-Roman silver jewellery”, Proceedings of the Society of Antiquaries of London, second series, Vol 28, 1915-16, pp. 56-63, London 1916.

Sandars, 1917: Sandars, Horace, “Joyas Ibero-romanas halladas en Mogón, cerca de Villacarrillo, en la provincia de Jaén (traducción española por Dª Carlota Remfry de Kidd)”, Jaén, 1917. (nota: aunque en el original que se conserva en la BNE figura a lápiz la fecha de 1920, utilizamos el año que aporta M. Barril en esta cita bibliográfica. No puede ser de 1914 o 1915 como a veces se señala, pues en la portada viene indicado “Académico Honorario de la Real de la Historia de Madrid” y fue nombrado el 17/03/16).

TMPI: Villaronga, L. “Tresors monetaris de la Península ibèrica anteriors a August: repertori i anàlisi”, nº 62. ANE y SCEN. 1993.

 

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Tesorillo de Tarazona

Bulbuente (foto Pablompop)

El 1 de julio de 1828 Andrés Tabuenca descubrió en Tarazona (Zaragoza) un tesorillo compuesto por 183 denarios ibéricos mientras se encontraba cavando en el camino a Bulbuente, cerca de la cueva del Judío. Informado de ello el administrador de Correos de Zaragoza, le envía un ejemplar al primer Secretario de Estado quien a su vez, por orden del rey Fernando VII, se lo remite a la Real Academia de la Historia (RAH) por si fuera de su interés. Ésta responde afirmativamente, comunicando que se le envíen el resto de las monedas halladas para poder examinarlas y adquirir las que no tenga en su monetario, según las reales disposiciones vigentes.

GN 1828-1830-1(02) (fuente: http://www.cervantesvirtual.com)

El 10 de junio de 1829 la RAH emite un oficio comunicando que ha recibido las 183 monedas de plata y para el 2 de octubre ya tiene elaborado un informe sobre ellas. Al mes siguiente solicita que queden depositadas en la Academia, lo que es concedido por el Rey, quien señala que si se encontrase alguna duplicada se envíe al monetario de su Biblioteca particular y a la Biblioteca Real.

Podéis encontrar toda esta información pormenorizada en el excelente artículo de Isabel Rodríguez Casanova titulado “Noticia de un tesorillo de denarios celtibéricos descubierto en Tarazona de Aragón (Zaragoza) en 1828“, que ha sido la autora que ha dado a conocer a la comunidad científica la existencia de este tesorillo gracias a su labor de investigación en los archivos de la RAH.

José Mussó y Valiente junto con José Sabau y Blanco fueron los encargados de elaborar el informe citado [GN-1828-1830-1(07)], que resulta muy interesante pues gracias a su descripción nos permite clasificar los ejemplares de este modo:

  • 125 SEKoBiRIKeS (dos de ellos partidos).
  • 41 TuRIAZU.
  • 8 ARSAOS
  • 6 AREKoRATa
  • 3 BaSKuNES

SEKoBiRIKeS (125): Nada dice del número de rizos del busto del anverso, ni de la presencia o no de clámide ni de si son visibles ambos pies o uno sólo en el jinete del reverso, por lo que no podemos discernir de qué tipos se trata. Por lo tanto, se trataría de cualquier ACIP entre números 1869 al 1875.

TuRIAZU (41): Todos son del grupo V  y/o VI de Gozalbes, pues llevan los signos Ka-S-Tu en el anverso. No especifica dónde apoyan las patas traseras del caballo, por lo que no podemos diferenciar entre ambos grupos.

ARSAOS (8): No podemos diferenciar los tipos, por lo que serán ACIP del 1655 al 1665.

AREKoRATa (6): Dice que en el anverso presenta el signo Ku y que la leyenda del reverso acaba con el signo Ta, luego ha de ser corta y en una sola fila. Puede ser ACIP 1771 (si tuviera un rizo frontal), de cierta rareza, o, con más probabilidad, 1773 o 1774 (según sean visibles uno o ambos pies del jinete, que no especifica), pues son más corrientes.

BaSKuNES (3): ACIP 1630 a 1633.

 

Armario monetario de la RAH

Es evidente que a día de hoy este tesorillo no se conserva en su totalidad entre los fondos del monetario de la RAH, puesto que en el libro “Monedas Hispánicas. Catálogo del Gabinete de Antigüedades. Real Academia de la Historia” (Ripollés y Abascal, 2000) sólo constan 118 ejemplares de denarios de Sekobirikes (de los que 3 son además de procedencia conocida) frente a los 125 del hallazgo. De todos modos, el rey Fernando VII ya indicó que las monedas que estuviesen duplicadas fuesen enviadas a su Biblioteca particular y a la Biblioteca Real, como ya hemos señalado.

Ninguno de los ejemplares conservados en la RAH figura con la indicación de origen de Tarazona ni de Bulbuente, por lo que no podemos identificar con seguridad a ningún denario como perteneciente a este hallazgo.

Este tesorillo no viene incluido en el repertorio de Villaronga (TMPI), pues lo dio a conocer en el 2006 Rodríguez Casanova en el artículo antes mencionado de la revista Numisma 250 (pp. 279-294), mucho después de su edición.

Dada su composición, la cronología apunta hacia el momento de las guerras sertorianas, aunque con las lógicas reservas. Llama la atención que la cantidad de ejemplares de Sekobirikes triplique a los de Turiazu a pesar de la localización del hallazgo en las inmediaciones de este taller.

 

 

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Tesorillo de Retortillo de Soria

Ermita de San Miguel, Retortillo de Soria

Se conocen poquísimos datos sobre este tesorillo encontrado al sur de la provincia de Soria, ya limítrofe con Guadalajara. Un labrador descubrió los restos de una taza de plata y muchos denarios ibéricos en muy buen estado de conservación en las inmediaciones de la ermita de San Miguel situada en el llamado “despoblado de Lérida”, a 3 km al noroeste de Retortillo de Soria, a cuyo término municipal pertenece, y donde al parecer hay una necrópolis quizá de época romana.

 

Juan Cabré Aguiló (1882-1947)

El arqueólogo aragonés Juan Cabré fue el primero en mencionarlo en el “Catálogo Monumental de la provincia de Soria” en 1917, en su tomo III “Necrópolis celtibéricas”. En su texto manuscrito dice así al enumerar “otras alhajas valiosas de la misma provincia de carácter ibero-romano”: “4ª- Restos de una taza de plata y muchas monedas de plata ibéricas autónomas muy bien conservadas en Retortillo. Algunas de esas monedas fueron compradas por el autor para el sr. Marqués de Cerralbo. Díjome el labrador que se las halló que procedían de las inmediaciones de la ermita románica de los condes de Lérida. En dicho paraje existen muchas sepulturas de cajas formadas de losas, en una de las cuales se extrajo un anillo de plata con inscripción. Dicho anillo fue a poder del Marqués de Cerralbo, así como de otro lugar de Retortillo una lámina de bronce de unos 5 centímetros representando un delfín el cual tenía grabado en uno de sus lados una inscripción con caracteres romanos.

Fragmento del “Catálogo Monumental de la provincia de Soria”

Años después Blas Taracena, en la Carta Arqueológica de Soria, de 1941, repite, seguramente usando como fuente a Cabré: “En las inmediaciones de la ermita de San Miguel se halló una taza de plata que contenía denarios ibéricos y un delfín de bronce”, aunque malinterpreta sus palabras, pues el turolense dijo que el delfín apareció en “otro lugar de Retortillo” y no con las monedas. También señala que había “una necrópolis de inhumación formada por sepulturas de laja de piedra hincadas en el suelo, ¿época romana?“.

Gracias a la información suministrada por Eduardo Valero, responsable de un estupendo blog, veo otra versión de la noticia del hallazgo: en el periódico Nueva Alcarria del 21/08/48 , don Justo Juberías, párroco de Membrillera, cuenta cómo de Retortillo de Soria tenía él “una colección de cerámica tipo Ciempozuelos, compré para el señor Marqués una colección de monedas de plata celtibéricas, encontradas en el despoblado sur, cerca de la ermita de la Solana. La iglesia está edificada sobre una necrópolis visigoda.” Fuese por medio de Cabré o de Juberías, los denarios acabaron en manos del Marqués de Cerralbo y procedían de ese paraje.

Gómez Moreno, en “Notas sobre Numismática Hispana” (1949), menciona este tesorillo cuando dice: “Al contrario de lo que se observa en los tesoros andaluces, donde lo romano predomina en cantidad de denarios, y en Portugal, donde lo ibérico falta, los denarios del norte de la Península suelen ofrecer estos últimos exclusivamente. Cuatro muy típicos provienen de Larrabezua (Vizcaya), Tricio (Logroño), Retortillo (Soria) y Borja (Zaragoza), integrados por piezas de Aregrada, Bolscan, Duriasu, Arsaos, Segobrices, Bascunes y Bentian; sólo en uno los había de Beligion, y estos mismos constituían un gran depósito descubierto en Béjar.” Es un texto un tanto ambiguo. Desde luego, ningún dato dejó escrito Juan Cabré que diese pie a aventurar la composición del tesorillo que nos ocupa.

