Tesorillo de Arrabalde

Tesorillo de Arrabalde. Museo de Zamora

Tesorillo de Arrabalde. Museo de Zamora

El tesorillo de Arrabalde fue encontrado en el extremo este del castro de Las Labradas, situado en terrenos pertenecientes a los municipios zamoranos de Arrabalde y de Villaferrueña. Se trató de un hallazgo fortuito ocurrido en agosto de 1980 que, ante su importancia, fue adquirido por el Estado tras una rápida gestión de la Subdirección General de Arqueología. Estaba formado por medio centenar de joyas de oro y plata con un peso total de 5.010,23 g, de los que 677,95 g correspondían al oro. La noticia la dan R. Martín Valls y G. Delibes de Castro en “Hallazgos arqueológicos en la provincia de Zamora (VIII)“, BSAA XLVII, 1981. Este conjunto de joyas está depositado en el Museo de Zamora.

Circunstancias lamentables hicieron imposible conocer con exactitud las condiciones en que se depositó el tesoro en el momento de su ocultación. Aunque podría proceder del subsuelo de una vivienda, pues se situaba en una zona de hábitat dentro del castro, ciertamente no se encontró ninguna prueba como muros, pavimento ni restos de hogar que lo demostrasen.

Recipiente del tesorillo

Recipiente del tesorillo

El conjunto de joyas se encontraba en el interior de una vasija de cerámica a mano oscura, sin decoración, descubierta como consecuencia de la apertura de una zanja para realizar un cortafuegos que atravesó por completo el yacimiento. Tras el hallazgo, ese sector del yacimiento fue saqueado vandálicamente por detectoristas furtivos, lo que impidió realizar una prospección y excavación de urgencia que pudiera aportar datos sobre la cronología y circunstancias del ocultamiento.

Aunque no constaba la presencia de monedas, se supuso que el motivo del mismo fue la inestabilidad a consecuencia de la Guerras Cántabras (29-19 a.C.), pues el conflicto sertoriano no debió tener tanta trascendencia en territorio astur.

Con motivo de la exposición en 1982 del conjunto de joyas primero en Zamora y luego en León, Germán Delibes de Castro publicó “El tesorillo de Arrabalde y su entorno histórico”.

Torques. Museo de Zamora

Torques. Museo de Zamora

Arracadas. Museo de Zamora

Arracadas. Museo de Zamora

Composición:

  • 14 torques de plata
  • 2 torques de aleación de oro y plata
  • 2 vasos de plata con forma de tulipa
  • 2 fíbulas anulares
  • 2 fíbulas “La Tène” tipo simple
  • 1 fíbulas “La Tène” de doble pie
  • 1 fíbula de pie aplanado
  • 4 brazaletes espiraliformes
  • varios anillos, arracadas, aros y colgantes de oro y plata

 

Brazalete del tesoro Arrabalde I(Foto A.M. Felicísimo)

Brazalete del tesoro Arrabalde 1 (Foto A.M. Felicísimo)

Fíbulas. Tesoro Arrabalde I. (Foto A.M. Felicísimo)

Fíbulas. Tesoro Arrabalde 1 (Foto A.M. Felicísimo)

Arracada. Tesorillo Arrabalde 1

Arracada. Tesorillo Arrabalde 1

Arracada. Tesorillo Arrabalde 1

Arracada. Tesorillo Arrabalde 1

Pero será en el VI Congreso Nacional de Numismática, celebrado en Oviedo en septiembre de 1984, cuando Vicente Sánchez de Arza da la noticia en primicia de que, con el tesoro descubierto en agosto de 1980, habían aparecido un conjunto de monedas: “…pues me consta y afirmo que fueron halladas con el tesoro comentado reservándome la situación de ellas, mas para fijar su clasificación han venido a mis manos y nunca hasta hoy se supo de ellas y hoy es la primera vez que se da cuenta y se publican.” Su comunicación fue publicada en la revista Numisma 186-191 de 1984, dedicada a dicho congreso, con el título de “Las monedas del tesoro de Arrabalde. La Asturias Cismontana”.

Estudia las 20 piezas a las que tuvo acceso, pero sabe de la existencia de muchas más que le consta que hubo, procedentes del mismo hallazgo. De ellas 16 son ibéricas (aunque luego sólo describe y fotografía 15) y 4 romanas, que se distribuyen así:

  • 6 TuRIAZU
  • 5 BoLSKaN (sólo describe 4)
  • 3 SEKoBiRIKeS
  • 2 ARSAOS
  • RRC 408/1 , Roma, 67 a.C.
  • RRC 448/3 , Roma, 48 a.C.
  • RRC 497/3 , Octavio Augusto, 42 a.C.
  • RRC 544/20 , Marco Antonio, 32-31 a.C.

 

Vista aérea del castro de Las Labradas (foto FPH CastillayLeón)

Vista aérea del castro de Las Labradas (foto FPH CastillayLeón)

El castro astur de Las Labradas (podéis leer este excelente artículo de J. Misiego et al.) se ubica en una zona rica en mineral de hierro y se extiende sobre una superficie de unas 23 ha en lo más alto de la sierra de Carpurias, entre los pueblos zamoranos de Arrabalde y Villaferrueña. Es un ejemplo característico de poblado en alturas de la II Edad del Hierro, defendido tanto por elementos naturales como artificiales. Dominando el valle del río Eria, sobre escarpadas laderas y con un perímetro de unos 2,5 km, en gran parte amurallado y con al menos dos puertas de acceso, llaman la atención varias estructuras relacionadas con el almacenamiento de agua en su interior, seguramente vinculadas con la necesidad del abastecimiento de una importante población. Podríamos estar hablando de un auténtico oppidum desde el que se dominan grandes extensiones de terreno y una vega con recursos agrícolas, ganaderos, mineros, forestales y de caza, lo que ha llevado a investigadores como Santos Yanguas a pensar en su atribución como la Lancia de los astures en lugar del yacimiento de Villasabariego (León). Además de dos recintos amurallados yuxtapuestos, uno externo y otro interno, hay restos de lo que podría ser un sistema defensivo de “piedras hincadas” en la subida al castro desde el pueblo de Arrabalde por la denominada “senda de las vacas”.

También resulta curiosa la existencia de otro castro vecino, llamado de “El Marrón”, separados ambos por una vaguada y con el que parece, por fotografía aérea, que comunica por un muro soterrado. Podría ser de cronología posterior, seguramente romana, y servir de control o vigilancia del propio recinto de Las Labradas.

La primera referencia bibliográfica del castro la dio el erudito zamorano Virgilio Sevillano Carbajal en su libro “Testimonios arqueológicos zamoranos” de 1978, que lo denominó “castro de las Charcas”. Pero las primeras investigaciones las había realizado ya antes Ángel Esparza en 1974, preparando su tesis. Este mismo autor ya se percató, en 1979, de los destrozos ocasionados por una excavadora en la muralla occidental, cuyas piedras habían sido reutilizadas en obras de consolidación contra la erosión. Fue al año siguiente cuando tuvo lugar el hallazgo que nos ocupa.

Aunque tras el descubrimiento del tesorillo se intentó iniciar una excavación en el mismo año (1980), esta “no pudo desarrollarse con normalidad” y Esparza realizó la primera excavación científica del castro en 1982, “restablecida la calma”, centrándose en la zona del hallazgo, ya muy alterada por sucesivas remociones clandestinas. Como había sido expoliado repetidamente (al parecer los furtivos encontraron al menos un par de denarios de Turiazu más) sólo halló algunas cerámicas, que fueron datadas hacia el 60 a.C por radiocarbono, es decir, a finales casi de la edad del Hierro. Como ya he señalado, se dedujo que no se trataría del interior de una vivienda, aunque sí en su entorno.

Una segunda campaña, en 1986, estuvo encaminada a la detección de viviendas. A destacar el hallazgo un fragmento de coraza de un oficial romano y de cinco monedas:

  • 1 denario romano de P. Licinus Crassus MF, del 54 a.C.
  • 1 as de Celsa, del 44/42 al 36/35 a.C.
  • 1 as de Calagurris del 29/28 al 27 a.C.
  • 1 as de Emerita de P. Carisio, del 23 a.C.
  • 1 no identificable

El as de Emerita del 23 a.C. se convertirá así en la moneda más reciente hallada en el castro, pero hemos de evitar considerarla como del tesorillo, pues no pertenece al conjunto y no nos sirve entonces para modificar la datación del mismo.

Pero en abril de 1987 tuvo lugar la aparición del segundo tesoro de Arrabalde en circunstancias tan lamentables como el precedente: a un km al oeste del anterior apareció un conjunto de objetos de poco más de 2 kg, entremezclándose fragmentos de piezas y tortitas de plata con joyas en buen estado y un cinturón articulado chapado en oro (novedoso en el repertorio de orfebrería prerromana meseteña).

Composición:

  • 2 torques sogueados o funiculares
  • 1 torques de cadeneta o malla
  • 1 torques de varilla simple
  • 1 brazalete espiraliforme
  • 3 fíbulas de doble pie
  • 1 broche de cinturón chapado en oro
  • varias sortijas, arracadas, fragmentos de joyas y una torta de plata

Una excavación científica realizada en la zona del hallazgo poco después, en agosto de 1988, resultó infructuosa. Al no encontrarse zona de habitación, se supone que fue escondido fuera de la zona de viviendas. Podéis leer el artículo completo de A. Esparza: “Noticia preliminar sobre el nuevo tesoro de Arrabalde“, 1988.

 

Broche de cinturón. Tesorillo Arrabalde 2. Museo de Zamora

Broche de cinturón. Tesorillo Arrabalde 2. Museo de Zamora

Torques y pulsera. Tesorillo de Arrabalde II (Foto A.M. Felicísimo)

Torques funicular y torques de cadeneta. Tesorillo de Arrabalde 2 (Foto A.M. Felicísimo)

En 1988 tuvo lugar otra campaña de excavación, ahora en la zona más alta del castro, donde se descubrió una cabaña rectangular cuya estratigrafía proporcionó fragmentos cerámicos de finales de la edad del Hierro sobre un lecho de fondo del Bronce final (Cogotas I) y dos denarios ibéricos de la ceca de leyenda SEKoBiRIKeS, según publicaron Delibes, Esparza y Martín Valls en “Los tesoros prerromanos de Arrabalde (Zamora) y la joyería celtibérica” en 1996. No he conseguido averiguar su paradero, pero puedo confirmar que no están depositados en el Museo de Zamora.

Para una revisión de conjunto de los aspectos más importantes del castro, recomiendo la lectura del artículo online de Patricia Fuentes Melgar: “El castro de Las Labradas (Arrabalde)“, del 2010.

Recapitulando, vamos a intentar estudiar ahora los denarios ibéricos presentes en el tesorillo de Arrabalde. Como ya se ha dicho, sólo aparecieron en el primero de los dos, y únicamente disponemos de la publicación de Sánchez de Arza al respecto. Según expone, le consta que había muchas más de las 20 (en realidad 19) que describe. Se sabe que además aparecieron dos denarios de TuRIAZU poco después, a consecuencia del expolio al que fue sometida la zona. Finalmente en 1986 y 1988, fruto de sendas excavaciones científicas, aparecieron 5 monedas de las que el único denario era romano, y dos denarios de SEKoBiRIKeS, respectivamente.

Villaronga, en el TMPI, lo encuadra entre los tesoros con denarios ibéricos y romanos ocultados a finales del siglo I a.C. y le asigna el número 149 de su repertorio.

Lamentablemente, de los denarios del tesorillo de Arrabalde 1 sólo contamos con las fotografías que publicó Sánchez de Arza, y su calidad es pésima. Como ya hemos dicho, aunque las joyas están en el Museo de Zamora, los denarios se encuentran en paradero desconocido. Vamos a intentar estudiarlas:

TURIAZU:

La ceca de leyenda TuRIAZU es la más representada de todas, con 6 ejemplares conocidos. Además, al menos otro par de denarios más fueron encontrados por furtivos en el mismo lugar poco después del hallazgo. Todos pertenecen al grupo V de Gozalbes. No hay ningún representante del grupo VI, la última serie en ser acuñada. Los he ordenado siguiendo la clasificación tipológica de M. Gozalbes en “La ceca de TuRIAZU“.

turi3           turi6 

  • Tipo 119. Peso 4,17 g
  • Tipo 301. Peso 3,25 g

turi2           turi1

  • Tipo 305. Peso 3,85 g
  • Tipo 335. Peso 3,52 g

turi4           turi5

  • Tipo 417. Peso 3,60 g
  • Tipo 554. Peso 3,55 g

 

BOLSKAN:

Aunque Sánchez de Arza cita 5 denarios de la ceca de leyenda BoLSKaN, luego sólo muestra las fotografías y la descripción de 4. Todos ellos son de tipo Jenkins III. No hay, por tanto, ningún ejemplar del tipo prePalenzuela ni Palenzuela, que son los más recientes.

bolskan 1 y 2           bolskan 3 y 4

Sus pesos son 3,80 g – 3,62 g – 3,55 g – 3,90 g respectivamente.

SEKOBIRIKES:

Los tres ejemplares de la ceca de leyenda SEKoBiRIKeS pertenecen cada uno a un tipo distinto. Debido a la mala calidad de las fotografías los he comparado con piezas de mi colección que considero que se asemejan bastante para poder hacer una aproximación a su clasificación.

sekob

El primer ejemplar sería un 6r 2t 0 / s 2p , es decir, anverso con busto de peinado de 6 rizos y con dos torques y sin ningún punto entre creciente y nuca, y reverso con jinete sin clámide y con 2 pies visibles. Pesa 3,50 g.

Variante con creciente entre los rizos

Denario del tesorillo de las Filipenses

El segundo ejemplar es un 9r 1t 0 / s 2p , y creo que debería presentar una peculiaridad muy interesante. Escondido entre los rizos del peinado del busto del anverso tendría que tener, aunque por la fotografía no se aprecia, el signo ibérico que representa el sonido S o el sonido M, según interpretaciones, o un creciente lunar. En 1995, en los Anejos de la AEspA XIV, Paloma Otero publicó “Una firma de grabador en los denarios de Sekobirikes”, en donde describió esta variante en siete cuños distintos. Característicamente todas tienen 9 rizos, y en el reverso el jinete no lleva clámide y sus dos pies son visibles, y la cola del caballo tiene una forma curiosa de delfín. Aunque en el Corpvs no venía, ahora en el ACIP sí, con el nº 1874. Este tipo está representado en el tesorillo de Usategi, donde había un ejemplar así, y en el tesorillo de las Filipenses, donde había otros dos, además de un tercer denario con el signo de creciente lunar que incluso creo que podría coincidir con los cuños de éste. El peso es de 3,70 g.

El tercer ejemplar de esta ceca creo que puede ser un 5r 1t 1 / s 1p , es decir, busto de 5 rizos, 1 torques y un punto entre la nuca y el creciente lunar, y reverso con jinete sin clámide y 1 pie visible. Pesa 3,60 g.

ARSAOS:

arsaos juntosLos dos ejemplares de la ceca vascona de leyenda ARSAOS del tesorillo son de la variante cuyo busto presenta un peinado con abundantes rizos. Al tratarse, sin embargo, de estilos diferentes, voy a compararlos también con un par de denarios de mi colección con el que guardan alguna semejanza para poder apreciar mejor sus diferencias. Pesan 4,22 g y 3,67 g respectivamente.