Leandre Villaronga, en su TMPI, le asigna el número 110 de su repertorio, y lo encuadra entre los tesorillos ocultados en el transcurso de las guerras sertorianas (80-72 a.C.) y con denarios ibéricos exclusivamente. Respecto a su composición, señala, aunque entre interrogaciones, ¿Arekorata, Bolskan, Turiasu, Arsaos, Sekobirikes, Baskunes, Bentian?. Vemos que sigue a Gómez Moreno, aunque con cierta prevención.

XVII marqués de Cerralbo (1845-1922) (archivo gráfico del Museo Cerralbo)

De los restos de la taza de plata nada se sabe. Respecto a las monedas, tanto Cabré como Juberías dicen que adquirieron ejemplares para el Marqués de Cerralbo. Sabemos que a su fallecimiento éste, D. Enrique de Aguilera y Gamboa, legó todos sus hallazgos arqueológicos y paleontológicos al MAN y al Museo Nacional de Ciencias Naturales, y que además dispuso la creación del Museo Cerralbo  en lo que era su residencia madrileña de la calle Ventura Rodríguez, para albergar las colecciones artísticas que había reunido a lo largo de toda su vida. Es en este museo donde parece ser que acabó su colección numismática.

Esta colección de monedas no está expuesta, pero su estudio sería muy interesante y esperemos que pueda ser realizado y publicado  en fechas no muy lejanas.

 

Denario de TuRIAZU. Museo Cerralbo, Madrid.

Este ejemplar de denario ibérico de la ceca de leyenda TuRIAZU se encuentra entre los fondos numismáticos del Museo Cerralbo, de Madrid, con el nº de inventario VH 6032. No sabemos si pertenecía al tesorillo que nos ocupa o procede de cualquier otra adquisición del marqués. Se trata de un ejemplar del grupo V de Gozalbes, en concreto del tipo 227. Pesa 3,65 g y tiene el eje de cuños a la 1h.

Respecto a la fecha del hallazgo del tesorillo, Cabré no la indica. Ha de ser antes de 1917 que es la fecha de publicación de su “Catálogo Monumental de la provincia de Soria”. Y posterior al año en que él y el Marqués de Cerralbo se conocieron, pues adquirió algunas de las monedas para el aristócrata. Parece ser que su relación pasó a ser estrecha a partir de 1908, con la elaboración del Catálogo Monumental de Teruel. Por tanto, podríamos aventurarnos a estimar la fecha del descubrimiento entre 1908 y 1917.

Es interesante recordar que Retortillo de Soria se encuentra en la vía romana que unía Segontia con Uxama Argaela pasando por Termes, en lo que fue territorio celtibérico de los arévacos. A unos 50 km se encuentra Quintana Redonda, donde igualmente fue hallado un conjunto de denarios y una taza de plata (además de un cuenco también de plata y un casco de bronce), como en el tesorillo que nos ocupa.

Aquí os dejo un vídeo de la comunicación de G. Polak “Juan Cabré y sus trabajos arqueológicos con el Marqués de Cerralbo en el legado de la familia Cabré de la U.A.M.”, en el MAN.

 

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Tesorillo de Lacombe

Castillos cátaros de Lastours

El oppidum de Lacombe se encuentra situado en la localidad francesa de Lastours, próxima a Carcasona, en la región de Languedoc, en una zona de explotación de recursos mineros conocida desde la antigüedad. En su límite suroeste se encontraron 26 denarios romanos e ibéricos dispersados sobre una superficie bastante grande, de unos 40×40 m, seguramente como resultado de que un tesorillo enterrado a poca profundidad sufriese las consecuencias de las labores agrícolas tiempo atrás.

El hallazgo se lo repartieron entre dos coleccionistas, de tal manera que uno se quedó con 20 y el otro con 6 ejemplares.

La publicación de este tesorillo se la debemos a Marie-Laure Berdeaux-Le Brazidec y a Michel Feugère en “Deux dépots monétaires d´èpoque républicaine découverts dans l´Aude“, Cahiers Numismatiques, mars 2006, p. 25-43, a quienes agradezco que me hayan permitido compartir su trabajo y fotografías en este blog.

Estos dos autores no pudieron obtener ninguna información sobre el lote de las 6 monedas salvo la confirmación de que también se trataba denarios, pero pudieron estudiar los otros 20, que se distribuían en dos grupos, 16 eran romanos y 4 ibéricos.

Denarios romanos republicanos

Tres de los 16 ejemplares están partidos, seguramente por acción del arado, y hay uno incuso (nº 2).

Los denarios romanos republicanos más antiguos presentes en este tesorillo datan del 211 a.C, y son del tipo RRC 44/5 y RRC 53/2.

El más reciente, que serviría para datar el conjunto, es el RRC 167/1 del 179-170 a.C.

Denarios nº 1, 2, 3 y 5 del tesorillo de Lacombe (foto cortesía M. Feugère)

  • El denario nº 1 del tesorillo es un ejemplar del tipo RRC 44/5, acuñado a partir del 211 a.C. Pesa 3,23 g.
  • El nº 2 es un denario incuso, del que no se puede inferir su RRC, acuñado a partir del 211 a.C. Pesa 3,49 g
  • El nº 3 es del tipo RRC 53/2 , acuñado a partir del 211 a.C, y pesa 3,8 g
  • El nº 4, no fotografiado, está partido, y es también un RRC 53/2, y pesa 2,93 g.
  • El nº 5 es un RRC 79/1, del 209-208 a.C., y pesa 3,42 g.

 

Denarios nº 6, 7, 8 y 9 del tesorillo de Lacombe (foto cortesía M. Feugère)

  • El denario nº 6 es del tipo RRC 115/1 , del 206-195 a.C., y pesa 3,39 g.
  • El denario nº 7 es del tipo RRC 116/1b , del 206-195 a.C., y pesa 3,53 g.
  • El denario nº 8 es del tipo RRC 130/1a , del 206-200 a.C., y pesa 2,5 g.
  • El denario nº 9 es del tipo RRC 133/2b , del 194-190 a.C., y pesa 3,68 g.

 

Denarios nº 10, 11, 12, 13 y 15 del tesorillo de Lacombe (foto cortesía M. Feugère)

  • El denario nº 10 es del tipo RRC 139/1 , del 189-180 a.C., y pesa 3,64 g.
  • El denario nº 11 es del tipo RRC 139/1 , del 189-180 a.C., y pesa 3,7 g. Mismos cuños?.
  • El denario nº 12 es del tipo RRC 139/1 , del 189-180 a.C., y pesa 3,06 g. Está partido y parece tener los mismos cuños.
  • El denario nº 13 es del tipo RRC 139/1 , del 189-180 a.C., y pesa 3,10 g. Está partido y parece tener los mismo cuños.
  • El denario nº 14, no fotografiado, es del tipo RRC 146/1 , del 189-180 a.C. Está partido y pesa 2,52 g.
  • El denario nº 15 es del tipo RRC 152/1a o 1b , del 189-180 a.C. Está partido y pesa 2,5 g

 

Denario nº 16 del tesorillo de Lacombe. RRC 167/1  (foto cortesía M. Feugère)

El denario nº 16 es el más reciente del tesorillo, y es del tipo RRC 167/1, datado en el 179-170 a.C. Su peso es de 2,7 g.

 

Como vemos, los denarios romanos suponen el 80% del tesorillo, y abarcan desde finales del siglo III a.C. hasta inicios del II a.C en idénticas proporciones. La horquilla temporal viene a ser de unos 40 años. Los más antiguos muestran lógicamente mayores signos de desgaste por circulación. Hay 4 ejemplares RRC 139/1, del 189-180 a.C, en bastante buen estado de conservación, y dos de ellos (ejemplares 10 y 11) podrían compartir cuños (incluso con 12 y 13 también). Es interesante el hecho de que también fueron acuñados en ese período del 189-180 a.C. otros dos ejemplares, del tipo RRC 146/1 y RRC 152/1 (nº 14 y 15), lo que refuerza la contribución de esos años en la composición del tesorillo, aunque el denario más moderno sea el RRC 167/1 del 179/170 a.C.

Esta coherencia en la composición del tesorillo en cierto modo resta importancia relativa al hecho de que falten 6 ejemplares y permite dar esa cronología estimada al ocultamiento, tal y como explican Berdeaux-Le Brazidec y Feugère:

“La composición de denarios romanos del tesorillo es bastante coherente, sobre todo si tenemos en cuenta la gran rareza de las emisiones antiguas en la Galia, por lo que podemos considerar la datación obtenida como fiable, con las reservas de que los seis ejemplares no examinados no proporcionen una fecha más reciente que pueda modificar el terminus propuesto”.

Denarios ibéricos

En el tesorillo de Lacombe aparecieron 4 denarios ibéricos, que por cecas se distribuyen del siguiente modo:

  • 2 SESARS
  • 1 ILTiRTaSALIRBaN
  • 1 KeSE

Denario de SESARS (ACIP-1401) del tesorillo de Lacombe, nº 17  (foto cortesía M. Feugère)

Denario de la ceca suessetana de leyenda SESARS. Es de tipo de leyenda curva y sin línea de exergo, que Villaronga clasifica como ACIP-1401. Pesa 4,06 g.

 

Denario de SESARS (ACIP-1403) del tesorillo de Lacombe, nº 18) (Foto cortesía M. Feugère)

Denario de la ceca suessetana de leyenda SESARS. Se trata del tipo de leyenda que se curva al inicio y va sobre línea del exergo. ACIP-1403. Su peso es de 3,85 g.