DENARIOS ROMANOS:

  • RRC 408/1        3,85 g     Familia Calpurnia  Roma  64 a.C. 
  • RRC 448/3        3,80 g     Familia Hostilia  Roma  48 a.C.
  • RRC 497/3        3,80 g     Octavio Augusto  ceca móvil  42 a.C.
  • RRC 544/20     3,45 g      Marco Antonio  ceca móvil  32-31 a.C.

romanasEsta última moneda nos servirá para fijar la fecha terminus post quem y presumir que el ocultamiento tuvo lugar con motivo de las Guerras Cántabras del 29-19 a.C., en concreto durante los acontecimientos del Bellum Asturicum. Una hipótesis sería que este castro pudiera haber sido un último reducto indígena de estos astures cismontanos ante el avance de Roma en una zona plenamente inmersa en aquél acontecimiento bélico, incluso posiblemente en relación con el acantonamiento de la Legio X Gemina en Petavonium (Rosinos de Vidriales), localizada a escasa distancia. Los restos romanos hallados en el castro, algunos del siglo I, hacen suponer que quizá subsistió romanizado o convertido en un puesto militar.

Floro refiere que en el 25 a.C. un ejército de las tribus astures descendió de las nevadas montañas que habitaban para atacar a los campamentos de invierno de los romanos, junto a Brigaecium (Dehesa de Morales de la Cueva, en Fuentes de Ropel, cerca de Benavente) a orillas del Astura (río Esla). Traicionados por sus habitantes los brigaecini, que alertaron al legado de Augusto para la Lusitania, Publio Carisio, fueron derrotados. Los que pudieron se refugiaron en Lancia, “la mayor ciudad de los astures” según Dión Casio y “fortificadísima” según Floro. Hasta ahora se pensaba que correspondería al yacimiento de El Castro, en Villasabariego (en León), pero parece concordar más con el castro de Las Labradas (en Arrabalde, Zamora). De todos modos existe controversia en este punto entre los arqueólogos, estando por un lado N. Santos Yanguas y por otro J. Celis.

Publio Carisio los persiguió hasta Lancia y atacó la ciudad, que resistió un tiempo para finalmente rendirse. Prosiguió la campaña militar y al finalizar la misma dio por conquistada la Asturias Cismontana y partió hacia el sur, para fundar la colonia Augusta Emerita (Mérida) con los veteranos de las legiones que había tenido bajo su mando.

Además de la importancia y jerarquía social de sus propietarios, reflejado en la calidad de la orfebrería de los tesorillos, el castro de La Labradas de Arrabalde debió ser un referente para las poblaciones astures, bien como lugar de presencia de élites sociales, militares o religiosas, bien como lugar de refugio y concentración poblacional en momentos de inestabilidad. Queda muchísimo por excavar y descubrir en su solar.

Pero tengo una buena noticia, en primicia para muchos de vosotros. Mientras recababa datos para elaborar esta entrada me puse en contacto con el Museo de Zamora, donde me dieron todo tipo de facilidades y me informaron que tenían depositados en sus vitrinas seis denarios que habían sido donados por un particular en 1984 y que procedían del hallazgo que nos ocupa. Le agradezco a esta institución, a su directora Rosario García y al conservador Alberto del Olmo su gentileza al proporcionarme sus fotografías. No dispongo de sus pesos ni de su eje de cuños, pero espero poder conseguirlos. Paso a mostrar estos 6 denarios depositados en el Museo de Zamora (Junta de Castilla y León):

Denario de BoLSKaN. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-1)

Denario de BoLSKaN. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-1)

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III.

Denario de ARSAOS. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-2)

Denario de ARSAOS. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-2)

Denario de leyenda ARSAOS. De arte muy esquemático, con abundantes rizos y cabeza muy grande. Signos ibéricos de la leyenda de estilo tosco.

Denario de SEKoBiRIKeS. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-3)

Denario de SEKoBiRIKeS. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-3)

Denario de la ceca de leyenda SEKoBiRIKeS. Debido a su estado de conservación no se aprecian bien algunos detalles, pero se ve bien claro que el busto tiene 6 rizos y el jinete sólo presenta un pie visible, lo que resulta una combinación poco frecuente.

Denario de AREKoRATa. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-4)

Denario de AREKoRATa. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-4)

Denario de la ceca de leyenda AREKoRATa. Leyenda en una sola fila. Arte peculiar, posiblemente por ser imitación de época. Por la misma razón, tampoco queda claro si el signo del anverso es la letra ibérica Ku o un glóbulo.

Denario romanode la familia Papia. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-6)

Denario romano. RRC 384/1. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-6)

Denario romano republicano de la familia Papia. RRC 384/1. Datado el 79 a.C. Ceca de Roma. El símbolo del anverso se describe como horno de fundición, y el del reverso, una copela. Es de los denominados denarios serratos, por el contorno del cospel.

Denario romano. RRC 544/30. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-5)

Denario romano. RRC 544/30. Museo de Zamora. (nº MZA84-3-5)

Denario romano de las legiones de Marco Antonio. RRC 544/30, datado entre el 32-31 a.C. Ceca de Patras. Legión XV. Como vemos, confirma la cronología atribuida al tesorillo.

Para finalizar, os dejo un par de interesantísimos vídeos.

 

Quiero dedicar esta entrada a José Martínez Bausela, por ser zamorano y por ser mi amigo. También mostrar mi agradecimiento al Museo de Zamora (Junta de Castilla y León) por facilitarme las fotografías, y a Ray Benzal, responsable del blog numismática antigua , por su ayuda en la catalogación de los denarios romanos.
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Tesorillo de Quintana Redonda

En 1863 se produjo el hallazgo fortuito de 1.121 denarios ibéricos de leyenda BoLSKaN (1.021 según otra información), un cuenco semiesférico, un skyphos (taza con asas), ambos de plata, y un casco de bronce del tipo montefortino, en el término de Quintana Redonda (Soria).

Casco y denarios del tesorillo de Quintana Redonda. Real Academia de Historia.

Casco y denarios del tesorillo de Quintana Redonda. Real Academia de Historia.

La primera noticia del mismo la dio el diario La España el 1 de mayo de 1863 en su primera página. Su corresponsal en Soria informa, con fecha 27 de abril, que “una casualidad dio motivo hace pocos días a un descubrimiento notable”. Explica que un labrador “tropezó con el arado en una piedra. Haciendo fuerza para alzarla, descubrió una gran porción de monedas y otros objetos. Recogidos todos cuidadosamente, resultaron mil ciento veinte y una monedas, dos tazas y un casco. Las monedas son todas de una época, de plata, del mismo busto y con igual inscripción. Tienen en el anverso cabeza sin casco y la inscripción XN (BoN); y en el reverso un guerrero a caballo con lanza y casco y debajo la inscripción siguiente XLMAN (BoLSKaN). Algunas de estas monedas tienen en el reverso la figura del anverso resellada del revés. Estas son de las que en numismática se llaman incusas, por causa del modo como los antiguos acuñaban, pues haciéndolo a golpe sucedía muchas veces sin duda que el encargado de retirarlas padecía un descuido y se estampaba la figura en el metal frío y salía de una manera irregular“.

Conjetura después con que la leyenda pudiera leerse Salman, y hubiesen sido acuñadas entonces en Salamanca. Después describe los tres objetos restantes. Finalmente informa de la visita del Gobernador Civil en cuanto tuvo noticia, con objeto de adquirirlos y remitirlos a la Academia de Historia, aunque ya habían sido vendidos “a una persona de esta ciudad. Sin embargo, creo que parte de ellos han sido cedidos al gobernador y el resto serán tal vez también presentados a la Academia según lo que he oído“. Podéis leer la noticia entera en La España 1 de mayo de 1863.

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Efectivamente, el 26 de mayo de 1863 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando recibe una comunicación de Eduardo Capelastegui, Gobernador de Soria y presidente de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos, con todos los detalles del hallazgo. Informa que el mismo tuvo lugar el pasado 14 de abril en el pago Las Quintanas del término municipal de Quintana Redonda, al chocar José Hernández con la reja de su arado contra un objeto mientras labraba sus tierras. A los tres días se presentó él mismo acompañado de un vocal de la citada Comisión y del jefe de la sección de Fomento, pero el tesoro había sido adquirido ya por el presbítero D. Tomás Celorio, quien consintió en vender la taza de las asas y cien monedas, entre ellas cuatro incusas. El resto estaba reservado para Eduardo Saavedra, académico de la Real Academia de la Historia.

Uno de esos acompañantes era Dionisio López de Cerain, vocal de dicha Comisión Provincial de Monumentos, quien realizó los dibujos exactos en planta y alzado de las dos vasijas (que aún se conservan en el Archivo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y son hoy el único testimonio de las mismas) así como un dibujo y un facsímil en zinc del casco.

Realiza Capelastegui una descripción de las monedas exactamente como en la noticia del periódico, señalando que eran todas iguales hasta en las leyendas, y en cantidad de 1.021 (en lugar de 1.121), de entre ellas 4 incusas. Adjunta en su informe no sólo los dibujos mencionados sino también diez de las monedas que había adquirido.

Eduardo Saavedra y Moragas (1829-1912)

Eduardo Saavedra y Moragas (1829-1912)

Como la Academia de Bellas Artes de San Fernando no disponía de monetario donde guardarlas, las monedas fueron obsequiadas a la Real Academia de Historia y pasaron a formar parte de su colección, que además recibió casi a la vez el donativo de otras setecientas por parte de Eduardo Saavedra y Moragas, junto con el cuenco de plata y el casco de bronce.

La taza de asas junto con noventa monedas y el facsímil del casco quedaron en poder de la Comisión Provincial de Monumentos, pero ésta notificó poco después, en 1864,  que fueron robadas, aunque el facsímil apareció meses más tarde en las dependencias particulares del Gobernador.

Aún más, la Academia de Historia recibió el regalo de otros tres denarios del tesorillo de manos del académico correspondiente en Almería, Fco Javier de León Bendicho, que a su vez las había conseguido de E. Capelastegui cuando éste fue trasladado a esa provincia desde Soria.

La mayor parte de la información de esta entrada procede del excelente artículo de Isabel Rodríguez Casanova “El tesoro celtibérico de Quintana Redonda (Soria): nuevos datos y materiales“, 2008, que ha buceado en la documentación del archivo del Gabinete Numario de la RAH y en el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y cuya lectura recomiendo vivamente.

Varios años después del hallazgo, en el Boletín de la Real Academia de Historia tomo XII, Cuadernos VI, junio de 1888, p. 440, se publica la siguiente noticia: “Desde Ávila D. Mariano Álvarez ha comunicado la noticia de haberse encontrado, hace unos veinte años, en el término de Quintana Redonda provincia de Soria, un jarrón de bronce que contenía dos pucheros atestados de monedas de plata, que se vendieron en la ciudad de Soria al precio de 1000 pesetas. De este fondo adquirió el sr. Álvarez un denario común oscense que guarda en su poder. Limítrofe del término de Quintana Redonda es el de las Cuevas, donde se han mostrado importantes inscripciones y ruinas romanas“.

Monetario de la Real Academia de la Historia

Monetario de la Real Academia de la Historia

Sin embargo, en el BRAH tomo XIII cuaderno V, de Noviembre de 1888, pp. 342-343, se dice: “Necesita rectificarse un tanto la noticia comunicada por D. Mariano Álvarez e inserta en la p.440 del tomo XII del Boletín sobre el tesoro numismático encontrado en el término de Quintana Redonda, limítrofe del de las Cuevas, en la provincia de Soria. Las monedas, todas iguales y en número de 1300, se hallaron contenidas en dos tazas de plata, una con asas y otra sin ellas, y todo cubierto por un casco de bronce. La taza con asas y las monedas que contenía fueron a parar a manos del gobernador de la provincia, y la otra taza, también con sus monedas y el casco, vinieron a poder del excmo. sr. D. Eduardo Saavedra, académico de número, por obsequio de un amigo suyo de Soria. En el pueblo de las Cuevas, además de las antigüedades ya conocidas, se ha descubierto hace pocos años un gran trozo de mosaico, que probablemente ocupará extensión considerable, según noticias comunicadas por el secretario del ayuntamiento de dicho pueblo”.

Como vemos, la historia comienza a distorsionarse. La noticia que da Mariano Álvarez más de veinte años después del hallazgo ya ha deformado los datos iniciales, y se hace necesaria una rectificación de la misma por la propia RAH, aunque eleva la cantidad de monedas a 1300 sin justificación alguna. Personalmente no veo motivos para tomarlo en cuenta.

A partir de ese momento las citas al tesoro resultan más confusas, cuando no claramente erróneas. Horace Sandars, Taracena, Gómez-Moreno, Mateu i Llopis, Villaronga, García-Bellido, … tienen en cuenta esas comunicaciones publicadas en el BRAH, y que creo que distorsionan la composición original del tesorillo. Hasta que la investigación de I. Rodríguez Casanova ha arrojado la luz al acudir a los archivos ya mencionados y descubrir las fuentes originales.

Hagamos un repaso por lo que dicen varios de estos autores.

Villaronga, en su TMPI, le asigna el número 109 de su repertorio y lo encuadra dentro de los tesorillos ocultados durante las guerras sertorianas (80-72 a.C.), con denarios exclusivamente ibéricos. Cita como bibliografía a Raddatz y a Gómez Moreno y da una composición de unos 1300 denarios de BoLSKaN.

Gómez Moreno sólo lo cita de pasada en su “Notas sobre numismática hispana” p.183: “Sabido es que, en cuanto a abundancia, descuellan los denarios de Bolscan, salidos especialmente de escondrijos en Terrer (Calatayud), Quintana Redonda -aquí 1300 ejemplares-, y Garray (Soria). Azuel los ofrece sólo del tipo vulgar, hasta su decadencia; lo mismo, las casas romanizadas de Numancia; pero en Azaila, cuya destrucción sería durante la guerra sertoriana, se obtuvieron tres de un tipo muy fino (V,12), a flor de cuño, y todos, así como los dos de Salvacañete y otro mío igual, forrados“.

Blas Taracena. Foto: MAN

Blas Taracena. Foto: MAN

Blas Taracena publicó en 1941 la Carta Arqueológica de Soria donde dice: “Hacia 1868 se halló un casco de bronce cubriendo dos tazas de plata, una de perfil liso y otra con asas, que contenían 1300 denarios ibéricos, principalmente de Bolscan (topónimo) y romanos. La primera pasó, con sus monedas, al poder del entonces Gobernador Civil de Soria, y la otra, sus monedas y el casco, al de don Eduardo Saavedra y luego a la Real Academia de la Historia, donde se conservan“.

Almagro Gorbea, en “Tesoros de la Real Academia de la Historia”, p. 230, habla de “entre 1300 y 2500 denarios al parecer de la ceca ibérica de Bolscan (Huesca), aunque algunos autores suponen que también había denarios romanos y quizás de otras cecas hispánicas“. También dice que “los vasos de plata han desaparecido, por lo que sólo sabemos que uno tenía un asa, quizás una jarra, y el otro era una taza con dos asas…“. Pero la confusión más evidente es cuando afirma que “gracias a Eduardo Saavedra … se han conservado algunas monedas de este tesoro. Son 10 denarios ibéricos de Bolskan … “, cuando estas monedas, hoy en la RAH,  proceden de la donación que hizo Capelastegui a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Repito que tras la investigación de Isabel Rodríguez Casanova, muchos de estos datos creo que han de quedar definitivamente corregidos.

Como bien afirma esta autora, por su composición, podría tratarse de un tesorillo de un militar romano ocultado antes de las guerras sertorianas, y no en el transcurso de éstas. Los tesoros sertorianos no sólo no tienen una composición exclusivamente de BoLSKaN, sino que esta ceca es residual, y sin embargo las habituales (SEKoBiRIKeS, TuRIAZU, ARSAOS y AREKoRATaS) están aquí ausentes. La presencia de denarios solamente de la ceca de BoLSKaN, junto con vajilla de plata y un casco romano hace de Quintana Redonda un caso singular entre los tesorillos del valle del Ebro y meseta Norte, y hacen esa hipótesis muy plausible.