Villaronga en su ACIP (Ancient Coins of the Iberian Peninsula) revisó y amplió la clasificación de los tipos de denarios de SESARS respecto a su anterior obra, el CNH (Corpvs Nummvm Hispaniae…). De dos tipos, con leyenda curva al aire (CNH-1) y con leyenda sobre línea (CNH-2), pasó a:

  • ACIP-1401: leyenda curva al aire, sin línea debajo.
  • ACIP-1402: leyenda recta sobre línea.
  • ACIP-1403: leyenda curvada al inicio, sobre línea.
  • ACIP-1404: leyenda curvada al final, sobre línea.

 

Denario de ILTiRTaSALIRBaN (ACIP-1242) del tesorillo de Lacombe, nº 19) (Foto cortesía M. Feugère)

Denario de la ceca ilergete de leyenda ILTiRTaSALIRBaN. Se trata del ACIP-1242, es decir, del tipo cuyo rizo de gancho horizontal tras la oreja del busto del anverso se curva hacia arriba. Su peso es de 3,67 g.

 

Denario de KeSE (ACIP-1122) del tesorillo de Lacombe, nº 20) (Foto cortesía M. Feugère)

Denario de la ceca kesetana de leyenda KeSE, del tipo ACIP-1122, es decir, leyenda sobre línea. Su pesa es de 4,1 g.

 

Cronología y significado histórico

La principal conclusión que extraen estos autores es la propuesta, acertada en mi opinión, de trasladar la fecha de acuñación de los denarios de SESARS a fechas más tempranas, en concreto al primer cuarto del siglo II a.C. Ya sabíamos por el tesorillo del Francolí que los denarios de Kese se empezaron a acuñar en esas fechas, y que Ausesken e Iltirtasalirban les siguieron inmediatamente. Pero el tesorillo que nos ocupa viene a confirmar que Sesars también acuñó en fechas tan tempranas. Esto implicaría trasladar también a la primera serie de Bolskan (grupo 0), de gran su similitud estilística.

“Las emisiones de Suessetanos, Ilergetes y Kesetanos corresponden al norte de la Hispania Citerior, es decir, la zona por la cual comenzó la romanización del país, tanto militar como administrativa. Por tanto la composición del tesorillo es perfectamente compatible con el contexto político de la época”.

Marie-Laure Berdeaux-Le Brazidec y Michel Feugère realizan un excelente análisis del contexto y significado histórico del hallazgo, por lo que preferiré en muchas ocasiones repetir sus palabras tras traducir con cierta libertad su texto.

La fecha del ocultamiento de este depósito de Lastours tuvo lugar bastantes años antes de la creación de la provincia romana de la Galia Narbonense (123 a.C). Charles Ebel ya propuso que la parte occidental de la llamada Galia Transalpina habría sido gestionada junto con la Hispania Citerior desde la pacificación de ésta, tal vez desde el 197 a.C. , aunque la evidencia arqueológica era aún escasa. Este tesorillo podría proporcionar un argumento a su hipótesis pues explicaría cómo los romanos pudieron intervenir en la explotación minera de la Motagne Noire.

La Galia hacia el 58 a.C (según Feitscherg)

“La presencia de este depósito en Lastours sólo puede estar relacionada con la explotación de metales preciosos. Es interesante señalar que en las fechas del depósito las actividades mineras y metalúrgicas en el Aude estaban evolucionando hacia un estado semi-industrial, evolución que parece tener mucho que ver con una organización y avances técnicos desarrollados en el mundo hispano”.

“En la época romana, muchos sitios de producción de metal, y en todo caso las minas de oro y plata, son lugares bajo el control directo del Estado, o eventualmente explotados por sociedades de publicanos a cambio de una suma convenida de antemano”. “Por supuesto, este dispositivo de la locatio censora que prevalece bajo la República no podía existir antes del control romano sobre la zona. Tal explotación, incluso con fines externos, no deja de tener consecuencias sobre la economía local”. “Está claro que las minas también crean riqueza en el lugar, pues los empresarios romanos no podrían prescindir de los intermediarios locales”.

“El significado histórico de este tesorillo es considerable. No sólo es uno de los escasos testimonios de la presencia romana en la región a mediados de la primera mitad del siglo II a.C. sino también una pista sobre la naturaleza de la actividad romana en la Galia Transalpina. Sabemos que la primera prioridad de Roma especialmente después de la II guerra Púnica fue asegurar una vía terrestre que conectara la Península Ibérica con la Itálica. Desde el momento en que fue necesario interesarse más directamente en la región, la explotación pura y simple, es decir, la adquisición de materias primas se convirtió en un objetivo accesible”.

Como indican los autores este hallazgo aporta una espectacular novedad no sólo a nivel local sino también regional, pues hasta el momento se habían hallado pocas monedas de este período en la zona:

  • No se conoce ningún otro tesorillo que contuviese juntos denarios romanos e ibéricos en el sur de Francia, salvo la anecdótica presencia de un ejemplar de Konterbia Karbika en el de l´Espanel (Molières) entre los 10-12.ooo romanos hallados.
  • Sí que se conocen 2 tesorillos que contenían exclusivamente moneda ibérica (tesorillo de Barcus y tesorillo de Castet) y otro con monedas galas e ibéricas (tesorillo de Mouliets-et-Villemartin), pero fueron ocultados aproximadamente un siglo después.
  • Del mismo modo los tesoros con denarios exclusivamente republicanos hallados en el Languedoc-Roussillon fueron ocultados en el siglo I a.C., eso sí, a falta del estudio y publicación del hallazgo de 1200 victoriatos en Modène (Vaucluse), que debería ser antiguo.

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Denarios de BoLSKaN: Clasificación

Gilbert Kenneth Jenkins (1918-2005)

El primer investigador en establecer una clasificación de los denarios de leyenda BoLSKaN fue Gilbert K. Jenkins, que fue conservador del departamento de Monedas y Medallas del Museo Británico, y experto en moneda Griega. Este autor publicó en el mismo año de 1958 sendos trabajos estudiando los tesorillos de Córdoba y de Granada.

En el primero de ellos, conocido también como el tesorillo del molino del Marrubial de Córdoba y titulado “Notes on Iberian denarii from the Cordova hoard” (ANS, Museum Notes VIII), se fija en el hecho de que en su composición es significativa la ausencia de un tipo de denarios de Bolskan que sí está presente en el tesoro de Palenzuela, datado como sertoriano (80-72 a.C.), y deduce que su ocultamiento ha de ser entonces anterior a este conflicto. Ni la autora que dio a conocer el tesoro de Palenzuela (Mª Luisa Fernández Noguera) ni el investigador que lo estudió poco después ( José Luis Monteverde) se percataron de ese tipo peculiar de Bolskan.

Al estudiar el segundo en “A celtiberian hoard from Granada” (Numario Hispánico VII), realiza una clasificación en tres grupos, basándose en el grado de desgaste que aprecia y en el estilo de su acuñación.

En el primer grupo dice que el busto del anverso es más bien pequeño y de estilo cuidado, y que la leyenda del reverso es igualmente pequeña y cuidada, y que la lanza del jinete está a menudo doblada.

Del grupo II resalta que el estilo es más tosco, menos refinado, y la cabeza algo más erguida. En el reverso la leyenda también es más tosca y la lanza del jinete está a menudo ligeramente inclinada hacia arriba.

Del grupo III señala que es el mejor conservado y el más numeroso del tesorillo, y observa varias combinaciones de cuños entre ellos. Sin embargo, no define las características de anverso ni de reverso, aunque sí las fotografías de 8 de ellos.

Leandre Villaronga (1919-2015)

Será Leandre Villaronga quien revise esta clasificación años más tarde y en distintos artículos, en los que irá matizando y puliendo sus argumentos.

La primera vez, cuando publicó “Notas a un hallazgo de denarios en Maluenda” en la Revista Ampurias XXVI-XXVII, 1964-65:

  • Señala que sigue la ordenación propuesta por Jenkins, que estableció tres grupos, pero que añade un grupo IV formado por los que Jenkins tipificó en el tesoro de Palenzuela.
  • El grupo I estaría formado así por los de mejor estilo y a la vez los de mayor desgaste, reconocibles porque persiste algún rizo de gancho en el peinado del busto del anverso, afrontados encima y delante de la oreja.
  • Agrupa en uno sólo los grupos II y III de Jenkins, pues los considera difícilmente separables. De un estilo que se hace progresivamente más tosco.
  • El grupo IV, como decía, comprende el llamado Palenzuela por Jenkins. No continúa la degeneración estilística, y el busto se aprecia más esbelto y cuidado que los anteriores.