Asimismo ha publicado en primicia los dibujos, también originales, de los dos recipientes de plata realizados por López de Cerain y conservados en el archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y que podéis ver en el enlace a su artículo. A partir de ellos, y por gentileza de José Ramón Hernández Correa, podemos disfrutar de una recreación en perspectiva de estas dos joyas actualmente ilocalizables.

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Recreación de la skyphos del tesorillo. Dibujo: José Ramón Hernández Correa

Recreación del skyphos del tesorillo. Dibujo: José Ramón Hernández Correa

El recipiente con asas se define como un skyphos. Está en paradero desconocido. Quedó en poder de la Comisión Provincial de Monumentos de Soria y depositado en las dependencias del Gobierno Civil, pero al parecer fue robado según informe de 1864. El hecho de que meses después apareciese el facsímil en zinc del casco en las dependencias particulares del gobernador, y que León Bendicho recibiera tres denarios del tesorillo por regalo de aquél cuando fue trasladado a Almería, hace levantar suspicacias. Además, H. Sandars dice, en 1905, que estaba en la “colección Diente”. De 12,5 cm de diámetro de la boca y 6,5 de la base, con 7 cm de altura. Su peso era de casi 300 g. Era un tipo de vasija utilizada desde finales de la república romana como servicio de mesa para bebidas, pero que resulta muy poco común en nuestra Península, por lo que se considera de importación.

Recreación del cuenco del tesorillo. Dibujo: José Ramón Hernández Correa

Recreación del cuenco del tesorillo. Dibujo: José Ramón Hernández Correa

El recipiente semiesférico es del tipo cuenco. Fue donado a la RAH por Eduardo Saavedra, pero se encuentra ilocalizable. Su diámetro era de 13,4 cm en la boca y su altura 7 cm. , pesando unos 224 g. También era un recipiente de bebida, pero bastante más sencillo y muy habitual en Hispania, estando presente en muchos tesoros datados entre finales del siglo II a.C y principios de I a.C.

El casco de bronce, es del tipo celta-itálico, en concreto del montefortino C, según la clasificación de Rusell, y se conserva en el Gabinete de Antigüedades de la RAH desde que fue donado por E. Saavedra. Pesa casi 850 g, y está rematado por un botón troncocónico de unos 2 cm. La parte posterior presenta la característica extensión para protección de la nuca, casi horizontal, y en los laterales unos remaches para enganchar sendas carrilleras. Presenta una decoración muy sencilla a base de puntos o líneas incisas y suaves acanaladuras, según en qué zonas. Su datación se estima entre inicios del siglo II a.C a mediados del siglo I a.C. Este tipo de casco tiene unos antecedentes directos en los cascos célticos, pero ya puede considerarse propiamente romano. Presenta gran similitud con el hallado en el Piquete de la Atalaya, en Azuara.

DENARIOS

Recapitulando:

La cifra de 1121 ejemplares dada en la noticia del diario “La España” pasó a 1021 en el informe de Capelastegui. No podemos saber quién cometió una errata. Veinte años después del hallazgo, en el Boletín de la RAH se eleva la cantidad a 1300 sin aparente justificación, cifra que a veces es tenida en cuenta por investigadores posteriormente, incluso algunos ampliándola a 2.500.

Fueron adquiridas por el presbítero D. Tomás Celorio.

Capelastegui compró 100 (4 de ellas incusas). Donó 10 a la Academia de San Fernando que a su vez se las regaló a la RAH. Aunque se informó de que el resto fueron robadas, años después 3 de ellas fueron regaladas por el propio gobernador a F.J. de León Bendicho, que las donó a la RAH. Esta donación está documentada en el Archivo de la RAH. Una de ellas seguramente tiene el reverso incuso, según informe de A. Delgado. No es posible identificarlas al estar mezcladas con el resto de ejemplares en el monetario.

El resto del hallazgo parece ser que había sido reservado para el académico Eduardo Saavedra, que donó 700 a la RAH. A pesar de que en los primeros informes estudiados en su archivo hacen referencia a esta donación (junto con el cuenco) (GN 1864/6(2)), luego desaparece toda memoria de la misma en los sucesivos inventarios. Hoy los denarios y el cuenco no están en la RAH, que sí conserva el casco montefortino. Es posible que los acontecimientos de la revolución de 1868, que tuvo influencia en el funcionamiento de la Academia, tuviesen relación con las circunstancias de la pérdida, pero no se ha podido aclarar.

De los 713 denarios que acabaron en la RAH actualmente sólo han podido ser identificados los diez ejemplares procedentes de Academia de Bellas Artes de San Fernando, pues se conservaron en su sobre original.

Les asigno la numeración que da P.P. Ripollès en “Monedas Hispánicas”, Real Academia de Historia, 2000, a quien le agradezco la amabilidad de suministrarme las fotografías y el permiso para reproducirlas aquí.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1244

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1244

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins I. ACIP-1413. De buen arte, se aprecia perfectamente cómo conserva un rizo de tipo gancho sobre la oreja, característico de este grupo. Pesa 3,85 g, y tiene el eje de cuños a las 12h.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1240

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1240

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III. ACIP-1417. De arte más degenerado. Pesa 4 g, y tiene el eje de cuños a las 12h. Utilizo en lo sucesivo la habitual expresión “arte más degenerado” para describir el estilo de los cuños de los denarios del tipo Jenkins III, menos realista que el de los Jenkins I y II.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1238

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1238

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III. ACIP-1417. De arte más degenerado. Este ejemplar presenta, en el anverso, el signo que representa el sonido Bo modificado: el trazo recto horizontal es sustituido por un punto a cada lado del aspa. Pesa 4,07 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

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Ahora vamos a ver varios denarios de tipo Jenkins III que presentan modificaciones en el signo que representa el sonido Bo, a veces en el anverso y otras en el reverso: en lugar de un aspecto de aspa (X) con una línea horizontal que lo atraviesa, se acerca más a una H. De todos modos, considero que ninguno de ellos es del tipo ACIP-1418, que además de ese signo modificado presenta un arte característico en el busto, “tipo oriental”.

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1239

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1239

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III. ACIP-1417. De arte más degenerado. Este ejemplar presenta, en el anverso, el signo que representa el sonido Bo modificado: el trazo recto horizontal es sustituido por un punto a cada lado del aspa. En el reverso también tiene algo modificado ese signo, asemejándose más a una H. Pesa 4,03 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1242

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1242

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III. ACIP-1417. De arte más degenerado. Este ejemplar presenta, en el anverso, el signo que representa el sonido Bo modificado: el trazo recto horizontal es sustituido por un punto a cada lado del aspa. En el reverso también tiene algo modificado ese signo, asemejándose algo a una H. Pesa 3,98 g y tiene el eje de cuños a la 1h.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1237

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1237

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III. ACIP-1417. De arte más degenerado. En el anverso y reverso también tiene algo modificado el signo que representa el sonido Bo, asemejándose un poco a una H. Pesa 4,08 g y tiene el eje a las 12h.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1241

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1241

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III. ACIP-1417. De arte más degenerado. En el anverso tiene algo modificado el signo que representa el sonido Bo, asemejándose algo a una H alargada. Pesa 3,98 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1243

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1243

Denario de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins III. ACIP-1417. De arte más degenerado. En el anverso y reverso también tiene algo modificado el signo que representa el sonido Bo, asemejándose a una H. Pesa 3,88 g y tiene el eje a las 12h.

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Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1250

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1250

Denario incuso de la ceca de leyenda BoLSKaN, del tipo Jenkins III, que presenta en el anverso el signo que representa el sonido Bo modificado: el trazo recto horizontal es sustituido por un punto a cada lado del aspa. Reverso incuso. Pesa 4,30 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1251

Denario del tesorillo de Quintana Redonda. RAH-1251

Denario incuso de la ceca de leyenda BoLSKaN, tipo Jenkins I, pues es de buen arte y parece conservar un rizo de gancho sobre la oreja (aunque la mala conservación no permite asegurarlo, y si no sería un Jenkins II). Reverso incuso. Pesa 3,75 g y tiene el eje de cuños a las 12h.

Respecto a los denarios incusos, os remito a la lectura del interesante artículo “Las monedas incusas“, de Carlos Traver, donde describe los posibles procesos que explican este defecto en la acuñación.

Quiero manifestar mi agradecimiento a Isabel Rodríguez Casanova y a Pere Pau Ripollès por su gentileza y generosidad. Sin su desinteresada colaboración esta entrada no hubiera sido posible. Y, cómo no, a mi amigo José Ramón, a quien se la dedico especialmente.

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Denario de IKaLKuNSKeN (del grupo V, tipo 73)

La ceca que acuñó los denarios de leyenda IKaLKuSKeN fue la más meridional de todas las que acuñaron denarios ibéricos. Se trata también de una de las más tempranas en hacerlo, tras KeSE, AUSESKeN e ILTiRTaSALIRBaN.

Els denarisVillaronga, en “Els denaris ibèrics d´Ikalkusken” (1988), propuso una clasificación de los denarios de esta ceca en 5 clases. El magnífico trabajo que realizó estudiando sus enlaces de cuños le permitió establecer un orden cronológico en ellas, aunque seguramente se presta a revisión, como bien demostró Javier García añadiendo un sexto grupo, de leyenda IKaLKuNS, y al que denominó tipo Palenzuela por estar representado en dicho tesorillo.

La localización más probable de la ceca de IKaLKuSKeN (o IKaLESKeN como es denominada por otros autores) es Iniesta (Cuenca). De todos modos, Mª Paz García-Bellido recoge, en su libro sobre la colección Cervera, la hipótesis de Vico de que se trataría de distintas cecas localizadas en diferentes puntos de la Carpetania, Edetania, Contestania y Oretania que acuñarían copias locales con la misma leyenda. 

No quiero entrar en otros detalles sobre las generalidades de esta ceca, y menos aún en la controversia acerca de lo que representa el jinete y los dos caballos del reverso (ya habrá momento en una futura entrada), y voy a centrarme en el tipo y clase de este ejemplar que quiero presentaros, como ya lo hice en la web de denarios.org en su momento.

Denario de la ceca de leyenda IKaLKuNSKeN, Clase V tipo 73

Denario de la ceca de leyenda IKaLKuNSKeN, Clase V tipo 73

Ejemplar exFilpo y Silva col, exCervera col, exHuntington col (Hispanic Society of America-12587), exVico subastas, exÁvalos-Alonso col.

El pedigrí de este ejemplar es impresionante. Poco podemos decir de su primer propietario conocido, Antonio Filpo y Silva, salvo que fue presbítero de Sevilla y más tarde de Granada. Rafael Cervera compró su colección de monedas. Ya sabemos que a este médico valenciano posteriormente le compró la suya el magnate estadounidense Archer Huntington, que la cedió a la Hispanic Society of America (HSA) y estuvo años depositada en la American Numismatic Society (ANS). Tras un litigio entre ambas entidades, fue subastada en un único lote en Sotheby´s, adquirida por un consorcio y dividida, pasando los denarios ibéricos a manos de Jesús Vico S.A. Esta prestigiosa numismática madrileña finalmente la subastó en varias sesiones. En una de ellas, y tras una dura pugna, este ejemplar fue adquirido por J. Ávalos, que consiguió reunir en poco tiempo una exquisita colección con gran equilibrio entre calidad y rareza. Si pinchas en los enlaces anteriores tendrás toda la información, expuesta en sus correspondientes entradas del blog.

El denario que os muestro pesa 3,65 g y tiene el eje de cuños a la 1h. Pertenece a la clase V de Villaronga, caracterizada por tener la leyenda IKaLKuNSKeN, es decir, con un signo N intercalado, y Ku redondo y S vertical. Pero presenta muchas peculiaridades, que paso a describir.

Este ejemplar es una excepción dentro del grupo (no señalada por el autor) pues no tiene redondo el sigo Ku, como podemos apreciar. Tampoco es exactamente romboidal (que es la otra variante descrita) sino más bien ovalado.

La caetra, que en esta ceca suele presentar característicamente bien visibles los remaches, en este caso (aunque no es el único) se ve perfectamente que carece de ellos.

La clámide es especialmente corta, si es que es tal. Dos trazos simplemente la insinúan.
Seguramente es el paso previo a su transformación en el haz de jabalinas que claramente muestra el cuño R59.

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Foto 1: Reverso 22. Jinete con caetra con remaches, clámide y casco tipo montefortino. Colección Numisma. Ex-Huntington (HSA 12596), ex-Vico subastas.

Foto 2: Reverso 59. Jinete con caetra sin remaches, haz de jabalinas en vez de clámide y casco tipo montefortino. Ex-Huntington (HSA 12591), ex-Vico subastas (Foto Vico).

Reverso 46

Reverso 46

Pero lo que hace verdaderamente excepcional a este ejemplar (tipo 73: anverso 33, reverso 46) es el casco del jinete. Se trata del único cuño de reverso conocido de esta ceca que presenta cimera y penacho, en lugar del habitual (que suele denominarse tipo montefortino). Esta peculiaridad sorprendentemente no es mencionada por Villaronga en el citado estudio de esta ceca, ni por Guadán en “Las armas en la moneda ibérica”. Este tipo de casco con cimera y penacho lo presentan característicamente todos los jinetes del reverso de los denarios de las cecas de SEKoBiRIKeS, KoLOUNIOKu y SEKoTiAS, cabalgando hacia la derecha en estos casos.

Algunos exvotos ibéricos también nos lo muestran, como el jinete de Puebla del Salvador, del Museo de Cuenca, siendo paradigmático el denominado “Guerrero de Moixent”, hallado en el yacimiento de la Bastida de les Alcusses, en el término de Moixent/Mogente y conservado en el Museu de Prehistoria de Valencia.

Guerrero de Moixent. Foto cortesía del Museu de Prehistoria de Valencia

Guerrero de Moixent. Foto cortesía del Museu de Prehistoria de Valencia

Esta clase V presenta 18 cuños de anverso y 17 cuños de reverso, cuyos enlaces nos dan 23 tipos, del 69 al 91.

Villaronga reconoce que es la clase de la que nos faltan más cuños y de la cual conocemos menos combinaciones, siendo la mayoría de un solo enlace.

El único tesorillo documentado en el que han aparecido denarios de esta clase V es en el tesorillo de Arcas (TMPI nº 92) (En cambio representación de las anteriores la tenemos en diversos tesoros, lo que nos proporciona mucha más información). En concreto, de este tipo, el 73, Villaronga menciona 7 ejemplares de los 44 Ikalkusken que pudo estudiar de este tesorillo.

Aunque la primera referencia a este hallazgo la hizo este autor en su obra de 1962 (“Los denarios con leyenda Icalguscen”, Barcelona, 1962), este tesorillo fue publicado a modo de reseña por I. Moya Cotillas (Hallazgo numismático de denarios de Icalguscen, Gaceta Numismática 74-75, 1984, 105), donde da una composición de 2000 denarios ibéricos de IKaLKuSKeN, y uno solo romano, Cr 366/1c del 82-81 a.C, que sirve para datar el ocultamiento y relacionarlo con el clima de inestabilidad creado con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.). Tal composición parece a todas luces exagerada, puesto que dice que se dispersó por el comercio numismático madrileño y este hecho habría llamado la atención de coleccionistas y estudiosos.