 

Poco después Villaronga publicó “Los inicios de la acuñación del denario ibérico”, presentado en el IX Congreso Nacional de Arqueología celebrado en Valladolid en 1965. En este artículo realiza una nueva revisión de la clasificación esbozada por Jenkins llegando a las siguientes conclusiones:

  • Constata que en los denarios del grupo I aún persisten en el peinado del busto del anverso uno o dos rizos de gancho, que no aparecen en los grupos II ni III. Con la progresiva desaparición de este tipo de rizos los mismos se van transformando en rayitas curvas paralelas.
  • Señala su conocimiento de dos denarios, en la col. Antonio Aldecoa y en la col. Joan Almirall respectivamente, de cuños de anverso casi iguales a algunos denarios de leyenda SESARS. Su cabeza barbada es del mejor estilo, peinado con dos rizos de gancho (por encima y delante de la oreja), y el signo ibérico Bo tiene forma de asterisco (tres rectas que se cruzan en un punto formando ángulos iguales) de forma perfecta y armónica. Y el reverso presenta la leyenda BoLSKaN de forma curvada paralela a la gráfila y al aire, es decir, sin línea de exergo debajo. Además el jinete porta un casco cónico acusado. Estos denarios enlazarían las emisiones de Sesars con las de Bolskan.

col Aldecoa (7) y col Almirall (8). (foto Villaronga)

 

En 1968, en la Revista Ampurias XXX, publicó “En torno a un hallazgo de denarios de Belikio“. Aquí, además de clasificar los denarios de Belikio, repite que sigue y acepta la clasificación que hizo Jenkins de los denarios de Bolskan, aunque luego los clasifica así:

  • Grupo I: cabeza barbada con restos de rizos de gancho
  • Grupo II-III: de estilo más evolucionado y sin ningún rizo de gancho
  • Pre-Palenzuela: de estilo más cuidado
  • Palenzuela: con estilo cuidado, cabeza pequeña de trazos fino y en cospel grande.

Vemos que no menciona a los de leyenda curva y sin línea debajo.

Finalmente en nuestro repaso bibliográfico hay que señalar que Villaronga publicó  “Ordenación y cronología de los denarios de la Celtiberia”, en Gaceta Numismática 86-87, III/IV, septiembre-diciembre 1987, donde establece definitivamente que sigue la clasificación de Jenkins modificándola:

  • Añadiendo un grupo anterior al Jenkins I, que en posteriores publicaciones acabará denominando Jenkins 0, de leyenda curva y buen estilo.
  • Denominando Jenkins II-III al grupo siguiente al I
  • Reafirmándose en los grupos posteriores, a los que denomina PrePalenzuela y Palenzuela.

 

En un intento de establecer una clasificación definitiva, y basándome en las propuestas de Jenkins y Villaronga, yo sigo una clasificación propia, que intentaré justificar mediante las imágenes de los distintos tipos.

 

Denario del grupo Bolskan 0.a (con leyenda curva)

Bolskan 0.a (leyenda curva al aire): El anverso presenta un busto barbado del mejor estilo y en cuyo peinado persisten dos rizos de gancho (por encima y delante de la oreja), y el signo ibérico Bo tiene una forma de asterisco (tres rectas que se cruzan en un punto formando ángulos iguales) de forma perfecta y armónica. El reverso presenta la leyenda BoLSKaN de forma curvada paralela a la gráfila y al aire, es decir, sin línea de exergo debajo. Además el jinete porta un casco cónico acusado. Es interesante añadir que las pezuñas delanteras del caballo están muy próximas al último signo de la leyenda. Villaronga lo cataloga como ACIP-1412.

 

Denario del grupo Bolskan 0.b (con leyenda semicurva)

Bolskan 0.b (leyenda semicurva sobre línea): Muy parecido estilo al anterior, pero la leyenda del reverso no es curva toda ella, sino que sólo al final los dos últimos signos ascienden. Además, tiene debajo la línea del exergo, aunque de una longitud corta. No registrado así en ACIP.

 

Denarios del grupo Bolskan 0.c (con leyenda recta)

Bolskan 0.c (leyenda recta sobre línea): De muy parecido estilo también, se diferencia claramente de los dos anteriores porque presenta la leyenda recta y sobre línea del exergo, la cual es corta y no llega  a abarcar el 5º signo (N). No registrado así en ACIP.

 

Denario del grupo Bolskan I

Bolskan I: De buen estilo, aunque se diferencia de los del grupo 0. Persisten uno o dos rizos de gancho en el peinado del busto del anverso, delante y/o encima de la oreja. Reverso con jinete también de buen estilo. Villaronga lo cataloga como ACIP-1413.

 

Denario del grupo Bolskan II (foto: ceres.es)

Bolskan II: Siguen siendo de buen estilo, pero ya no hay ningún rizo de gancho en el peinado del busto del anverso. Villaronga lo cataloga como ACIP-1417.

 

Denario del grupo Bolskan III

Bolskan III: El estilo es más tosco y menos realista, bastante evidente en el busto del anverso. Para Villaronga también son ACIP-1417, pues unifica ambos grupos en uno sólo, los Bolskan II-III.

 

Denario del grupo Bolskan IV a (prePalenzuela)

Bolskan IV.a (prePalenzuela): El estilo vuelve a mejorar. El busto es pequeño y de forma redondeada. El caballo del reverso suele llevar ostensiblemente levantadas las patas delanteras. Son los ACIP-1422 de Villaronga.

 

Denario del grupo Bolskan IV b (Palenzuela)

Bolskan IV.b (Palenzuela): De buen estilo, parecido al anterior, pero con el busto más estrecho y alargado, y el cuello se va estrechando hacia abajo. El caballo del reverso sigue llevando las patas delanteras encabritadas, bastante separadas de la leyenda. Además, suelen presentar un cospel grande y apalanganado. Son los ACIP-1423 de Villaronga.

 

Por supuesto que existen unas cuantas variantes intermedias entre estos tipos, que hacen difícil adscribirlas a uno u a otro, incluso a veces resulta complicado discernir si se trata de un Bolskan II o un Palenzuela y hay que fijarse bien en detalles como el cuello o las patas delanteras del caballo. Los que en general resultan inconfundibles por su estilo son los Bolskan III, que aunque resulten muy diferentes entre sí, todos ellos son de un busto con un arte poco realista y en cierto modo más esquemático. Varios ejemplos:

     

Existen del mismo modo variantes en función de la forma del signo Bo, tanto en el anverso como en el reverso. En general se dibuja como una X atravesada por una línea horizontal, siendo esta su representación más común. Pero a veces este trazo horizontal es sustituido por dos simple puntos a cada lado de la intersección.

Sin embargo las dos variantes más peculiares son:

  • Cuando ese signo Bo (con forma de asterisco) se transforma en O (con forma de H). Existe un tipo raro en el que el busto presenta un estilo peculiar, distinto al habitual de los Bolskan III, con un arte más “oriental” que se denomina coloquialmente en algunos círculos como “tipo persa”. Villaronga lo cataloga como el tipo ACIP-1418.

Denario de Bolskan. ACIP-1418 (exHSA)

 

  • Otra variante muy rara es aquella en la que el signo Bo está dibujado como una X a la que le cruza una línea vertical en vez de horizontal. Villaronga lo cataloga como ACIP-1414. Conocemos esta variante tanto en los grupos 0 (0.b y 0.c) como I.

Denario de Bolskan grupo 0.b (ACIP-1414)

 

En cuanto al busto, existen un grupo de denarios de un buen estilo de busto del anverso, con una cabeza grande y un caballo encabritado pero que no encajan exactamente con el resto de los prePalenzuelas y Palenzuelas, aunque en mi opinión deberíamos incluirlos sin duda en ese grupo IV. Algunos presentan un cuello especialmente ancho.

Variantes de prePalenzuelas

 

Los cinco grupos en que se distribuyen los distintos tipos de denarios de Bolskan siguen un orden cronológico. Ese es el motivo por el que Villaronga creó un grupo 0, al ser una emisión anterior a los del grupo I establecido por Jenkins. Para este grupo 0 se estima una cronología de alrededor de mediados del siglo II a.C, o quizá algo anterior. Los siguientes grupos serían emitidos consecutivamente desde la segunda mitad hasta finales del II a.C, hasta el grupo III. Por último, los prePalenzuela y Palenzuela (grupo IV) serían los últimos en ser acuñados, seguramente desde principios del siglo I hasta las guerras sertorianas (80-72 a.C.). Esta cronología hay que tomarla con las debidas reservas de todos modos.

Esta clasificación personal está desde luego sujeta a correcciones y modificaciones, que serán siempre bienvenidas. Entiendo que pueda haber otros criterios igualmente aceptables para clasificarlas de otro modo, y siempre estaré abierto a críticas y sugerencias.

Quiero agradecer la inestimable colaboración de mi amigo Javier García Martínez en la caracterización de las variantes del grupo 0. 
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Denario de SEKiA

Denario ibérico de la ceca de leyenda SEKiA. ACIP-1441

Denario ibérico de la ceca de leyenda SEKiA, recientemente subastado por Jesús Vico S.A. (subasta 151, lote 55) y perteneciente a la colección Cores (ejemplar C-1813). Pesa 4,06 g y tiene el eje de cuños a las 6h.

La citada casa numismática he venido realizando la subasta de esta prestigiosa colección en sucesivas sesiones, que hasta ahora comprenden desde la Vico-148 a la Vico-151.

Previamente se había editado el catálogo “Colección Cores. Moneda antigua de la Península Ibérica. Parte I”, por parte de Jesús Vico S.A. , Universitat de Valencia y Museu de Prehistoria de Valencia, que fue presentado el día 7 de junio de 2017, un día antes de la primera sesión de dichas subastas (Vico-148), acto al que tuve el honor de ser invitado.

A. Roma, P.P. Ripollès, G. Cores, F. Suárez y J.L. Braña, en la presentación de la colección Cores

En cuanto a la clasificación de los denarios de SEKiA diremos que han sido descritos sólo dos tipos de los mismos por L. Villaronga:

  • ACIP-1440: Anverso con busto barbado a dcha. de buen estilo y con algún rizo de gancho, y detrás ON en signario ibérico. Reverso: jinete con lanza a dcha, y debajo leyenda SEKiA en signario ibérico sobre una línea.
  • ACIP-1441: Idéntico, pero en la leyenda del reverso el tercer signo (Ki) está invertido.

Denario de SEKiA (ACIP-1440). Ex Vico-131, ex HSA

Denario de SEKiA (ACIP-1441). Ex Vico-151, ex Cores

Este ejemplar que presentamos es precisamente un ACIP-1441, del que Villaronga sólo conocía un ejemplar cuando lo publicó (por 15 del otro tipo, el ACIP-1440), y le otorga el grado de rareza máxima (10).

Sin embargo podemos comprobar que estamos ante otro ejemplar distinto al publicado (tanto en el ACIP como en el CNH, pues se trata del mismo en ambas), y que no comparte cuños ni de anverso ni de reverso. Es más, el que nos ocupa presenta una peculiaridad que le hacen merecedor de una variante dentro del ACIP-1441, pues detrás del jinete del reverso el abridor de cuños grabó nítidamente un punto, seguramente como marca de control, aunque es cierto que desconocemos su significado exacto.

No he encontrado ningún otro ejemplar de este tipo ACIP-1441 tras rastrear en las colecciones del British Museum (BM), Museo Arqueológico Nacional (MAN), monetario de la Real Academia de la Historia (RAH), monetario del Instituto Valencia de Don Juan (IVDJ), colección Lorichs, monetario de la Bibliotheque Nationale de France (BNF), colección Huntington (HSA), Diccionario de Cecas y Pueblos Hispánicos (DCPH), La Moneda Ibérica (Guadán), etc…

Denario de SEKiA (ACIP-1441). Vaciado de Vives, lám. 42/1. British Museum cast collection. Foto: P.P. Ripollès.

Solamente tengo constancia del que ilustra Villaronga tanto en su Corpvs Nummvm Hispaniae ante Avgvsti Aetatem (CNH) como en el Ancient Coinage of the Iberian Peninsula (ACIP), que es precisamente el mismo ejemplar publicado por A. Vives en la figura 1 de la lámina XLII de “La Moneda Hispánica” (1926) como perteneciente a la colección Jordana, de Zaragoza. Es interesante señalar que Miguel Beltrán Lloris, en su publicación sobre esta ceca (p. 115), indica “colección Jordana – colección Barril”, lo que hace pensar que tenía información de que cambió de manos entre ambos coleccionistas zaragozanos.

Es interesante señalar que el único tesorillo con denarios ibéricos publicado que contenía algún ejemplar de esta ceca es el de Palenzuela, con una pieza del tipo ACIP-1440.

Todo indica que la acuñación de denarios por parte de esta ceca tuvo lugar ya en su primera emisión de monedas. De un estilo muy parecido a los SESARS y BeLIKiO, probablemente los puso en circulación muy poco después de éstas y justo antes de los primeros BoLSKaN, a mediados del siglo II a.C., antes de la caída de Numancia (133 a.C.).

Leyendas de los denarios de SEKaIZA y SEKoBiRIKeS

Resulta una incógnita el hecho de que su raíz SEK- , presente en muchas ciudades de origen celta (Sekobirikes, Sekotiaz, Sekaiza …) y que es traducida como “Fuerte” o “Fortificada”, tenga en este caso su S inicial representada por el signo de la S sorda (parecido a nuestra S latina pero con trazos rectos), distinto al de esas otras que es el de la S líquida (parecido al de nuestra M latina).

Sekia viene mencionada en distintos textos antiguos:

  • En el Bronce de Ascoli (del 89 a.C.) se hace referencia a la Turma Sallvitana, treinta jinetes de procedencia hispana que participaron en la guerra social (90 a.C. -88 a.C). Entre ellos se nombra a nueve como “Segiensis”, todos ellos de nombres indígenas.
  • Plinio el Viejo, en su Naturalis Historia (III, 3, 24) del 77 d.C. nombra a los Segienses como estipendiarios de Caesaraugusta.
  • Ptolomeo (c. 100 – c. 170) en su Geografía la incluye entre las ciudades vasconas con el nombre de Setia, si bien el resto de los textos antiguos la mencionan como de la Suessetania.
  • En el Anónimo de Rávena (c. 670) se nombra a “Segla” en la vía de Caesaraugusta a Pompelone.

Hoy en día se identifica Sekia con la actual Ejea de los Caballeros, y aunque no hay certeza y existen autores que discrepan, tanto la dispersión de su numerario como la evolución de su topónimo apuntan a ello.

Respecto a la bibliografía actual, aunque no existe una monografía sobre la ceca resulta imprescindible la lectura de dos artículos:

  • Miguel Beltrán Lloris publicó el artículo “La ceca de Segia” en 1969 en la revista Numisma 96-101, pp 101-127.
  • Francesco Stefanelli ha realizado una revisión de la monedas de esta ceca y la ha publicado en “Dispersión del numerario de Sekia“, Saguntum 44 (2012), pp 155-166.

En definitiva, estamos ante un interesantísimo denario del muy escaso tipo ACIP-1441 que además presenta un punto tras la cabeza del jinete y del que sólo se conoce un ejemplar así.

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Tesorillo de El Burgo de Ebro

El yacimiento de La Cabañeta se encuentra situado en el término municipal de El Burgo de Ebro, Zaragoza, a 15 km de la capital de la provincia. Se estima que tuvo su inicio en la primera mitad del siglo II a.C y que su destrucción tendría lugar en el transcurso de las guerras sertorianas, según Ferreruela.

Con unas 36 hectáreas de superficie, en su extensión se ha podido localizar un complejo termal, una zona de viviendas, otra de actividad artesanal, un gran edificio sede de una corporación regida por inmigrantes itálicos (como da fe una inscripción hallada en su pavimento) del tipo horreum (almacén) y hasta un importante foro. De todo esto, junto con el material arqueológico tipo mueble encontrado, se puede deducir que fue habitado por gentes altamente romanizadas. Su origen podría haber sido el establecimiento de un campamento militar romano durante las guerras celtibéricas, que a su conclusión se habría transformado en una ciudad. Un siglo después sería destruida con motivo del conflicto sertoriano.

Se especula con la posibilidad de que se trate de la Castra Aelia mencionada por Tito Livio a colación de la campaña de Sertorio del 77 a.C. Desde 1994 se han realizado varias campañas arqueológicas, primero de prospección y luego ya de excavación, llevadas a cabo por Ferreruela y Mínguez.

Yacimiento de La Cabañeta. Termas (fuente: www.urbanizacionvirgendelacolumna.com)

 

El estudio arqueológico lleva a pensar que en uno de sus extremos se ubicaría la zona de asentamiento de las tropas auxiliares indígenas sertorianas compuestas por unos 6.000 hombres, pues además de carecer de foso se ha encontrado una alta concentración de cerámica ibérica en contraposición a lo que ocurre en el resto de la ciudad. Este dato resulta de gran interés en nuestro estudio del tesorillo.

Además, en el 2014, a raíz de una extracción ilegal de tierras, se descubrió un área sacra cuyos restos hacen suponerla de gran monumentalidad

Para más información, podéis visitar el blog arqueolugares y la web de la urbanización vecina al yacimiento.

Nª Sª de Zaragoza la Vieja

Por otro lado, a unos pocos cientos de metros de distancia del yacimiento, se ubica la ermita de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja, donde se venera a dicha Virgen. Se trata de una talla de madera policromada de finales del siglo XIII que hoy se custodia en el Museo Diocesano, siendo una réplica la que se conserva en la ermita.

Pues bien, en una fecha que no se precisa pero que ha de ser anterior a 1946, en una era entre La Cabañeta y esta ermita, aparecieron más de 400 denarios de BoLSKaN en el interior de una vasija. Vayamos a la fuente original que citó este hallazgo.

 

José Galiay Sarañana, en “La dominación romana en Aragón”, 1946, pp 55-56, dice, hablando de El Burgo de Ebro: “Entre “La Cabañeta” y la ermita citada (se refiere a la ermita de Nª Sª de Zaragoza la Vieja) hay una era donde casi a flor de tierra encontraron unos muchachos una vasija que contenía más de cuatrocientas monedas de plata de la ceca de Osca, hoy en poder de un coleccionista zaragozano”. Unos renglones antes había escrito que la Cabañeta es una finca cercana al pueblo en la que ya entonces encontró trazas de cimentación de edificios, soleras de pavimentos y fragmentos de cerámica romana en superficie, basas de columna de alabastro sirviendo de guardacantones de la puerta de un corral y, a unos cien metros, mosaicos de dibujo geométrico como pavimento de 4 estancias.

 

Campamento romano de la Cabañeta (fuente: http://arqueolugares.blogspot.com.es)

 

Almudena Domínguez Arranz también cita este tesorillo en su libro “Las cecas ibéricas del Valle del Ebro“, 1979, y asignándole el nº 15 de su repertorio, dice: “Cerca del pueblo, en la finca de la Cabañeta, y en terrenos donde está la ermita de Nª Sª de Zaragoza la Vieja, se hallaron más de 400 monedas de la ceca de Bolscan”, usando como fuente la obra de Galiay. No es exacto que fuese en terrenos donde está la ermita, sino en una era entre La Cabañeta y ella, y a partir de aquí este pequeño error es repetido en otras citas. Repite lo mismo cuando da cuenta de los tesorillos con denarios de Bolskan en su obra “Medallas de la antigüedad. Las acuñaciones ibéricas y romanas de Osca” (1991).