Aquí os muestro otro ejemplar, de los mismos cuños que el que nos ocupa, cuyo reverso es precisamente el que viene fotografiado en la lámina V de la obra “Els denaris ibèrics d´Ikalkusken”, con el número 46. Procede de Vico, subasta-136. Pesa 3,72 g y su eje de cuños es a las 4h, muy distinto del anterior que era a la 1h.

106 marca de agua

 

 

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Tesorillo de Almadenejos

Torques del tesorillo de Almadenejos

Torques del tesorillo de Almadenejos. Foto F.Chaves

El 22 de octubre de 1976 ingresaron en el Museo Provincial de Ciudad Real un torques y un brazalete de plata procedentes de un hallazgo casual ocurrido en un lugar no determinado de la “Finca las Navas”, del municipio de Almadenejos, en Ciudad Real. Junto a ellos aparecieron unos doscientos o trescientos denarios contenidos al parecer en un recipiente también de plata que resultó destruido.

 

Brazalete del tesorillo de Almadenejos

Brazalete del tesorillo de Almadenejos. Foto: F.Chaves

 

La primera publicación al respecto fue obra de Mª José Patiño y Mª del Castillo González Garrido, en 1985, en “Torques y brazalete de la Finca Las Navas, Almadenejos, Ciudad Real“, Oretum I, pp 241-249, en el que describen y estudian dichas piezas de orfebrería que están depositadas en el citado Museo de Ciudad Real.

Según fuentes del http://www.ceres.mcu.es el conjunto se descubrió bajo una piedra, y habría otro torques similar, en paradero desconocido.

En 1987, Alberto Canto García publica “Sobre un hallazgo de denarios en Almadenejos (Ciudad Real)“, en Oretum III, pp 292-317, donde relata que tras el hallazgo de estas joyas fueron apareciendo una serie de monedas pertenecientes al mismo tesorillo y que afortunadamente algunas pudieron ser adquiridas por el Museo de Ciudad Real y otras, en poder de particulares, ser examinadas, estudiadas y fotografiadas para su trabajo, sin descartar que aún pudieran ir saliendo a la luz más cantidad.

En total estudió 103 ejemplares, que se distribuyen así:

  • 100 denarios republicanos romanos, el último RRC 329/1a, datado el 100 a.C.
  • 1 victoriato (RRC 112/1)
  • 1 ARSAOS
  • 1 IKaLKuSKeN

Por último, Francisca Chaves Tristán, en su obra “Los Tesoros en el sur de Hispania” de 1996, nos da la referencia de este tesoro adjudicándole el nº 26 de su repertorio. Señala que de los 200 o 300 denarios encontrados se estudiaron 103, de los que 27 están en el Museo de Ciudad Real y el resto en manos de particulares. Realiza una revisión del conjunto estudiado y publica las fotografías de los 103 ejemplares reproduciendo los clichés utilizados en la revista Oretum III. Recomiendo desde aquí su libro, imprescindible en cualquier biblioteca especializada en moneda hispana antigua.

Este tesorillo no viene citado en la obra “Tresors Monetaris de la Península Ibèrica anteriors a August” (TMPI) de Villaronga.

Vamos a intentar analizar un poco más en detalle los dos denarios ibéricos mencionados.

Denario de ARSAOS, perteneciente al tesorillo de Almadenejos. Foto: F.Chaves

Denario de ARSAOS, perteneciente al tesorillo de Almadenejos. Foto: F.Chaves

El ejemplar de la ceca de leyenda ARSAOS pertenece al tipo ACIP-1655, de peinado con abundantes rizos. Sería acuñado en la segunda mitad del siglo II a.C. Su  peso es de 3,91 g y tiene el eje de cuños a las 12h. No se conserva en el Museo de Ciudad Real, sino que permanece en manos particulares.

 

Denario de IKaLKuSKeN, perteneciente al tesorillo de Almadenejos. Foto: F.Chaves

Denario de IKaLKuSKeN, perteneciente al tesorillo de Almadenejos. Foto: F.Chaves

El ejemplar de la ceca de leyenda IKaLKuSKeN es de la clase III de Villaronga tipo 37 (A.17/ R.23). Su peso es de 3,72 g y su eje de cuños a las 2h. (Parece que Chaves ha corregido los datos proporcionados por A. Canto, que eran 3,74 g y eje a la 1h). La moneda se encuentra depositada en el Museo de Ciudad Real con el nº de registro 87-82-351. 

 

Respecto a los denarios romanos republicanos, ya he comentado que el más reciente es el ejemplar de la familia Cornelia del tipo Crawford 329/1a, LENT MAR F (Lentulus Marceli F) fechado en el 100 a.C, lo que da fecha al ocultamiento, que sería por tanto anterior a las guerras sertorianas (80-72 a.C). Los más antiguos son tres ejemplares anónimos, con dioscuros sin leyenda ni símbolo, catalogados entre RRC 44 y RRC 198, y datados entre el 211 y el 157 a.C. El victoriato es un RRC 112/1, del 206-195 a.C.

Denario romano RRC 329/1a idéntico al del tesorillo pero no perteneciente al mismo. Ars Classica auction 40, lote 440.

Denario romano RRC 329/1a idéntico al del tesorillo pero no perteneciente al mismo. Ars Classica auction 40, lote 440.

 

Alberto Canto, en el enlace citado anteriormente, realiza un interesante estudio de los mismos agrupándolos por intervalos de fechas. En primer lugar hay que tener en cuenta que sólo se ha podido estudiar parte del hallazgo (la mitad de los ejemplares como mucho), por lo que los resultados han de ser interpretados con cautela.

 

  • 6 ejemplares se pueden datar entre el 211 y el 180 a.C.
  • Hay ausencia de ejemplares entre el 180 y el 160 a.C.
  • 10 ejemplares van del 160 al 140 a.C.
  • 43 ejemplares van del 140 al 120 a.C.
  • 42 ejemplares van del 120 al 100 a.C.

No hay ningún ejemplar con cuños repetidos.

Almadenejos (Ciudad Real)

Almadenejos (Ciudad Real)

Respecto al lugar de aparición, es interesante recordar que Almadenejos es hoy una pequeña población de unos 500 habitantes cuyos yacimientos de cinabrio ya eran mencionados en el siglo IV a.C. por los griegos y cuyas minas continuaron siendo explotadas por los romanos hasta finales de su Imperio. Parece ser que está además en plena ruta de una calzada romana.

 

Quiero dar las gracias a mis amigos Rosae (administrador de http://www.denarios.org y responsable del blog http://www.divoprobo.org) y Mapila (responsable de la web http://www.tesorillo.com), porque siempre están dispuestos a ayudar y echar una mano.
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Colección Barril

La colección Barril, hoy dispersada, fue un importante y renombrado conjunto de moneda española que abarcaba prácticamente todas las épocas. Fue iniciada por José, un comerciante textil barcelonés afincado en Zaragoza, y continuada por su hijo Rafael.

Camisería BarrilJosé Barril Aymar nació en Barcelona en 1851. De joven decidió ir a París a estudiar corte de camisería, y tras su período de aprendizaje y formación volvió a España y se decidió a abrir, en 1875, una tienda en Zaragoza con el nombre de “Camisería Francesa”, que hizo inscribir en el mármol del suelo de la entrada al establecimiento. Tuvo un gran éxito, y en sólo cinco años consiguió el título de “Camisero de la Casa Real”, logro de especial mérito tratándose de un negocio de fuera de Madrid.

Coleccionista de diversas materias como sellos, carteles de toros, cajas de cerillas, etc… acabó convirtiéndose en un experto numismático, de modo que incluso aprovechó parte de la fachada de su comercio, en el Paseo de la Independencia 10, para esos fines. Llegó a elaborar un pequeño catálogo en el que ofrecía en venta las monedas que tenía repetidas: “Catálogo de las monedas en venta de D. José Barril, Independencia 10, Zaragoza, 1892“. En blognumismatico.com Adolfo Ruiz Calleja realiza un interesante análisis del mismo.catalogo venta

También participó activamente en la promoción del ferrocarril de Canfranc, utilizando su establecimiento como punto de recogida de adhesiones al proyecto.

Medalla conmemorativa de la inauguración del ferrocarril de Canfranc. Vico Subasta 144

Medalla conmemorativa de la inauguración del ferrocarril de Canfranc. 1882. Vico Subasta 144

Al tener un negocio de fama en una ciudad de provincias, que además utilizaba para la compra y venta de monedas, no le resultó difícil tener ocasión de adquirir diversos hallazgos de tesorillos de la época, como el de Azuara de 1891 (Azuara II), consistente en casi 400 denarios de BoLSKaN, 9 de BeLIKiOM y 1 denario romano republicano de Servilia (Cr-328/1), o el de la casa de la calle de la Paloma (de Zaragoza), formado por 840 dineros de Sancho Ramírez, tal y como nos relata Pujol i Camps en “Numismática antigua de Aragón” en diciembre de 1891.

En opinión de M. Beltrán es muy posible que también se hiciese con al menos parte del tesorillo de Híjar, pues considera que el lote que estudió Villaronga estaba en ese momento en manos de uno de sus descendientes.

Ejemplar nº 6 de la lámina XLIV del vol V de La Moneda Hispánica

Ejemplar nº 6 de la lámina XLIV del vol V de La Moneda Hispánica

A. Vives en “La Moneda Hispánica” Vol V, lámina XLIV,  muestra un ejemplar de denario de BeLIKiO/BeL y señala que formaba parte de la colección Barril.

Fue uno de los corresponsales en España (junto a Valentín Gil y a Manuel R. de Berlanga) de los hermanos Francesco y Ercole Gnecchi, de Milán, que realizaron varias ediciones de una obra sobre las principales colecciones numismáticas del Mundo, la “Guida numismatica universale“, 1886, cuya cuarta edición, de 1903, podéis descargaros y leer.

Uno de sus hijos, Emilio, que murió con 23 años, era aficionado también a las filatelia, y participó en el Primer Congreso Filatélico Español que se celebró en Zaragoza en el marco de la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

Foto del Primer Congreso Filatélico Español. Zaragoza 1908. Emilio Barril es el primero por la dcha de la última fila. Foto cortesía Asun.

Foto del Primer Congreso Filatélico Español. Zaragoza 1908. Emilio Barril es el primero por la dcha de la última fila. Foto: cortesía Asun Villalba Barril

Rafael Barril Figueras (1884-1936). Foto cortesía Asun.

Rafael Barril Figueras (1884-1936). Foto: cortesía Asun Villalba Barril

De los seis hijos que tuvo sólo uno le sobreviviría a su fallecimiento en 1924. Sería, además, el único que llegó a tener descendencia. Se trataba de Rafael Barril Figueras (1884-1936). Él heredó la colección al fallecer su padre y la enriqueció aún más. Era ingeniero industrial, pero obtuvo plaza de inspector de Hacienda en Valencia y se trasladó allí a vivir.

Su colección fue tan importante que fue presentada en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. Allí se pudo contemplar un lote de 737 monedas “griegas, autónomas y coloniales” en su mayoría de bronce y algunas de plata, de su propiedad.

Aunque también contaba con monedas extranjeras, su colección estaba centrada en la moneda antigua y en la española de todas las épocas: piezas griegas, romanas, ibéricas, bizantinas, visigodas, árabes, medievales, y desde los RRCC a los Borbones.

A Rafael Barril le mataron al comienzo de la Guerra Civil, en octubre de 1936. Parte de sus monedas las guardaron en el Banco de Valencia, y las demás las escondieron enterrándolas bajo un lavadero en una masía de un conocido, en Navaixes (Castellón). Al finalizar la contienda fratricida pudieron recuperarlas.

Foto 18-02-16 14 56 59Su viuda, María Dosset, y sus cuatro hijos Pilar, Carmen, Asunción y Rafael, volvieron a Zaragoza para hacerse cargo de la camisería. Las monedas las guardó en un mueble monetario, en su casa, durante años. Al fallecer María, los cuatro herederos se las repartieron con el asesoramiento de Juan Almirall Barril, que además de pariente era numismático. Una de las hermanas le compró a otra su parte. La otra las conservó en su poder hasta que a los 78 años decidió repartir su herencia entre sus tres hijos, por lo que le encomendó a la pequeña la tarea de vender la colección. Ésta, de nombre Asun, finalmente se puso en manos de la prestigiosa casa Áureo que la acabó vendiendo en dos subastas distintas. Destacaban una pieza de dos escudos de Isabel II, un florín valenciano de Fernando el Católico, 8 escudos de Luis I acuñado en Segovia, etc…

Denario de la ceca de leyenda SESARS. Col. Francis. Ex-Barril, Ex-Áureo.

Denario de la ceca de leyenda SESARS. Colección Francis. Ex-Barril, Ex-Áureo.

En la segunda de estas subastas, la celebrada el 20 de diciembre de 2000, tuve la ocasión de participar pujando mediante orden enviada por correo, y la suerte de adjudicarme uno de los dos lotes que pujé , en concreto un denario de SESARS. Al habla de nuevo con Asun, ésta me indicó que asistió presencialmente en sala a la misma, en Barcelona, y que llevaba anotados los lotes que correspondían a los ejemplares de su colección. Y me comunicó la grata noticia de que ese denario de SESARS era precisamente uno de ellos.

Por estilo, vemos que es uno de los de las primeras emisiones de denarios de esta ceca, conservando algún rizo de gancho (por encima de la patilla), y con bastante similitud de estilo con los primeros de BoLSKaN, de leyenda curva también. Aunque no se aprecia bien, me inclino a pensar que es del tipo ACIP-1401, sin línea debajo de la leyenda. Estaría datado hacia mediados del siglo II a.C.

Volviendo al reparto y destino de la colección de Rafael Barril, el resto fue para el hijo, también llamado Rafael, que la subastó asimismo en Áureo unos meses después, en vista del éxito obtenido. Con la excepción de algún ejemplar, como el que tuve la fortuna de adjudicarme, el grueso de la sección de moneda ibérica se quedó en manos de la hija llamada Carmen, y ha de ser sin duda muy importante pues al parecer se la solicitó el Museo Arqueológico para una exposición, además de que hay referencias de piezas suyas en los estudios de Villaronga. Me habría gustado mucho recabar más datos, en concreto acerca de los denarios ibéricos que formaban parte de esta excepcional colección numismática, ya que son los protagonistas de este blog. Para ello, he intentado ponerme en contacto con su heredero, pero no lo he conseguido. No pierdo la esperanza, y si en algún momento lo desea, estaré encantado de editar y ampliar esta entrada con su valiosa aportación.

Camisería

Quiero dar las gracias a Adolfo Ruiz Calleja por permitirme tomar información de su excelente blog http://www.blognumismatico.com para elaborar esta entrada, así como a Asun por su gentileza y su paciencia en facilitarme datos y fotos. Sin ambos hubiese sido imposible elaborar este pequeño artículo, y mucho menos haberme llevado la agradable sorpresa de poder trazar el “pedigrí” de ese denario de SESARS.

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Tesorillo de Híjar

Leandre Villaronga (1919-2015)

Leandre Villaronga (1919-2015)

En 1968 Villaronga publicó “En torno a un hallazgo de denarios de Beligio”, en Ampurias XXX, pp.225-236. En este artículo relata que ha tenido la ocasión de examinar un lote de denarios, la mayoría de BeLIKiOM, “gracias al espíritu científico que siente por la numismática su actual propietario”, que fueron adquiridos en el siglo XIX por un antepasado de éste, y que procederían de Híjar (Teruel).

Parece ser pues que se trataba de una persona con interés por la numismática y con relaciones con los investigadores de la época, por lo que resultaría lógico que lo hubiese puesto en conocimiento de personalidades como Delgado o Pujol i Camps (posiblemente estemos hablando de José Barril, como veremos más tarde).

Hay que decir que Villaronga no reproduce con total exactitud las palabras con las que Delgado describe originalmente el hallazgo de Azuara de 1865, pues dice “unos 300 denarios ibéricos de los que 87, entre 90 examinados, eran de BeLIKiOM“, cuando debería decir monedas celtibéricas (sin especificar si de plata o de bronce). De este modo identifica así este lote de denarios que ha tenido ocasión de estudiar con el citado hallazgo de 1865 y que he denominado “Tesorillo de Azuara I”. Es posible que se trate realmente del mismo aunque hay factores que hablan a favor y otros en contra, pues si bien es cierto que “por su composición (…) encaja perfectamente con el hallazgo que ahora nos ocupa”, la localización que le relatan difiere.

No duda este autor de que el conjunto que pasará a analizar se trataría de un hallazgo, debido a que cien años después el propietario lo seguía “guardado celosamente, sin incluirlo en su colección numismática, a excepción de algunas piezas. Pueden faltar también otras, que se han podido vender en estos años. Hemos prescindido, pues, de ellos y estudiaremos sólo los que con toda seguridad proceden del hallazgo, y aunque por ello no estudiemos el tesorillo completo evitamos así falsas atribuciones e interpolaciones“.

En concreto, se trata 253 denarios ibéricos, de los que 223 son de BeLIKiOM y 30 de BoLSKaN. Desecha otro 9 denarios de BoLSKaN de la colección, pues no tienen atribución segura.

  • 77 BeLIKiO / BeL , que se reparten así: 22 son ACIP-1430 (es decir con restos de rizos de gancho) y 55 son ACIP-1431, (sin rizos de gancho, sólo arcos concéntricos).
  • 146 BeLIKiOM / Be (ACIP-1432).
  • 4 BoLSKaN tipo Jenkins I (ACIP-1413) (uno de ellos incuso).
  • 9 BoLSKaN tipo Jenkins II-III (ACIP-1417).
  • 17 BoLSKaN tipo Jenkins IV (ACIP-1423) , de los que 11 son tipo PrePalenzuela y 6 son tipo Palenzuela.

Fotografió todos los ejemplares (salvo tres del grupo ACIP-1432) y tomó sus ejes de cuños, pero no pudo pesarlos. Es precisamente el estudio de este tesorillo el que permite a Villaronga establecer esos tres grupos en la clasificación de los denarios de BeLIKiO, así como asignarles una cronología.

Híjar (Teruel) (foto: hijar.com.es)

Híjar (Teruel) (foto: hijar.com.es)

Así como por su composición vemos que podría encajar con el tesorillo de Azuara I, el propietario relata que “parece proceder de Híjar”. Creo que no podemos afirmar ni negar nada con seguridad, pero es significativo que cuando Villaronga publica en 1993 su “Tresors Monetaris de la Península Ibèrica” (TMPI) lo cataloga ya como de Híjar, diferenciándolo de los de Azuara, y asignándole el nº 106 de su repertorio, encuadrándolo entre los ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.) y compuesto exclusivamente por denarios ibéricos. (Hay que hacer notar que hay una errata en esta obra al especificar su composición, pues he podido comprobar que la relación que señala ha de referirse a tipos y no a ejemplares, como dice).

Es muy posible que el propietario de este lote sea descendiente de José Barril, según recoge Rodríguez Casanova la opinión de M. Beltrán (“da noticia Delgado de un gran depósito con monedas de esta ceca (Belikiom) en las inmediaciones de Béjar algunos años antes de la publicación de su obra. Para Beltrán esta adscripción es un claro error, posiblemente por Híjar. Parte de este hallazgo de Híjar, consistente en un depósito de denarios, habría formado parte de la colección Barril”). Villaronga, eso sí, no da la identidad del propietario en su publicación, pero no resultaría extraño que al final hubiera trascendido en los círculos numismáticos.

 

A. Delgado: "Nuevo método..." Tomo I, p.73

A. Delgado: “Nuevo método…” Tomo I, p.73

Delgado es quien primero cita este hallazgo, aunque como tesorillo de Béjar, en su obra “Nuevo método de clasificación de las Medallas Autónomas de España”, en 1871, hablando de su “Sexto grupo= Celtibérico”:  “Estas monedas se encuentran frecuentemente en las provincias ya mencionadas y de las más comunes que llevan leyenda BeLIKiOM se encontró un gran depósito en las inmediaciones de Béjar, hace pocos años” (tomo I, p.73).

Gómez-Moreno recoge la noticia de Delgado en su “Notas sobre Numismática Hispana”, de 1949, donde dice, hablando de los denarios de Beligion, que “constituían un gran depósito descubierto en Béjar” (p.183).

Todos los autores están hoy de acuerdo en que se trata de un error, de Béjar por Híjar. Resulta ciertamente poco probable que tal cantidad de denarios de Belikiom apareciesen a tanta distancia de su lugar de acuñación, considerando la relativa rareza de los mismos. A mí lo que me extraña es que Delgado dijese “… de las más comunes que llevan leyenda BeLIKiOM…”, pues en realidad no son denarios nada corrientes. Sin embargo, hay que considerar que se está refiriendo a las monedas del que él denominaba “grupo celtibérico”.

En cuanto a la clasificación y cronología de los denarios de Belikiom, siguiendo de nuevo a Villaronga, tendríamos las tres variantes descritas antes, datadas como siguen:

  • ACIP-1430: leyenda BeL / BeLIKiO, con algún rizo de gancho en el busto del anverso. Datado hacia el último tercio del siglo II a.C.
  • ACIP-1431: leyenda BeL / BeLIKiO, sin rizos de gancho en el busto del anverso. Datado también hacia el último tercio del siglo II a.C., inmediatamente después del ACIP-1430.
  • ACIP-1432: leyenda Be / BeLIKiOM, datada ya en el primer tercio del siglo I a.C
ACIP-1430, ACIP-1431 y ACIP-1432, no pertenecientes al tesorillo.

ACIP-1430, ACIP-1431 y ACIP-1432, no pertenecientes al tesorillo.

 

Como ya he dicho, fotografió todos los ejemplares (salvo tres, del grupo ACIP-1432) y tomó sus ejes de cuños, pero no pudo pesarlos.

En su exhaustivo estudio llega a interesantes conclusiones, entre las que yo destacaría las siguientes:

  • Aprecia que en las emisiones más modernas, tanto de BoLSKaN como de BeLIKiOM, aumenta la irregularidad de la posición de los cuños.
  • Deduce que no se acuña simultáneamente ninguno de los tres grupos de denarios de Beligio, pues no encuentra ningún enlace de cuños entre ellos (es decir, ningún cuño utilizado en uno de los grupos es utilizado para acuñar denarios de alguno de los otros dos).
  • Es más abundante el número de cuños de reverso que de anverso, como es norma general.
  • Establece una ordenación cronológica deducida a partir del análisis comparativo del número de cuños, la combinación de cuños y el número de ejemplares. Así, por ejemplo, en el que denomina grupo III de Beligio (o sea, ACIP-1432), vemos que para 143 denarios fotografiados hay sólo 15 combinaciones de cuños (es decir, 15 tipos), lo que indica que desde su acuñación hasta su ocultamiento hubo de transcurrir poco tiempo. Y en cambio en el grupo I (ACIP-1430) hay también 15 combinaciones, pero para un total de 22 ejemplares, lo que implicaría que tuvieron tiempo de dispersarse después de su acuñación hasta el momento de su depósito.
  • Encuentra una estrecha relación entre el estilo de los BoLSKaN Jenkins I y los BeLIKiO I (ACIP-1430), pues ambos presentan restos de rizos de gancho y peinado parecido. Piensa que pueden ser emisiones coetáneas.

Podéis disfrutar del artículo original así como ver las fotografías (de baja calidad, lo habitual en las publicaciones de la época) y las tablas que realizó el inigualable estudioso catalán haciendo click en el siguiente enlace: “En torno a un hallazgo de denarios de Beligio”.

Otras deducciones las obvio aquí, algunas por haber quedado ya superadas, como cuando especula con la localización de la ceca. Pero es muy interesante su trabajo y merece la pena leerlo. Se trata de un excelente estudio aplicando la metodología científica al campo numismático. Respecto a la ubicación de Beligio, me remito a lo dicho en la entrada sobre los tesorillos de Azuara: hoy se considera como bastante probable su localización en el yacimiento de el Piquete de la Atalaya, en Azuara.

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Tesorillos de Azuara

Tres son los tesorillos que clásicamente se han documentado como hallados en la localidad de Azuara (Zaragoza), todos ellos en la segunda mitad del siglo XIX, y con interpretaciones muy confusas en cuanto a sus circunstancias y composición. He podido conseguir la bibliografía original de todos ellos y voy a intentar clarificar un poco el asunto.

Jacobo Zóbel de Zangróniz (1842-1896). Foto: Filipinas Heritage Library website

Jacobo Zóbel de Zangróniz (1842-1896). (foto: Filipinas Heritage Library website)

El primero de ellos fue mencionado por Jacobo Zóbel de Zangróniz en su “Estudio histórico de la moneda antigua española desde su origen hasta el imperio romano” de 1878, donde señala en la p.198 que “… en Zuera, pueblo situado cerca del sitio de la antigua Gallicum, entre Huesca y Zaragoza, se desenterraron por 1860 unos noventa ases, todos de Gallicum (leyenda BeLIKiOM), a excepción de uno de Osca (leyenda BoLSKaN). Ambos casos (se refiere también a otro hallazgo en Tarragona del que había escrito unas líneas antes y que no es del ámbito de nuestro interés) dan derecho a suponer que la moneda encontrada fue batida, si no en el mismo sitio del hallazgo, al menos a muy corta distancia de él. Vése, pues, que el lugar de hallazgo de la moneda solo merece importancia cuando se hace en cantidad y circunstancias dadas …”. Como vemos Zóbel localiza el hallazgo en Zuera, pero varios autores creen que es un error, como veremos más tarde, y que se trataría de Azuara, a 80 km al sur.

Antonio Delgado (1805-1879). Foto: www.rabida.uhu.es

Antonio Delgado (1805-1879). (foto: http://www.rabida.uhu.es)

El segundo se debe a Antonio Delgado, en “Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España”, vol. III, p.317 y 318 (1876) donde dice, refiriéndose a la población de Aliaga: “No lejos de aquí, en Azuera, al S. de Belchite, se encontraron hacia el año de 1865 en un depósito cerca de 300 monedas celtibéricas, de las cuales nuestro respetable amigo el sr. Otín examinó más de 90 y de ellas 87 eran de las que llevan la leyenda objeto de estos apuntes (se refiere a BeLIKiOM). Véase como nuestras observaciones de procedencia, vienen a confirmar las conjeturas geográficas. Muchas de estas monedas indican que fueron acuñadas en una época relativamente moderna a las demás, pero las hay de plata que estimamos anteriores o por lo menos contemporáneas a la guerra numantina“. Resulta que no existe ninguna localidad con el nombre de Azuera. Existen tanto Azuara como Zuera, pero esta última está al norte y no al sur de Belchite, luego se trata de Azuara.

RRC 328/1 similar al del hallazgo. Col. Rosae.

Cr 328/1 similar al del hallazgo. (Col. Rosae)

Por último, del tercero dice Celestino Pujol y Camps, en el Boletín de la RAH nº XIX, p. 516 y 517, fechando su relato el 3 de diciembre de 1891 y con el título de “Numismática antigua de Aragón“: “En carta particular, desde Zaragoza, ha sido comunicada al Il. sr. Director de esta Academia la noticia de dos hallazgos numismáticos de consideración. Uno de ellos puede quizá servir mañana de antecedente para fijar en definitiva el sitio donde se acuñó la leyenda BeLIKiOM. A mediados del pasado noviembre, en el pueblo de Azuara, provincia de Zaragoza, y en un campo que no contiene rastros de edificación alguna, un labrador, al arrancar las raíces de una higuera, halló en la excavación muy cerca de cuatrocientas Oscas ibéricas de plata (el tan conocido argentum oscense), una moneda consular de Servilia, y hasta nueve denarios también ibéricos, y flor de cuño, de dicha leyenda BeLIKiOM, con las dos variedades Be y BeL en el anverso. Este hallazgo debe relacionarse con los ocurridos en 1860, consistentes en noventa Oscas con dicha leyenda, que consigna Zóbel, y el de ochenta denarios que examinó el sr. Otín y nos relata el sr. Delgado, aunque el conjunto de todos no evidencia si estas monedas fueron batidas en Iolugum del Ravenate o en Gallicum del Itinerario de Antonino. La moneda de Servilia que da época al hallazgo es la siguiente: Anv. cabeza galeada de Pallas mirando a derecha. Rev. P. SERVILL M F , Victoria con una palma en la mano, corriendo hacia la derecha en una biga; debajo de ella P (Cohen, lámina, Servilia 6). (…) Falta añadir que las monedas (…) fueron adquiridas por D. José Barril, coleccionista de Zaragoza“. Aclarar que el segundo de los hallazgos que menciona al principio era de moneda medieval de Sancho Ramírez, y apareció en el casco urbano de Zaragoza. Por otro lado, por la descripción el denario romano sería el RRC 328/1, datado en el 100 a.C.

Azuara (Zaragoza). (Foto: archivo aymto. de Azuara)

Azuara (Zaragoza). (foto: archivo ayto. de Azuara)

 

Recapitulando: estos tres hallazgos han dado lugar a diversas interpretaciones deducidas por los más importantes estudiosos. Algunas de ellas con poca base, o debidas a simples suposiciones o, peor aún, a correcciones a conveniencia de lo que otros han dicho. Según mi opinión, que no tiene por qué ser la correcta, tenemos:

Tesorillo de Zuera (1860): En el primer hallazgo Zóbel señala, sin posibilidad de errata, que sucedió en Zuera y en 1860, y consistía en “unos 90 ases”, todos de BeLIKiOM excepto 1 de BoLSKaN. Sitúa correctamente Zuera entre Huesca y Zaragoza, y sólo habla de ases, no de plata. No encuentro razones para interpretar algo distinto.

Sabemos además que en 1861, Tomás Gómez de Arteche Lombillo, de Zaragoza y miembro de la RAH, dona al monetario de esta institución treinta monedas de diversas épocas y metales, y entre ellas, trece bronces celtibéricos: 9 de BeLIKiOM, 1 de SEKiA y tres frustras. Al recibirlas Delgado comenta que “el considerable número de monedas de BeLIKiOM (él lee Oligum o Iolugum) que remite el sr. Lombillo y el estado casi idéntico de conservación de las mismas hacen creer que fueron encontradas todas juntas , y como el que suscribe tiene noticias de que en Azuara, cerca de Belchite, ocho leguas al SE de Zaragoza (creo que Delgado corrige sin fundamento la localización señalada por Zóbel), se descubrieron en el año 1860 una porción considerable de monedas celtibéricas con esta misma leyenda, no duda que procedan de aquel hallazgo” [GN 1861/1 (3)]. Esta información la aporta Isabel Rodríguez Casanova en su, como siempre, excelente revisión bibliográfica de la documentación de la RAH “La documentación del Gabinete de Antigüedades de la RAH y su contribución… “. También señala esta investigadora que las piezas no pueden ser hoy en día identificadas entre los 25 bronces de BeLIKiOM que se conservan en el Monetario de la RAH.

En mi opinión, el tesorillo de Zuera (1860) no contiene denarios, y no hay motivos para interpretar algo distinto a lo descrito por Zóbel, y la donación de Gómez de Arteche no viene sino a confirmarlo.