Pere Pau Ripollès también lo menciona en “La circulación monetaria en la Tarraconense mediterránea” (1982) donde señala que no existe un estudio detallado de las piezas que lo componían y aporta como posible cronología la segunda mitad del siglo II a.C., aunque con dudas. Realmente resulta difícil precisarla, pues ni siquiera conocemos los tipos de los denarios de BoLSKaN que lo componían.

Este tesorillo no aparece en el repertorio del “Tresors monetaris de la P. Ibérica…” de Villaronga, aunque es muy posible que se trate de una errata y sea el que figura con el nº 103 y el nombre de “Burgo de Osma (Zaragoza)”. Burgo de Osma no está en Zaragoza, sino en Soria, pero Burgo de Ebro sí. Sólo indica “número indeterminado de denarios ibéricos de Bolskan”, lo incluye entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas y da como referencia bibliográfica a A. Beltrán en “Symposium de Ciudades Augústeas. Zaragoza. 1976. 223”.

Denario de BoLSKaN, no perteneciente al tesorillo

Tito Livio, en un fragmento del libro XCI de su Ab Urbe Condita (una Historia de Roma desde su fundación), narra la vuelta de Sertorio después de haber tomado en 44 días Contrebia (que no se sabe a ciencia cierta si es la C. Belaisca o C. Leucade) y escribe: “él condujo las tropas de vuelta hacia el río Ebro. Allí, después de construir los cuarteles de invierno cerca de una ciudad llamada Castra Aelia, se mantenía en el campamento”.

En cuanto a la posible localización de Castra Aelia, se había propuesto El Castellar, en Torres de Bellerén, pensando en que la Contrebia fuese la Belaisca, pero hoy en día parece más probable que se trate del yacimiento de la Cabañeta. Sin embargo Olcoz , por su parte, propone ubicarla en el paraje de Majarrasas, cerca de Fitero, considerando que T. Livio se ha de referir a C. Leucade.

 

 

En cualquier caso, volviendo al yacimiento que nos ocupa, en palabras de Ferreruela, “al este de la zona descrita, continúa el yacimiento en un área cuadrangular no muy bien definida, en torno a 9 ha. que carece de foso en su derredor; el material mueble se caracteriza por ser de origen indígena en su mayor parte; hay que resaltar también la abundancia de restos de escoria de hierro y bronce. En un principio propusimos la identificación de esta zona con el campamento de Sertorio extramuros; pero no deja de ser paradójico que este posible campamento careciera de foso, más si tenemos en cuenta que se trataría de un campamento de invierno.”

Y sigue diciendo: “en estos momentos nos inclinamos a pensar que en realidad se trataría del lugar donde se ubicarían las tropas auxiliares que, dada su posible filiación indígena, justificaría el aumento de cerámica ibérica en esta zona. Creemos que sin duda alguna el campamento de Sertorio estaría aguas abajo de Castra Aelia, según Tito Livio, pero en un lugar sin localizar.”

Podríamos aventurar algunas conclusiones:

  • Por una lado este dato podría apoyar la conocida hipótesis según la cual uno de los destinos de los denarios ibéricos sería servir de pago a las tropas indígenas que combatían como mercenarias para Roma.
  • La presencia de Sertorio en las inmediaciones también resulta congruente con el hallazgo de denarios de Bolskan, pues clásicamente se han relacionado estos con el sufragio de sus campañas.
  • Y también es posible que se den ambos supuestos a la vez: que Sertorio hubiese pagado con denarios de Bolskan a esas tropas auxiliares indígenas que le acompañaban.

En definitiva, sea o no La Cabañeta, en El Burgo de Ebro, el lugar donde se ubicaba la Castra Aelia de las fuentes romanas, el hallazgo de un tesorillo de más de 400 denarios de Bolskan en las proximidades de un yacimiento romano con un posible campamento anexo  de tropas auxiliares autóctonas no haría sino reforzar alguna de las hipótesis más verosímiles sobre el origen y la función de los denarios ibéricos.

Por otro lado, este tipo de tesorillos que sólo incluyen una ceca nos llevan a reflexionar sobre una serie de cuestiones, como bien apunta M. Gozalbes: ¿no circulaban en ese momento otros denarios? ¿se trataría de un pago recibido en bloque? ¿una circulación local? ¿hay una selección intencionada? ¿es una situación coyuntural en un momento determinado?

Los denarios ibéricos, siempre proponiendo nuevos interrogantes…

 

Termas de La Cabañeta (fuente: http://arqueolugares.blogspot.com.es)

 

 

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Tesorillo de Huesca

Luis Pericot García (1899-1978)

En mayo de 1949 Luis Pericot, a la sazón catedrático de Historia Antigua de la U. de Barcelona y correspondiente de la RAH, le da la referencia de este hallazgo a Mateu y Llopis, que lo publica con el número 369 en sus “Hallazgos Monetarios VI”, Revista Ampurias XIII, 1951, p. 229:

“369: Denarios ibéricos de Ba-S-Cu-N-E-S y Tu-R-I-A-S-U y denario romano republicano de Lucius Sentius; procedentes de un hallazgo ocurrido en Huesca; en poder de un particular de Gerona. Referencia de D. Luis Pericot, en mayo de 1949.”

El denario romano de Lucius Sentius referido se cataloga actualmente como RRC 325 y fue acuñado en Roma en el 101 a.C. Como bien indica Gozalbes en “La ceca de Turiazu” respecto a la fecha de emisión de este único denario romano presente y su utilidad para la datación del conjunto, “la escasa envergadura de este tesorillo impide tomarlo en consideración, pero, al menos, no contradice la idea de que los denarios de Turiazu con Ka-S-Tu pudieron circular desde finales del s.II a.C.”

Denario de la familia Sentia RRC 325/1b no perteneciente al tesorillo. Foto www.tesorillo.com

No existen más datos sobre este tesorillo. Pero de lo poco que se sabe, me gustaría aportar unas breves consideraciones:

  • Es importante señalar que a tenor de las palabras de Mateu y Llopis no queda claro que se trate de sólo 1 ejemplar de Baskunes y otro de Turiazu, como a veces se ha interpretado. El historiador valenciano escribe textualmente “denarios ibéricos de Bascunes y Turiasu y denario romano republicano”. En cambio sí dice sin lugar a dudas que sólo había un denario romano.
  • Tampoco especifica al decir “Huesca” si se refiere a la provincia o a la capital.
  • Llama en cierto modo la atención que no esté representada la ceca de Bolskan en el ocultamiento, pues estaría localizada ahí.
  • La referencia se la da Pericot a Mateu y Llopis en mayo de 1949, y sería probable, pero no seguro, que el hallazgo se hubiese producido no muchos meses antes.
  • Los ejemplares estaban en manos de un particular de Gerona, y desconocemos su paradero actual.
  • No aparece mencionado en el repertorio de Villaronga de su “Tresors Monetaris de la Península Ibèrica anteriors a August: Repertori i Anàlisis”, (TMPI).
  • Tampoco viene en el CHRR Online ni geolocalizado en el CRRO 325.

 

Huesca (Foto: Esteban Ania)

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Tesorillo de Roa II

Roa, Plaza Mayor (foto Luis Ángel Martín)

Hacia 1980 apareció un tesorillo de denarios ibéricos en la localidad burgalesa de Roa de Duero. Se denomina en la bibliografía como tesorillo de Roa II, pues en 1947 había sido descubierto otro en esta misma población, y del que ya he publicado su correspondiente entrada (Tesorillo de Roa I).

Roa (foto L.A.Martín)

Las circunstancias del hallazgo no están del todo esclarecidas, pues no se tuvo conocimiento del mismo hasta su salida al mercado numismático. Al parecer, hacia 1980-81 y al realizar unas obras “casi fuera de la población” se descubrió un conjunto de monedas en un recipiente metálico, probablemente de bronce. Un lote de 24 denarios ibéricos fue ofrecido a un anticuario de Valladolid que, sospechando su origen ilícito, rehusó comprarlos. Aunque no identificó a los vendedores, en el breve transcurso de tiempo que tuvo las monedas en su poder, informó al arqueólogo Javier Moreda que realizó un rápido examen y catalogación de las mismas. A pesar de que su intención sería realizar un estudio pormenorizado y publicarlo después, parece que finalmente no lo llevó a cabo. Tampoco debió tomar fotografías o están ilocalizables.

José David Sacristán de Lama

Toda la información que hay sobre este tesorillo se debe a él, que se la cedió gentilmente a José David Sacristán de Lama para que publicase la reseña en su monografía “La Edad del Hierro en el valle medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)” (1986), del que yo he tomado, con su permiso, los datos que se exponen en esta entrada.

A pesar de que sólo se estudiaron 24 denarios el lote era con seguridad mucho mayor, pues existen noticias ciertas de algunos ejemplares de las cecas de Turiazu y Arekorata.

La composición proporcionada por Moreda es la siguiente:

  • 14 Sekobirikes
  • 9 Baskunes
  • 1 Bolskan

Lamentablemente no dispongo de más datos sobres sus tipos, pesos, etc…

Recipientes cerámicos hallados en Roa

 

La primera vez que se cita Rauda en un texto clásico es en la Geografía de Ptolomeo, donde la incluye entre la lista de 20 poblaciones de los Vacceos (Geografía II, 6, 49). En el Itinerario Antonino también se la menciona como mansio de la vía ab Asturica per Cantabriam Caesaraugustam (a pesar de su nombre, esa vía que va desde la actual Astorga a Zaragoza no atraviesa Cantabria, sino el territorio vacceo, más al sur). Sacristán de Lama precisa que es la documentación medieval la que proporciona el nexo toponímico entre Rauda y Roa, en diversos Anales y Cronicones de la época. De este modo, hoy en día su ubicación en la actual población burgalesa de Roa no ofrece dudas, que desde 1993 está declarada como Zona Arqueológica.

Pies votivos hallados en Roa

Situada en el extremo sureste del territorio vacceo y en un pequeño altozano sobre la ribera derecha del Duero nació como una aldea en la Primera Edad del Hierro, para convertirse en un oppidum vacceo de la II Edad del Hierro, perteneciente a la cultura celtibérica. Su época de esplendor finalizó abruptamente con un gran incendio que se documenta en todo su espacio urbano, lo que se relaciona con las destrucciones que provocaron los ejércitos pompeyanos en el marco del conflicto sertoriano. Aunque por suerte sobrevivió (la mitad de las poblaciones vacceas desaparecieron), Rauda no recuperaría su anterior pujanza. Se atestigua su continuidad al menos durante todo el Alto Imperio. La arqueología no ha reconocido por ahora indicios bajoimperiales, pero la existencia de una necrópolis visigoda hace sospechar que la población no desapareció del todo. Tras la etapa visigoda hay un vacío hasta la repoblación medieval en el 912.

 

 

Manuel Gozalbes cita este tesorillo de Roa II en su monografía “La ceca de Turiazu”, citando como única bibliografía la obra de Sacristán de Lama a la que me vengo refiriendo: “La Edad del Hierro en el valle medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)” (1986).

Sin embargo Villaronga no lo cita en su TMPI (1993).

Decoración zoomorfa en forma de lobo sobre una tinaja, hallada en Roa

 

Recipientes cerámicos hallados en Roa

 

 

Reiterar desde aquí mi agradecimiento a José David Sacristán de Lama por la atención desinteresada que me ha prestado y por su gentileza.
Las cerámicas mostradas en las fotografías se encuentran depositadas en el Museo de Burgos.
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Tesorillo de Roa I

Plaza Mayor, Roa (Burgos)

Este tesorillo apareció en 1947 al realizar una zanja en la Plaza Mayor de la localidad burgalesa de Roa, con motivo de las obras para una nueva traída de aguas. Se encontraba a 65 cm de profundidad, entre trozos imprecisos de cerámica celtibérica, y bajo una capa de cal de 8-10 cm y otra de cenizas con piedras, en lo que parecía corresponder a ruinas de viviendas, según le informó el padre agustino Lope Cilleruelo al investigador José Luis Monteverde.

José Luis Monteverde (1880-1966)

Para cuando José Luis Monteverde (me gustaría advertir que Luis es el primer apellido, no el nombre) visitó Roa el conjunto ya había sido dispersado, pero pudo estudiar y adquirir varios de los objetos que lo componían, y publicar “El tesorillo ibérico de Roa” en AEspA XXII, pp. 377-381 en 1949. Este artículo suyo es el primer trabajo que estudia el tesorillo que no ocupa, y en él da cuenta de las circunstancias del hallazgo, referidas anteriormente, y describe las joyas y las monedas que lo componían.

Veamos la información que aporta el investigador burgalés.

COMPOSICIÓN

Joyas:

  • Arracada de oro de 8,27 g y 30×20 mm, con forma de creciente y cuyos extremos llegan a tocarse. Es de las denominadas tipo racimo, de origen púnico seguramente.
  • Arracada de oro de 4,60 g y 22×25 mm, con forma de creciente y cuyos extremos llegan a tocarse.
  • Cadenilla de oro de 5,25 g y 65 mm.
  • Cadenilla de oro de 6 g y 47 mm, con una anilla adosada. Probablemente ambas formaban una sola.

Joyas del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

Luis Monteverde da estos pesos y dimensiones, pero en las fotografías se aprecia que la cadenilla con anilla es más larga que la otra, y no al revés.

Las cuatro joyas fueron adquiridas por José Luis Monteverde. La colección arqueológica completa de este investigador fue finalmente comprada por Eugenio Fontaneda, y se conserva en el Castillo de Ampudia (Palencia).

Belén Castillo las fotografió en b/n y las publicó en su artículo “Joyería antigua prerromana en la provincia de Burgos” publicado en Nvmantia nº 2, en 1986.

José David Sacristán de Lama tuvo ocasión de obtener nuevas fotografías con el permiso de la familia Fontaneda, su actual propietaria, y las ha publicado en el anuario Vaccea 2010, nº 4, de 2011. Le agradezco que me permita publicarlas en este blog, suministrándome las imágenes originales.

 

Denarios:

138 ejemplares, todos ellos ibéricos. Se distribuían, según su descripción, así:

  • Sekobirikes: 77 ejemplares, de cuños diversos dentro del “tipo común”. En 75 de ellos el jinete del reverso no porta clámide (ACIP 1869 al 1874), y sólo en 2 de ellos el jinete sí la porta (ACIP-1875). Uno lleva una marca añadida delante del cuello, el signo ibérico Ku.
  • Turiazu: 49 ejemplares, de los que 47 son del grupo V y 2 del grupo VI de Gozalbes.
  • Arekorata: 5 ejemplares, todos del tipo Vives lam. XLI nº 3, es decir, de leyenda en una sola fila (ACIP-1773). Todos similares, pero de distintos cuños.
  • Arsaos: 3 ejemplares, “tipo común”. ACIP-1655 ó 1656.
  • Bolskan: 3 ejemplares, de distintos cuños.
  • Baskunes: 1 ejemplar, del tipo Vives lam. XLV (él dice XLIV, pero ha de ser una errata, pues correspondería a BeLIKiOM o a BeNTiAN), nº 2, es decir ACIP-1630.

Refiere que las monedas presentaban mucho desgaste sobre todo por una cara, y lo atribuye a las condiciones del terreno más que a su circulación. Dice que buen número de ellas estaban unidas en un solo bloque debido al óxido.

En su artículo adjunta la fotografía de 5 ejemplares, que paso a analizar:

denario de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS. Anverso con busto de 6 rizos, 2? torques, y ningún punto entre cuello y busto. Reverso con jinete con clámide y dos pies visibles. Es decir, 6r-2t-0 / C-2p . Tiene la peculiaridad de presentar una marca en el anverso, delante del cuello, que representaría el signo ibérico Ku. ACIP-1875 var.

 

denario de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS. Anverso con busto de 5 rizos, 1? torques y ningún punto entre cuello y busto. Reverso con jinete sin clámide y 1 pie visible. ACIP-1869.

 

denario de TuRIAZU del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo VI de Gozalbes, el más reciente, caracterizado porque el anverso presenta los tres signos ibéricos Ka-S-Tu y las patas del caballo del reverso se apoyan en la línea del exergo. En concreto se trata del tipo 645 (anverso 386 / reverso 450). Es típico de los tesorillos sertorianos, y sería acuñado hacia el 80 a.C. aproximadamente. ACIP-1734.

 

denario de TuRIAZU del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda TuRIAZU del grupo V de Gozalbes. Es el tipo 146 (anverso 98 / reverso 106). ACIP-1722.

 

denario de AREKoRATa del tesorillo de Roa I (foto J. Luis Monteverde)

Denario de leyenda AREKoRATa. Se trata de un ejemplar del tipo de leyenda corta, en una sola fila, ACIP-1773. Yo diría que es de la variante con busto adornado por un sólo torques y jinete de reverso con un sólo pie visible. ACIP-1773.

Arracada de tipo racimo del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

 

José Luis Monteverde adquirió los 138 denarios ibéricos que localizó y estudió. Según me informa un nieto suyo, su colección íntegra fue vendida por su viuda a la casa Cayón y Castán hacia 1969.

 

Ricardo Martín Valls

Ricardo Martín Valls, en “La circulación monetaria ibérica” de 1967, señaló la presencia de un denario de TuRIAZU inédito de este tesorillo en la colección Collantes. Lo cataloga como Vives, LI, nº 3. Hoy lo clasificaríamos como del grupo IIIb de Gozalbes o del tipo ACIP-1715. No aporta foto ni más datos. Me inclino a pensar que se trata de un error, y que más bien se trataría de un ejemplar del grupo VI de Gozalbes, pues ambos grupos presentan la peculiaridad de que el caballo apoya sus patas traseras sobre la línea del exergo, aunque se diferencian en que en este último hay tres signos ibéricos en el anverso (Ka-S-Tu) y en aquél sólo dos (Ka-Tu). En la lámina de Vives sólo aparece la foto de éste, y eso puede ser la fuente del posible error. Cronológicamente encajaría mucho mejor, además de que son más abundantes (los del grupo IIIb son muy raros).