Denario de leyenda BeLIKiOM / Be, no perteneciente al tesorillo. ACIP-1432.

Denario de leyenda BeLIKiOM / Be, no perteneciente al tesorillo. ACIP-1432.

 

Tesorillo de Azuara I (1865): En el segundo hallazgo, de 1865, Delgado habla de Azuera, al S. de Belchite. Como no existe ninguna Azuera, ha de ser una errata y tiene que tratarse de Azuara, que está efectivamente a 15 km al suroeste de Belchite (y no puede ser Zuera, la otra posibilidad, a casi 80 km al norte). Dice que se encontraron “cerca de 300 monedas celtibéricas” en 1865. Y que Otín examinó más de 90, de las cuales 87 eran de BeLIKiOM. Por último, en una frase confusa, añade “pero las hay de plata” en un contexto (ver arriba el párrafo textual y completo) en el que ya no parece hablar del hallazgo, aunque no puede descartarse. Es decir, no tenemos la seguridad de que se trate de denarios.

Finalmente, Pujol y Camps lía bastante las cosas con varias inexactitudes. En su párrafo “este hallazgo debe relacionarse con los ocurridos en 1860, consistentes en noventa Oscas con dicha leyenda, que consigna Zóbel, y el de ochenta denarios que examinó el sr. Otín y nos relata el sr. Delgado” no caben más incorrecciones. En primer lugar, los hallazgos no ocurrieron ambos en 1860, sino uno en ese año y otro en 1865. En segundo lugar, Zóbel no consigna “noventa Oscas con dicha leyenda”, sino unos 90 ases y todos de BeLIKIoM excepto uno de Osca. Y, por último, en ningún momento relata Delgado que lo que examinó Otín fuesen 80 denarios, sino más de 90 monedas celtibéricas (sin especificar si de plata o bronce) de las que 87 eran de BeLIKiOM. No estuvo muy atinado nuestro ilustre numismático gerundense. Como bien hace notar I. Rodríguez, habría que señalar en su descargo que falleció días después, el 28 de diciembre de 1891, y quizá su estado de salud fuese precario y sus facultades en cierto modo mermadas.

Denario de leyenda BeLIKiO / BeL, no perteneciente al tesorillo. ACIP-1431

Denario de leyenda BeLIKiO / BeL, no perteneciente al tesorillo. ACIP-1430

 

Tesorillo de Azuara II (1891): Lo único fiable del texto de Pujol y Camps antes citado debería ser la carta recibida en la RAH desde Zaragoza que relata el tercer hallazgo que nos ocupa. Éste fue descubierto en noviembre de 1891, en Azuara, por un labrador al arrancar las raíces de una higuera en un lugar sin restos de edificación alguna, y consistía en cerca de 400 denarios de BoLSKaN, 9 denarios “flor de cuño” de BeLIKiOM (tanto la variante Be como BeL) y un denario republicano romano de Servilia, seguramente el RRC 328/1 (datado por Crawford en el 100 a.C.). Aunque Pujol dice “Anv. cabeza galeada de Pallas mirando a derecha”, el busto de Minerva (al ser romana parece más correcto denominarla así) mira a izquierda, y no existe variante que mire a derecha entre las 215 descritas por Crawford con el reverso que señala, luego ha de tratarse de una errata. Las monedas fueron adquiridas por D. José Barril, coleccionista de Zaragoza.

Ejemplar nº 6 de la lámina XLIV del vol V de La Moneda Hispánica

Ejemplar nº 6 de la lámina XLIV del vol V de La Moneda Hispánica

Antonio Vives y Escudero, en “La Moneda Hispánica”, muestra un ejemplar de un denario de BeLIKiO / BeL, indicando que formaba parte de la colección Barril, de Zaragoza (según hace constar en el vol.II, p.105). Es incluso posible que pertenezca al hallazgo que nos ocupa.

Se trata de este modo del único de los tres que contenía con total seguridad denarios ibéricos.

 

ACIP-1431. Vico Subasta 124

ACIP-1431, no perteneciente al tesorillo. (Col. Numisma, ex-Vico Subasta 124)

 

En 1968 Villaronga publicó “En torno a un hallazgo de denarios de Beligio”, Ampurias XXX, pp.225-236. En este artículo reproduce con poca exactitud las palabras con las que Delgado describe originalmente el hallazgo de 1865, pues dice “unos 300 denarios ibéricos de los que 87, entre 90 examinados, eran de BeLIKiOM“, cuando debería decir monedas celtibéricas (no sabemos si de plata o de bronce). Su intención es poder identificar así el lote de denarios que ha tenido ocasión de estudiar con el citado hallazgo de 1865 y que he denominado “Tesorillo de Azuara I”. Es posible que se trate realmente del mismo aunque hay factores que hablan a favor y otros en contra, pero es cierto que “por su composición (…) encaja perfectamente con el hallazgo que ahora nos ocupa”, si bien la localización difiere.

El por entonces propietario del lote relata a Villaronga que los denarios que le muestra fueron adquiridos en Zaragoza en el siglo XIX por un antecesor suyo, y que procederían probablemente de Híjar (Teruel). Parece ser que se trataba de una persona con interés por la numismática y con relaciones con los investigadores de la época, por lo que resultaría lógico que lo hubiese puesto en conocimiento de Delgado y de Pujol y Camps, y entonces encajaría con el que éstos citan, según Villaronga. No duda este autor de que el conjunto que pasará a analizar se trataría de un hallazgo, debido a que cien años después el propietario lo seguía “guardado celosamente, sin incluirlo en su colección numismática, a excepción de algunas piezas. Pueden faltar también otras, que se han podido vender en estos años. Hemos prescindido, pues, de ellos y estudiaremos sólo los que con toda seguridad proceden del hallazgo, y aunque por ello no estudiemos el tesorillo completo evitamos así falsas atribuciones e interpolaciones“.

En definitiva, se trata 253 denarios ibéricos, de los que 223 son de BeLIKiOM y 30 de BoLSKaN. Desecha otro 9 denarios de BoLSKaN de la colección, pues no tienen atribución segura.

  • 77 BeLIKiO / BeL , de los que 22 llevan restos de rizos de gancho (ACIP-1430) y 55 no, sólo arcos concéntricos (ACIP-1431).
  • 146 BeLIKiOM / Be (ACIP-1432).
  • 4 BoLSKaN tipo Jenkins I (ACIP-1413) (uno de ellos incuso).
  • 9 BoLSKaN tipo Jenkins II-III (ACIP-1417).
  • 17 BoLSKaN tipo Jenkins IV (ACIP-1423) , de los que 11 son tipo PrePalenzuela y 6 son tipo Palenzuela.

Así como por su composición podría encajar con el tesorillo de Azuara I, su procedencia viene citada como de Híjar. Creo que no podemos afirmar ni negar nada con seguridad. Sobre este tesorillo trataré en una entrada aparte. Es posible que el propietario de este lote sea descendiente de José Barril, según recoge Rodríguez la opinión de M. Beltrán (“da noticia Delgado de un gran depósito con monedas de esta ceca (Belikiom) en las inmediaciones de Béjar algunos años antes de la publicación de su obra. Para Beltrán esta adscripción es un claro error, posiblemente por Híjar. Parte de este hallazgo de Híjar, consistente en un depósito de denarios, habría formado parte de la colección Barril”). Villaronga al menos no identifica nunca al propietario en su publicación, pero sería normal que al final trascendiera.

En cuanto a la clasificación y cronología de los denarios de Belikiom, siguiendo de nuevo a Villaronga, tendríamos las tres variantes descritas antes, datadas como siguen:

  • ACIP-1430: leyenda BeL / BeLIKiO, con algún rizo de gancho en el busto del anverso. Datado hacia el último tercio del siglo II a.C.
  • ACIP-1431: leyenda BeL / BeLIKiO, sin rizos de gancho en el busto del anverso. Datado también hacia el último tercio del siglo II a.C., inmediatamente después del ACIP-1430.
  • ACIP-1432: leyenda Be / BeLIKiOM, datada ya en el primer tercio del siglo I a.C.
Denario de leyenda BeLIKiOM / Be. ACIP-1432. (Col. Numisma)

Denario de leyenda BeLIKiOM / Be. ACIP-1432. (Col. Numisma)

 

detalle del denario anterior

detalle del denario anterior

Francisco y Miguel Beltrán Lloris estudiaron el yacimiento de Cabezo de Alcalá de Azaila y revisaron los hallazgos conocidos que contenían monedas de BeLIKiO, y pensaron que podría corresponder con su ceca emisora. Sin embargo hoy se admite como bastante probable la localización de Beligiom en el Piquete de la Atalaya, en Azuara. Se trata de un yacimiento situado en dos grandes elevaciones de terreno separadas por un barranco, cerca del río Cámaras, cuya máxima expansión se sitúa hacia los siglos II y I a.C. y que debió ser destruido con motivo de las guerras sertorianas.

casco romano (siglo I a.C) tipo montefortino C, hallado en el Piquete de la Atalaya. (foto Museo de Zaragoza)

casco romano (siglo I a.C) tipo montefortino C, hallado en el Piquete de la Atalaya. (foto Museo de Zaragoza)

Dado a conocer en 1972 por M. Martín-Bueno y T. Andrés, fue F. Burillo en 1978 quien propuso su identificación como la ciudad de Beligiom. También J. Paz e I. Aguilera han estudiado sus materiales. A destacar, un casco del tipo Montefortino C, con un cubrenucas pequeño y un apéndice superior con un remate troncocónico. Guarda cierto parecido con el representado sobre la cabeza del jinete del reverso de la pieza anterior, aunque el de éste parece tener una visera más gruesa y en toda su circunferencia (aunque he de decir que no conozco ningún casco así en hallazgos arqueológicos de la Península y puede ser una licencia del abridor de cuños).

Yacimiento del Piquete de la Atalaya (Azuara). (foto J.A. Gimeno)

Yacimiento del Piquete de la Atalaya (Azuara). (foto J.A. Gimeno)

No se conoce con seguridad a qué tribu pertenecía Beligio. Es probable que fuese ciudad de los Belos, de etnia celtibérica. Pero por la tipología de sus monedas podría ser suessetana, por su gran parecido a las de Bolskan. Si se confirma la identificación con el yacimiento de Azuara, la primera opción parece la más razonable.

Villaronga en su TMPI clasifica como Tesorillo de Azuara al de 1890 (errata, pues debe ser 1891) publicado por Celestino Pujol i Camps, encuadrándolo entre aquéllos ocultados con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.) con denarios ibéricos y romanos. Da la misma composición, 400 BoLSKaN, 9 BeLIKiOM y 1 romano (Cr 328). Añade la catalogación RRCH 204. Se trata, como vemos, del que he denominado Azuara II.

Almudena Domínguez, en “Medallas de la Antigüedad. Las acuñaciones ibéricas y romanas de Osca”, p.183, en 1991, realiza una adecuada síntesis de estos dos tesorillos de Azuara. Añade que parece ser, según Miguel Beltrán, que otro lote de piezas de plata procedentes de Azuara se habrían vendido en Zaragoza en 1969 a Rafael Barril, hijo de José y continuador de su colección numismática (puedes hacer click en los enlaces para saber lo que cuenta de ellos Adolfo Ruiz Calleja en su estupendo blog).

Isabel Rodríguez Casanova realiza en el 2006 una espléndida revisión de estos tesorillos, como ya he señalado. Uno de las pocas cosas en las que discrepo es cuando señala la posibilidad de que “el hallazgo vendido en Zaragoza en 1969 a la familia Barril (…) podría ser el mismo publicado por Villaronga”. No creo que quepa esa posibilidad, pues éste señala al comienzo de su estudio “Hemos tenido ocasión de examinar gracias al espíritu científico que siente por la numismática su actual propietario un tesorillo de denarios ibéricos compuesto casi en su totalidad por piezas de Beligio, adquirido el siglo pasado (se refiere al XIX) en Zaragoza por un antecesor suyo”.

Tampoco comparto su resumen y clasificación, pues habla de Azuara I, de 1860, compuesto por monedas de bronce, y para mí es de Zuera (tal y como señala Zobel al publicarlo y no veo razón para corregirlo). Para mí el de Azuara I es en cambio el de 1865, publicado por Delgado, y del que no hay seguridad de que se trate de denarios.  Sí estoy de acuerdo cuando denomina Azuara II al de 1891, con más de 400 denarios ibéricos, y también cuando piensa que el publicado por Villaronga sería de Híjar (aunque pueda o no tratarse del mismo Azuara I de 1865).

Por último, tengo noticia de la próxima publicación de un libro titulado “La ceca de Belikiom”, de Eva Collado, fruto de su tesis doctoral. Será una excelente revisión, no tengo ninguna duda, y una agradable novedad para los amantes de la numismática antigua hispana que ya esperamos impacientes.

Quiero dar las gracias a mis amigos Rosae y Numisma por prestarme las imágenes de sus denarios y por estar siempre dispuestos a ayudar. 
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Tesorillo de Lleida

Felipe Mateu i Llopis

Felipe Mateu i Llopis (1901-1998)

En buena parte de la bibliografía numismática se le denomina como “tesorillo de Hostalrich” (Girona). Enseguida entenderéis por qué.

En los años cuarenta del pasado siglo XX parece ser que un campesino encontró, en la provincia de Lleida, un tesorillo compuesto exclusivamente por denarios ibéricos. Se los llevó a un joyero de Terrassa, y de ahí pasó al comercio de Barcelona.

La noticia fue publicada por Felipe Mateu i Llopis en su serie “Hallazgos Monetarios” VI, en el número 13 de la revista Ampurias, de 1951.

Allí, con el número de Hallazgo 444, dice: “Ochenta denarios ibéricos, hallados en Hostalrich, en una vasija, de los que sesenta son de SESARS, diecinueve de ILTiRTaSALIRBaN y uno de ILTiRTa, según me informa el señor Serrano, de Sabadell, en 1949. Firmado: Felipe Mateu y Llopis, junio de 1950.”

Lamentablemente no disponemos de más datos ni tampoco de fotografías de los ejemplares, que se encuentran en paradero desconocido.

Leandre Villaronga

Leandre Villaronga (1919-2015)

Sin embargo, Leandre Villaronga le corregirá posteriormente. En su “Tresors monetaris de la Península Ibérica anteriors a August” de 1993 (TMPI) le asigna el número 42 de su repertorio, encuadrándolo entre aquellos tesoros ocultados a mediados del siglo II a.C., pero su hallazgo lo sitúa en Lleida, y además cambia su composición, remitiendo la explicación a su artículo “Los inicios de la acuñación del denario ibérico” del IX Congreso Nacional de Arqueología de 1965 en Valladolid. Seguramente el eminente numismático barcelonés tuvo acceso a nuevas informaciones fruto de sus pesquisas.

En este importante trabajo, señala que “conviene rectificar su contenido, mucho más abundante, y que se ha diluido en todas las colecciones españolas”. Añade que “su atribución a Hostalrich es consecuencia de la deducción Sesars – Sasserra – Hostalrich, que así citada por Delgado y Heiss ya no creían en ella, pues por su tipología la creían aragonesa. El predominio de los denarios de Sesars hizo que se pensase en Hostalrich”.

Según cuenta, por los años cuarenta del pasado siglo XX apareció en poder de un joyero de Tarrasa un tesoro en forma de masa compacta de denarios, que fueron separados con ayuda de un soplete, lo que provocó daños en algunos. Su composición, por los datos recogidos, cree que sería la siguiente:

  • 2 denarios de KeSE (en el TMPI indica que son 3, no sé si por errata o por rectificación posterior del dato).
  • 3 de ILTiRTa.
  • unos 170 de ILTiRTaSALIRBaN (unos de buen estilo y otros de “arte decadente”)
  • unos 60 de SESARS.
  • 1 denario de BoLSKaN de arte parecido a los SESARS y que supone que podría ser del grupo 0 (leyenda curva).
Denario de la ceca de leyenda SESARS. Subasta Aureo dic-2014.