José David Sacristán de Lama

Bastantes años después, en 1986, José David Sacristán de Lama publica “La Edad del Hierro en el Valle Medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)”, resultado de sus estudios e investigaciones para su tesis doctoral. Quiero agradecer desde aquí toda la ayuda que me ha proporcionado para elaborar esta entrada, permitiéndome reproducir texto e imágenes de su libro, y aportando nuevos detalles.

Hace constar que dada la importancia del hallazgo pudo comprobar personalmente que la población de Roa aún guardaba memoria del mismo, y fruto de sus indagaciones consiguió corroborar y añadir algunos datos:

Cadenilla del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

Efectivamente el hallazgo se produjo al abrir una zanja en la Plaza Mayor, concretamente en su esquina suroeste. Testigos presenciales coincidían en ratificar las palabras de José Luis Monteverde y precisar que bajo una masa de adobes caídos sobre un suelo duro de cal, y en un agujero, apareció un recipiente cerámico con el tesorillo. Ya Taracena en el mismo 1947 había dado noticia de la aparición de unos pendientes y cadenitas en Roa,  que serían sin duda los mismos referidos por José Luis Monteverde.

Como resultado de sus pesquisas Sacristán consiguió localizar casi 50 de los denarios entonces encontrados, en manos de diversos particulares. Sumados a los 138 adquiridos y estudiados por José Luis Monteverde, la cifra total se acercaría a los 200 ejemplares.

Aunque reconoce que no dispone de testimonio material de todos ellos juzga como totalmente fiables sus fuentes. Veamos su composición:

  • Lote de 25 denarios, de un mismo comprador. Desafortunadamente, éste los utilizó para realizar con ellos 3 pulseras de 8 ejemplares cada una, con un denario sobrante. Ya sólo conservaba una de ellas, que Sacristán pudo fotografiar. Otra pasó a manos de un familiar suyo en Ecuador. Respecto a la tercera se desprendió de ella otro miembro de la familia como regalo de bodas, y está en paradero desconocido.
  • Lote de 9 denarios, de otro particular, que igualmente tuyo la mala ocurrencia de hacer una pulsera con 8 de ellos. Dice Sacristán que recientemente se acababa de vender dicha pulsera y el denario sobrante a otra persona de fuera de Roa, pero que tiene una fotografía de mala calidad (aunque no la localiza) que al menos permite identificar sus cecas.
  • Lote de 8 denarios de otro particular, igualmente engarzados para realizar una pulsera pero que recientemente habían sido soltados. Pudo fotografiarlos y estudiarlos.
  • Lote de un número indeterminado de denarios, cuyo propietario (don Teodosio, hoy ya fallecido) confesó inicialmente que guardaba en su casa pero luego dijo que lo tenía ilocalizable y tampoco podía dar razón de su cantidad.

En total suman 42 denarios, más un número indeterminado. De ellos pudo estudiar (algunos sólo por fotografía) un total de 25.

 

Pulsera fabricada con 8 denarios de SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I (foto Sacristán de Lama)

La única pulsera de 8 denarios que pudo fotografiar Sacristán de Lama pertenecía a la familia Abad. Está fabricada con 8 denarios, todos ellos de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. Se puede apreciar que hay tres tipos de reverso:

  • 4 ejemplares en los que el jinete no porta clámide y muestra un sólo pie. ACIP-1869.
  • 3 ejemplares en los que el jinete no porta clámide y muestra los dos pies. ACIP-1873.
  • 1 ejemplar en el que el jinete porta clámide y muestra los dos pies visibles. ACIP-1875.

Cadenilla con anilla del tesorillo de Roa I (foto J.A. Abásolo)

También publicó la fotografía de otros 7 denarios que habían formado parte de otra pulsera, pero que habían sido ya desengarzados. Son los siguientes:

Denario de leyenda TuRIAZU (tipo 190) del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo V de Gozalbes, concretamente es del tipo 190.

 

Denario de leyenda TuRIAZU (tipo 324) del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo V de Gozalbes, concretamente es del tipo 324.

 

Denario de leyenda TuRIAZU (tipo 378) del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica lusona de leyenda TuRIAZU. Pertenece al grupo V de Gozalbes, concretamente es del tipo 378.

 

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. El busto del anverso parece que tiene 8 rizos, no se aprecia si uno o dos torques, y un punto tras la nuca, y el jinete de su reverso no porta clámide y muestra un sólo pie. ACIP-1870.

 

Denario de leyenda SEKoBiRIKeS del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica de leyenda SEKoBiRIKeS. El busto del anverso tiene 8 rizos, 1 torques y 3 puntos tras la nuca, y el jinete de su reverso no porta clámide y muestra un sólo pie. ACIP-1872.

 

Denario de leyenda ARSAOS del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca vascona de leyenda ARSAOS. Es del grupo cuyo busto de anverso presenta múltiples rizos, y del tipo que denomino Palencia II, seguramente de los últimos en ser acuñados por esta ceca. ACIP-1655 var.

 

Denario de leyenda AREKoRATa del tesorillo de Roa I

Denario ibérico de la ceca celtibérica de leyenda AREKoRATa. Es del tipo de leyenda corta, en una sola fila. El busto de anverso se adorna con un torques, y el jinete del reverso muestra un sólo pie visible. ACIP-1773.

 

Señala este autor la presencia de otros 10 denarios ibéricos, aunque no pudo aportar su fotografía. Pertenecían a las siguientes cecas: TuRIAZU (5 ejemplares), SEKoBiRIKeS (2), AREKoRATa (1), ARSAOS (1) y BaSKuNES (1).

En resumen, de los aproximadamente 200 denarios del tesorillo se conocen 164:

  • 89 SEKoBiRIKeS: 77 (Luis Monteverde) + 12 (Sacristán de Lama)
  • 58 TuRIAZU: 49 (LM) + 8 (SL) + 1 (Martín Valls)
  • 7 AREKoRATa: 5 (LM) + 2 (SL)
  • 5 ARSAOS: 3 (LM) + 2 (SL)
  • 3 BoLSKaN: 3 (LM)
  • 2 BaSKuNES: 1 LM) + 1 (SL)

 

Si hacemos un repaso al resto de la bibliografía, hay que mencionar, aunque no aporten ningún dato nuevo, a Villaronga y a Mateu y Llopis.

Leandre Villaronga (1919-2015)

Leandre Villaronga en su TMPI le asigna el número 111 de su repertorio, encuadrándolo entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.)  con denarios ibéricos exclusivamente. En su composición sólo da cuenta de los consignados por José Luis Monteverde, faltando los 25 aportados por Sacristán de Lama y el de Martín Valls. De este modo, sólo menciona 138 denarios ibéricos, y ya sabemos que la cifra se ha de acercar a los 200 ejemplares. En cuanto a la cronología estoy completamente de acuerdo, pues, por su composición, encaja perfectamente entre los denominados tesorillo de horizonte sertoriano.

 

Felipe Mateu i Llopis (1901-1998)

Felipe Mateu y Llopis menciona este tesorillo por duplicado:

  • Por un lado en Hallazgos Monetarios V (Ampurias IX-X, 1947-48) le asigna el nº 254 y dice: “Tesorillo compuesto de 77 Secobirices, 49 Turiasu, 5 Arecoratas, 3 Arsaos, 3 Bolscan, 1 Bascunes y varias alhajas. Un denario de Secobirices tiene como resello la cu. En estudio por don José Luis Monteverde, de Burgos (1947).
  • Más tarde, en Hallazgos Monetarios VI (Ampurias XIII, 1951) le asigna el nº 486, y dice: “Tesorillo ibérico hallado en Roa, sobre el Duero, formado por 77 denarios de S-e-co-bi-r-i-ce-s, 49 de Tu-r-i-a-s-u, 5 de A-r-e-co-r-a-ta-s (Vives, lám XLI, nº 3), pero de diversos troqueles; 3 de A-r-s-a-o-s; 3 de Bo-l-s-ca-n y 1 de Ba-s-cu-n-e-s (Vives, lám XLIV, nº 2). Noticia publicada por J. L. Monteverde, en Archivo Español de Arqueología (1950), donde dice: El tipo del denarios de Duriasu, en que el caballo descansa sus patas zagueras sobre la línea, nos es conocido ya por ejemplares aparecidos en Palenzuela (pag. 378).

 

Actualmente se considera segura la ubicación de la Rauda de los vacceos en la localidad burgalesa de Roa de Duero. Rauda viene mencionada por Ptolomeo en su Geografía como ciudad vaccea, y también figura como mansio en la denominada vía de Asturica Augusta a Caesaraugusta por Cantabria (vía XXVII del Itinerario Antonino), que atraviesa el territorio vacceo (y que no cruza la actual Cantabria pese a lo que su nombre indica). Diversas actuaciones arqueológicas llevadas a cabo desde el último cuarto del pasado siglo XX empezaron a revelar el antiguo oppidum bajo la ciudad actual. Para profundizar en este asunto, recomiendo la lectura de “La Edad del Hierro en el valle medio del Duero. Rauda (Roa, Burgos)” de José David Sacristán de Lama, monografía fruto de su tesis doctoral.

 

 

Quiero dar las gracias a José David Sacristán de Lama por su gentileza, aportando todos los datos de su investigación sobre este tesorillo y permitiéndome reproducirlos. 
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