Denario de la ceca de leyenda SESARS. Subasta Aureo dic-2014.

Reconoce que no ha visto el denario de BoLSKaN, pero que por las referencias sería de módulo grande y buen arte, parecido al de los SESARS, y supone que podría ser uno de los aún inéditos en ese momento, de leyenda curva y al aire, en vez de recta y con línea debajo.

Denario de BoLSKaN de leyenda curva, con línea debajo. Subasta Aureo dic-2014

Denario de BoLSKaN de leyenda curva, con línea debajo. Subasta Aureo dic-2014

De este tesorillo, Villaronga deduce que los denarios de SESARS circularían a la vez que los de ILTiRTaSALIRBaN y KeSE, de los que habría copiado su estilo aunque con menos calidad. Además, aunque el peinado del busto del anverso conserva algunos rizos de gancho, los demás se transforman en pequeñas líneas curvas paralelas. Con su evolución, progresivamente irán perdiendo los rizos de gancho en favor de ellas. Los denarios de leyenda BoLSKaN serían posteriores a ellos, y los referidos de leyenda curva (a los que luego denominará grupo 0, para situarlos cronológicamente como anteriores al grupo I de Jenkins) serán los que enlazarán las emisiones de ambas cecas, pues presentan cuños muy parecidos. 

Denarios de las cecas de leyenda KeSE e ILTiRTaSALIRBaN

Denarios de las cecas de leyenda KeSE e ILTiRTaSALIRBaN

El mismo autor, recientemente fallecido, aporta poco más en su obra “Las monedas ibéricas de Ilerda”, de 1978, donde dice que fue un campesino quien se encontró el tesorillo en la provincia de Lleida y lo llevó a Terrassa, y de allí pasó al comercio de Barcelona. Indica que la cronología no se puede precisar, pero ha de situarse entre los inicios de la acuñación del denario ibérico a principios del siglo II a.C., debido a su composición, y el 133 a.C., debido a la ausencia de ejemplares de la masa monetaria acuñada en el valle del Ebro necesaria para los fines militares de penetración romana en la Meseta.

Ninguno de los denarios cuyas fotos se muestran aquí pertenecen al tesorillo, pues no se conoce ninguna imagen de su composición.

 

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Tesorillo de Salvacañete

Tesorillo de Salvacañete. MAN. (Foto: Santiago López-Pastor)

Tesorillo de Salvacañete. MAN. (Foto: Santiago López-Pastor)

Importantísimo tesorillo de denarios ibéricos y romanos, así como de diferentes objetos de plata, cuyo origen parece ser votivo en lugar de un depósito de platero como a veces se ha considerado. El hallazgo fue descubierto casualmente por el cazador Mariano Martínez Pérez en un lugar indeterminado del municipio de Salvacañete (Cuenca) en 1934. En su gran mayoría pasó al comercio de antigüedades de Madrid, donde los anticuarios Apolinar Sánchez Villalba y Enrique Galera se lo confiaron a D. Manuel Gómez-Moreno, director del Instituto Valencia de Don Juan (IVDJ), con vistas a que realizase las gestiones oportunas para su adquisición por el Estado.

tabla Cabre El primero en publicarlo fue Juan Cabré Aguiló en “El tesoro de plata de Salvacañete (Cuenca)”, en 1936 (AEspA 35, pp 151-159) donde relata que “he tenido la fortuna de estudiar con la atención debida por haberlo tenido en mi poder varios días, gracias a D. Manuel Gómez-Moreno…”.

Tras describir las joyas y objetos de plata, cuenta que había 74 denarios, ibéricos en su mayoría y casi todos flor de cuño, aunque 34 estaban perforados. Da una relación de cecas (ver tabla adjunta), y el resultado final es, curiosamente, de 75.

tabla GomezMorenoGómez-Moreno, en “Notas sobre numismática hispana” de su “Misceláneas” de 1946, da otra relación, que tampoco coincide exactamente, como podemos ver. Señala 10 IKaLKuSKeN (dos más que Cabré), y “más de 50 BoLSKaN”.

Sabemos que durante bastante tiempo el conjunto permaneció depositado el IVDJ, hasta que en marzo de 1941 ingresó en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) como adquisición del Estado. Pero sólo ingresaron 66 denarios, según hace constar Joaquín Mª de Navascués en “Las monedas hispánicas del MAN” vol. II, de 1971 (ver la tabla adjunta con el desglose por cecas).tabla Navascues

El resto seguramente quedó en el IVDJ al ser adquiridos, al parecer, por el propio Gómez-Moreno, su director. Entre ellos, el magnífico denario de leyenda SEKaIZA, único ejemplar conocido con lobo (o leona) tras el busto del anverso.

Pero algunas piezas ya se habían desgajado incluso desde un primer momento del conjunto inicial hallado. Tras terminar la guerra civil, el Gobierno Civil de Cuenca, vía Comisaría General de Excavaciones, requisó un brazalete de plata que fue entregado al MAN en febrero de 1940.

Años más tarde, el 2 de febrero de 1952, y siguiendo con esta azarosa historia, Julián Martínez Pérez (hermano del descubridor) depositó en el MAN para su estudio otra parte del hallazgo, compuesto por 4 denarios de BoLSKaN y tres alhajas de plata, en concreto un arete, un anillo y un brazalete, pero que le fueron devueltos dos semanas después. Dos años más tarde sin embargo, en otoño de 1954, ese lote fue vendido al Estado por Juan Fábregas Cercós, con excepción de dos de las monedas, que han quedado en paradero desconocido.

De todo esto dieron noticia Augusto Fernández de Avilés en “Nuevas piezas de plata del tesoro ibérico de Salvacañete (Cuenca)” en MMAP 15, de 1958 y, años más tarde, Alicia Arévalo et al. en “El origen votivo del tesoro de Salvacañete (Cuenca)” de 1998.

Pero aquí no acaba todo. Finalmente, sabemos que en 1974 los herederos de Josefa Pérez Asensio, tía del descubridor, donaron al Museo de Cuenca dos brazaletes y cuatro denarios más: dos BoLSKaN, un KeSE (perforado) y uno romano republicano (perforado), según informó su Director,  Manuel Osuna Ruiz, en “Nuevas piezas del tesoro de Salvacañete en el Museo de Cuenca” en 1976 (nº exp. AA74/21). 

Salvacañete y ermita de Valdeoña. (Foto A. Asensio)

Salvacañete y ermita de Valdeoña. (Foto A. Asensio)

He tenido la suerte de poder contactar con una nieta de doña Josefa, que me ha revelado la historia que tradicionalmente ha circulado en los relatos familiares, y que difiere en algunos aspectos de la hasta ahora conocida. Parece ser que el hallazgo lo realizó, efectivamente, Mariano Martínez Pérez “el Urbano”, pero no cazando, sino en una zanja cuando se construía la carretera de Salvacañete a Albarracín, en 1928 (es decir, seis años antes de la fecha dada hasta ahora), y concretamente en las inmediaciones de la ermita de la Virgen de Valdeoña (situada junto a un yacimiento romano que conserva restos de mosaico pertenecientes a una villa, fechado en el siglo IV). Tras el hallazgo repartió alguna pequeña cosa con su tía Josefa, a cuya casa acudió al parecer en primera instancia, y entonces le regaló un pequeño puñado. Es el lote que donaron sus hijos al Museo de Cuenca. Algo además le dio a su hermano Julián, y no sabemos si también a su otra hermana. Y se cuenta que el resto lo vendió, aunque no en su totalidad, a un anticuario de Barcelona. Supongo que de ahí pasaría a los referidos comerciantes de antigüedades madrileños que se lo ofrecieron a Gómez-Moreno.Salcacañete MAN archivo Tiempo después y cuando se marchó a Barcelona el sr. Mariano le llevó alguna pieza restante a Martín Almagro Basch (director del Museo Arqueológico Provincial de Barcelona, y, por cierto, natural de Albarracín) para su análisis, con lo que obtuvo, por recomendación, trabajo y una vivienda en la ciudad condal (supongo que por su venta). Parece ser que se trataría de un vivienda perteneciente a la promoción que se construyó con motivo del Congreso Eucarístico de Barcelona de 1954. Y es precisamente en 1954 cuando tenemos el dato de que Joan Fábregas Cercós, hombre de confianza de Martín Almagro Basch, vendió al Estado dos denarios, un arete, un anillo y un brazalete, como he dicho previamente, que dos años antes había ofrecido al MAN el hermano de Mariano. ¿Faltan piezas de este lote comprado a Mariano (o a su hermano Julián)? ¿Se trata de ese lote u otro distinto y no conocido hasta ahora el que “solucionó la vida” a “el Urbano”?. Es difícil averiguarlo ya. Muchos de estos datos me han sido facilitados por el erudito local don Mariano López Marín, cronista oficial de Salvacañete, que los plasmó en su libro “Salvacañete, su historia y sus gentes” en 2004, y a quien le agradezco mucho su gentileza.

Conjunto de denarios del tesorillo de Salvacañete conservado en el MAN. Foto: cortesía Benjamín Collado.

Conjunto de denarios del tesorillo de Salvacañete conservado en el MAN. Foto: cortesía Benjamín Collado.

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Vamos a estudiar los denarios ibéricos de este tesorillo. Todas la imágenes reproducidas a continuación de las monedas y objetos depositados en el MAN es gracias a la gran labor de divulgación de sus fondos de la página web http://www.ceres.es del Ministerio de Cultura.

IKALKUSKEN

Ikalkusken1Denario ibérico de leyenda IKaLKuSKeN, de la Clase I de Villaronga (4º signo, Ku, romboidal). Es del tipo 7 (anverso 3, reverso 2). Pesa 3,93 g, y eje a las 10h. Presenta perforación. Es de los tipos más antiguos. Se conserva en el MAN.

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Ikalkusken2Denario ibérico de leyenda IKaLKuSKeN, de la Clase I de Villaronga (4º signo signo, Ku, Romboidal). Es del tipo 13 (anverso 4, reverso 4). Pesa 3,84 g, y eje a las 2h. Presenta perforación. Es también de los tipos más antiguos. Se conserva en el MAN.

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Los dos siguientes denarios ibéricos comparten cuños y llevan leyenda IKaLKuNSKeN, y son de la Clase IV de Villaronga (4º signo, Ku, redondo, y 6º, S, vertical). Como vemos, se intercala el signo N entre Ku y S. Son del tipo 58 (anverso 27, reverso 39). Pesan 4,02 g y 3,98 g y sus ejes son a las 11h y 3h, respectivamente. No están perforados. Se conservan en el MAN.

Ikalkusken3 Ikalkusken4

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Ikalkusken5El siguiente denario de leyenda IKaLKuNSKeN también es de la Clase IV de Villaronga, tipo 64 (anverso 29, reverso 35). Su peso es de 3,67 g y el eje de cuños es a las 6h. No está perforado. Se conserva en el MAN.

Estos son los cinco denarios de esta ceca conservados en el MAN. Haciendo caso a Juan Cabré, faltan otros tres del tesorillo, de los que uno ha de ser perforado. Aunque siguiendo a Gómez-Moreno, faltarían cinco. Ya he comentado que lo más probable es que se encuentren en el IVDJ, de donde era director el erudito granadino. Gracias al trabajo de María Ruiz Trapero “Las monedas Hispánicas del Instituto de Valencia de Don Juan” podremos intentar identificarlas entre ellas.

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ivdj1La única moneda perforada de esta ceca de IKaLKuSKeN que se encuentra entre los fondos del IVDJ consta además como procedente de la colección Gómez-Moreno. Por lo tanto yo creo que la certeza de su pertenencia al tesorillo es absoluta. Viene catalogada en la obra citada con el número 963.  Se señala que la perforación ha sido rellenada. Su peso es de 4,08 g y su eje de cuños a las 6h. Es de la Clase I, tipo 13. Es decir, similar a la segunda moneda mostrada arriba, pero mucho mejor conservada.

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ivdj2El siguiente denario, también conservado en el IVDJ, viene señalado por Ruiz Trapero como “procedente de la colección Gómez-Moreno; antes del tesoro de Salvacañete”. Por lo tanto, de nuevo tenemos la certeza de su pertenencia al tesorillo. Catalogado en su obra con el número 964, pesa 3,82 g y tiene el eje de cuños a las 2h. Es de la Clase I de Villaronga, y me parece un tipo 7, es decir, similar a la primera moneda, aunque veo ligeras diferencias (¿retoque de cuños?).

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ivdj3Este otro denario también viene catalogado por dicha autora como procedente de la colección Gómez-Moreno, aunque nada dice de que también lo fuera del tesoro que nos ocupa. No podemos tener la certeza de que provenga de él, aunque sí una sospecha razonable. Su número de catálogo es el 987. Pesa 4,11 g y su eje de cuños es a las 8h. Es de la clase IV, tipo 44 (anverso 22, reverso 30).

Ningún otro denario más de esta ceca figura con indicación de procedencia alguna, siendo el total 24 los ejemplares que se conservan en el IVDJ. Así tendríamos localizados los 8 denarios de IKaLKuSKeN, tres de ellos perforados, que indicó Juan Cabré en su publicación. Pero si seguimos a Gómez-Moreno, aún faltarían dos más. No resulta posible, al menos por el momento, identificarlos.

En cuanto a su datación, Villaronga estima que la acuñación de su grupo I se produciría a principios del siglo II a.C, y la del grupo IV en el período que va del 140 a.C hasta el 100 a.C.

SEKAIZA

En el IVDJ se conserva el denario de SEKaIZA perteneciente a este tesorillo. Se trata de un excepcional ejemplar. Su estado de conservación es excelente, y solo la perforación le resta algo de belleza. Es el único denario de esta ceca con un lobo detrás del cuello del busto del anverso. Dicho busto es barbado y se adorna con un torques. Su arte guarda un gran parecido con los de BoLSKaN y, sobre todo, con SESARS. En el reverso un jinete porta un cetro, y un ave sobre éste. Fue acuñado hacia mediados del siglo II a.C.

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Denario de leyenda SEKaIZA. ACIP-1534. Peso 3,61 g. Eje: 2h.

Denario de leyenda SEKaIZA. ACIP-1534. Peso 3,61 g. Eje: 2h.

Por otro lado, algunos autores interpretan que el cetro del jinete del reverso incorpora al ave a modo de remate o adorno. Pero seguramente no es así, pues en esta ceca se conocen bronces en los que el ave guarda distintas posiciones en el campo del reverso, ya sea delante del caballo e incluso sobre la punta de la lanza. Es más, es probable que se trate de una escena de cetrería.

Se da por segura la identificación de Sekaiza con la Segeda de las fuentes históricas. Se trata de una ciudad celtibérica, en concreto de los belos, situada en Poyo de Mara, cerca de Calatayud. Hoy en día se la denomina Segeda I, pues tras la guerra numantina su población se trasladaría a lo que hoy es la vecina Durón de Belmonte dando lugar a Segeda II, ya romanizada, y que sería destruida en el conflicto sertoriano.

KESE

Respecto al denario de KeSE que nombran Cabré y Gómez-Moreno hay que darlo por desaparecido. Navascués no lo contabiliza entre los depositados en el MAN. En el IVDJ solo hay tres ejemplares de esta ceca y ninguno está perforado, como debería estarlo pues así lo describe Cabré.

ILTIRTASALIRBAN

Lo mismo ocurre con el denario de ILTiRTaSALIRBaN. De los dos ejemplares de esta ceca conservados en el IVDJ ninguno está perforado como señala Cabré, y no se encuentra tampoco entre los depositados en el MAN, según Navascués.

ARSKITAR

Sí que están en el IVDJ los dos dracmas perforados de ARSKiTar.

340350

Son los ACIP-1963 y ACIP-1964. Pesan 2,80 g y 2,82 g, y sus ejes son a las 9h y 8h, respectivamente. Su acuñación se estima que fue en la primera mitad del siglo II a.C.

BOLSKAN

Respecto a los denarios de la ceca de leyenda BoLSKaN se conocen 51 ejemplares clasificados en el MAN, de los que 2 son forrados y 17 están perforados. Han de ser los 49 que dijo Navascués que habían ingresado en su momento más los dos comprados a Fábegras. Voy a seguir la clasificación de Jenkins, aunque en algunos ejemplares la asignación a uno u otro grupo puede resultar difícil. Hay que señalar que no hay ninguno del denominado por Villaronga grupo 0 (los más antiguos, de buen arte, con algún rizo de gancho y la leyenda del reverso curvada y sin línea debajo, ACIP-1412).

BoLSKaN36Este es un ejemplar representativo de los del tipo Jenkins I, que se caracterizan por tener aún algún rizo de gancho, en concreto junto a la oreja al inicio de la patilla de la barba. ACIP-1413.

BoLSKaN11 BoLSKaN21 BoLSKaN23

BoLSKaN24 BoLSKaN33 BoLSKaN48

Tras esos siete ejemplares, veamos los diez del tipo Jenkins II. En estos se conserva un buen estilo, pero han desaparecido totalmente los rizos de gancho. A veces es difícil clasificarlos en uno u otro grupo. Un ejemplar característico sería este:

BoLSKaN25

BoLSKaN10 BoLSKaN15 BoLSKaN20 BoLSKaN22 BoLSKaN27 BoLSKaN29 BoLSKaN35 BoLSKaN37 BoLSKaN39

Otros veintinueve ejemplares pertenecen al grupo Jenkins III. El estilo es más bárbaro, aunque en algunos casos también resulta difícil incluirlos en uno u otro grupo (por ejemplo, el sexto denario de la serie de fotografías de abajo quizás encajaría mejor en el grupo II). De hecho, Villaronga unificó ambos en uno solo, el tipo Jenkins II-III, ACIP-1417. Un ejemplo claro del grupo III para mí sería el siguiente ejemplar:

BoLSKaN43

BoLSKaN1 BoLSKaN2 BoLSKaN3 BoLSKaN4 BoLSKaN5 BoLSKaN6 BoLSKaN7 BoLSKaN8 BoLSKaN9 BoLSKaN12 BoLSKaN13 BoLSKaN14 BoLSKaN16 BoLSKaN18 BoLSKaN19 BoLSKaN26 BoLSKaN28 BoLSKaN30 BoLSKaN31 BoLSKaN34 BoLSKaN40 BoLSKaN41 BoLSKaN42 BoLSKaN43 BoLSKaN44 BoLSKaN46 BoLSKaN47

Los dos denarios restantes de este grupo III presentan alguna peculiaridad. El primero de ellos, un arte especialmente bárbaro. El otro, una transformación del signo del anverso con forma de asterisco que representa el sonido Bo, a una forma parecida a una H que representa el sonido O, con una arte del busto especial, tipo “persa”, y que Villaronga clasifica como ACIP-1418. Sin embargo, en nuestro caso, en el reverso sigue siendo Bo.

BoLSKaN45 BoLSKaN17

Los siguientes tres denarios son del grupo IV, formado por los prePalenzuela y Palenzuela. El primero de ellos es un ejemplar característico de los prePalenzuela. El segundo también pertenece a ellos, y sobre el tercero hay que señalar su gran parecido a los denarios de leyenda Osca de Domitius Calvinus, del que muestro una imagen de anverso para poder apreciarlo.

BoLSKaN50

BoLSKaN38

BoLSKaN3232a-460€

Por último, los dos ejemplares forrados:

BoLSKaN49 BoLSKaN51

Tenemos así los 51 denarios de leyenda BoLSKaN conservados en el MAN (los 49 señalados originalmente por Navascués más los dos adquiridos en 1954). Como he dicho al hacer el resumen de la azarosa historia de este tesorillo, están en paradero desconocido dos de los cuatro BoLSKaN que en su momento depositó en el MAN el hermano del descubridor (los otros dos sí están en el Museo pues los acabó vendiendo Fábregas). Pero tenemos la suerte de conocer aunque sólo sea sus reversos gracias a la investigación de Alicia Arévalo, que ha localizado sus  fotografías en el expediente 1952/13  del MAN (“El origen votivo del tesoro de Salvacañete”).

Bolskan Salvacañete ilocalizablesComo vemos, el segundo tiene todo el aspecto de ser un Palenzuela o prePalenzuela.

Recordemos que Gómez-Moreno indicaba la presencia de “más de 50 BoLSKaN, de los que 2 eran forrados”. Entre los denarios de esta ceca conservados en el IVDJ sólo 2 constan como pertenecientes a su colección, y están ambos forrados. Así que se descarta que puedan pertenecer a este tesorillo, pues ya hemos visto los dos candidatos en el MAN. Si alguno de los otros lo es, no tenemos manera de saberlo.

Por otro lado, hay discrepancia con los datos de Cabré. Éste señala 50 Bolskan, de los que 15 están perforados y 2 forrados. Sólo coincide el número de forrados, pues hemos visto que los perforados de esta ceca son 17.

DENARIOS ROMANOS

En lo único que hay unanimidad entre Cabré, Gómez-Moreno y Navascués es en la presencia de 12 denarios republicanos romanos en el tesorillo. El primer autor indica que de ellos 11 están perforados. Efectivamente, todos ellos están depositados en el MAN.

57 58 59 6160 62 63 6465 66 67 68

Van desde el RRC 88/2b acuñado en el 209 a.C. hasta el más reciente, los dos ejemplares del RRC 328/1 acuñados en Roma el 100 a.C.

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MUSEO DE CUENCA

Como ya he dicho, en 1974 los herederos de Josefa Pérez Asensio, tía del descubridor, en un gesto que les honra, donaron al Museo de Cuenca dos brazaletes y cuatro denarios más que permanecían en su poder: dos BoLSKaN, un KeSE (perforado) y uno romano republicano (perforado). Gracias a su generosidad podemos contemplarlos en una vitrina del citado museo.

Denarios del tesorillo de Salvacañete (los bronces no pertenecen al mismo) conservados en el Museo de Cuenca. Foto gentileza de Santiago Abella.

Denarios del tesorillo de Salvacañete (los bronces no pertenecen al mismo) conservados en el Museo de Cuenca. Foto gentileza de Santiago Abella.

 

Como podemos apreciar los dos denarios de BoLSKaN pertenecen a los grupos IV (Palenzuela) y III de Jenkins, respectivamente, y están muy bien conservados. Su peso es de 4 g y 4,30 g. También está muy bien conservado el denario de KeSE (a pesar de la perforación), cuyo peso es de 4,10 g. El denario romano es un anónimo RRC 53/2 acuñado en Roma en el 211 a.C. de 3,40 g de peso. Se trata del denario más antiguo del tesorillo.

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DATACIÓN

Es muy interesante señalar una aparente contradicción que nos evidencia el estudio de este tesorillo. El denario romano más reciente nos da la fecha del 100 a.C., mientras que la presencia de denarios de la ceca de BoLSKaN del tipo IV o Palenzuela han sido datados por Villaronga en el 80-72 a.C. (precisamente basándose en el tesorillo de Palenzuela, con un denario romano RRC 397/1 del 74 a.C.). Esto nos llevaría a tener que retrasar varios años dicho grupo (aunque también hay que considerar que quizá falten ejemplares romanos debido a la dispersión y azarosa historia del hallazgo que nos ocupa). Por lo menos son cuatro los BoLSKaN de este tipo (y quizá un quinto, del que sólo conocemos el reverso) y de ellos el ejemplar del Museo de Cuenca es paradigmático.

Villaronga en su TMPI le asigna el número 63 de su repertorio, y lo encuadra entre los tesorillos ocultados desde finales del siglo II a.C. al 98-94 a.C. con denarios ibéricos y romanos. Me parece correcto, pero, como digo, obligaría a retrasar la fecha de acuñación de los BoLSKaN tipo Palenzuela a dichas fechas y dejar de relacionar el inicio de su emisión con el conflicto sertoriano, como tradicionalmente se ha hecho.

Existe una significativa ausencia de las emisiones romanas de entre los años 138 a.C y 100 a.C. , así como de los IKaLKuSKeN de los grupos II y III (datados desde principios del siglo II a.C. hasta el 150 a.C), y del V (datados del 100 a.C. al 82 a.C).

He creado una hoja de cálculo xls con todos los ejemplares de los denarios ya clasificados, y con indicación de peso y eje de cuños, y lugar de depósito, que os podéis descargar aquí.

 

ORIGEN VOTIVO

Miniatura (5,7 cm) de punta de lanza. MAN.

Miniatura (5,7 cm) de punta de lanza. MAN.

Ya he comentado que la hipótesis más aceptada acerca del motivo de este ocultamiento es el origen votivo en lugar de un depósito de platero. Como bien explica Alicia Arévalo et al. la presencia de placas de plata repujada representando ojos, similares a las que aparecen en otros santuarios, una punta de lanza y una doble hacha-pico en miniatura (posiblemente amuletos) y la importante cantidad de denarios perforados, apoyarían esta idea.

Miniatura de pico-hacha (3 cm). MAN

Miniatura de pico-hacha (3 cm). MAN

Parece ser que las perforaciones de las monedas se practicaron de reverso a anverso en la mayoría de los casos. Por su ubicación predominantemente en el margen superior del reverso y por respetar de forma significativa la integridad (al menos en lo sustancial) de la representación del caballo o del toro (en caso de los ARSKiTaR), se cree que su práctica sea votiva o ritual. Además, incluso parece que hubo un proceso selectivo en la elección de los denarios romanos, pues sólo están presentes aquellos tipos con representación equina en sus reversos (quizá porque a partir del 137 a.C. empiezan a ser frecuentes otras representaciones en los reversos). Todo esto lo explican muy bien Cruces Blázquez y Mª Paz García-Bellido en “Las monedas de Salvacañete (Cuenca) y su significado en el tesoro”.

 

Colgante de plata repujada. MAN

Colgante de plata repujada. MAN

Placa de plata repujada. MAN

Placa de plata repujada. MAN

Dos ejemplos de los objetos de plata presentes en el tesorillo. En el colgante se distingue representado un rostro, un ave y un fruto o insecto (¿abeja?) o quizás punta de lanza. En la placa, un rostro. Ambos mediante la técnica de repujado. Simbolizarían el espíritu del donante o del difunto, según la tradición de los pueblos célticos.

 

También ha tratado el tema Magdalena Barril, en el marco del VI Simposio sobre Celtíberos, Ritos y Mitos, con su trabajo “Tesoros de plata en el ámbito celtibérico ¿función votiva, depósitos de platero o dinero fraccionario?, en Daroca, 2008.

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Pendiente, brazalete y vasos, pertenecientes al tesorillo de salvacañete. MAN. (click en ellos para ampliar).

 

 

Agradecimientos: En primer lugar a Mª Elena Martínez, nieta de doña Josefa, por la amabilidad y simpatía con que me ha ayudado. A Benjamín Collado y Santiago Abella por sus fotografías, así como a Santiago López y A. Asensio. A Elatunako, por su docta ayuda. A Numisma, porque siempre está dispuesto a echar una mano. A Mariano López Marín, por aportar datos sobre la historia del descubrimiento y por su amable atención. Y por último, al Ministerio de Cultura y a su página http://www.ceres.es por permitir reproducir aquí las imágenes de las monedas y objetos depositados en el MAN. Los del IVDJ son de la publicación de Ruiz Trapero. Por supuesto, el mérito de esta entrada corresponde a las publicaciones académicas realizadas por Cabré, Gómez-Moreno, Fernández Avilés, Navascués, Osuna, Arévalo et al, Blázquez y García-Bellido, Mariano López y M. Barril.
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Tesorillo de Villa del Río

La primera noticia sobre este tesorillo aparecido en Villa del Río (Córdoba) se la debemos a Jacobo Zobel de Zangróniz, en “Estudio histórico de la moneda española, desde su origen hasta el imperio romano“, p.197, publicado en 1878.

ZobelExplica que fue descubierto en 1874, aunque por error sitúa la población en la provincia de Sevilla en vez de en la de Córdoba. La leyenda IKaLKuSKeN la interpreta como perteneciente a la ceca de Acci, pero hay que  considerar los conocimientos de la época en la que lo escribe. Lo que es realmente importante es que identifica ejemplares con las dos variantes principales, IKaLKuNSKeN e IKaLKuSKeN (es decir con y sin signo N), y, dentro de esta última, con el 4º signo (Ku) en dos variedades, círculo y rombo. La composición que da es de 607 denarios, de los que 500 serían romanos y 107 de IkaLKuSKeN. Resulta también interesante su aportación a la cronología del tesorillo: dice que hubo de ser enterrado poco después del de Cazlona, al que unas lineas antes ha datado en el año 660 de Roma. Es decir, considerando la fecha tradicional de fundación de la ciudad eterna en el 753 a.C., sería hacia poco después del 93 a.C.

Nada se sabe de las circunstancias del hallazgo ni de su paradero. Estos son realmente los únicos datos que tenemos de este tesorillo. A partir de aquí, todo se trata de especulaciones. En primer lugar, Gómez-Moreno en “Notas sobre numismática hispana” de su “Misceláneas” 1949, dice que ante esta noticia de Zobel y considerando la coincidencia de fecha y la proximidad geográfica con Azuel, “se abre la sospecha de si sería un desmembramiento del mismo tesoro”. Este asunto ya lo he tratado al hablar del Tesorillo de la dehesa del castillo de Azuel. Como hipótesis está bien, pero no hay que considerarlo como seguro ni mucho menos.

Ejemplar dedicado por el autor a Antonio Delgado. Universidad de Sevilla.

Ejemplar dedicado por el autor a Antonio Delgado. Biblioteca U. de Sevilla.

Villaronga también dice que deben ser dos partes procedentes del mismo tesoro, siguiendo a Gómez-Moreno. Pero lo enumera aparte, con el nº 68 de su TMPI, denominándolo tesorillo de Villa del Río 1874 (Sevilla) (repitiendo el error de la provincia). Da una composición de “107 Ikalkusken y 500 denarios romanos de hasta el 96-90 a.C.” Este rango de fechas vemos que da exactamente la media de la aportada por Zobel.

El elevado número de ejemplares de IKaLKuSKeN en ambos tesorillos, tanto en términos absolutos como relativos (en este tesorillo son 107 de los 607 totales, y 107 de 107 ibéricos; en el de Azuel serían unas 140 de los 1096 totales, y unas 140 de más de 165 ibéricos) es un hecho común en los aparecidos en esta zona.

Viene catalogado en el RRCHAD con el nº 116, y en “Los Tesoros en el sur de Hispania” de F. Chaves con el nº 28, junto con el de Azuel, aunque esta autora reconoce que no hay seguridad de que se trate de dos partes del mismo hallazgo.

Denario de leyenda IKaLKuNSKeN, no perteneciente al tesorillo

Denario de leyenda IKaLKuNSKeN, no perteneciente al tesorillo

 

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